Campos de concentración nazis.

Muchos republicanos españoles fueron internados en campos en Francia tras la guerra civil. Como alternativa a esos campos se les ofreció la posibilidad de alistarse en la Legión Extranjera o formar unidades de trabajadores adscritas a los Ingenieros del Ejército francés, formando las Compañias de Trabajadores Españoles.

Tras la caíada de Francia, muchos fueron hechos prisioneros por los alemanes e internados en campos. Al principio, lo normal era que fueran tratados como prisioneros de guerra y fueran internados en Stalag (los campos alemanes de prisioneros de guerra).Posteriormente, esta situación cambió y fueron trasladados a campos de concentración. Los españoles habían creado una organización clandestina para mantener el grupo unido, decidir el rumbo de las actividades, procurarse comida, cuidar a los enfermos, etc.Esta organización española fue el germen del "Comité Internacional" (CI), que se fue creando a medida que llegaban internos de otras nacionalidades.

Hubo españoles en los campos de Auscwitz, Buchenwald, Dachau, Flosenburg, Neuengamme, Sachsenhausen y Ravensbruck (éste último de mujeres). La mayoría fueron enviados a Mauthausen.

 

Se estima que alrededor de unos 10.500 españoles terminaron en campos nazis, pero la cifra es superiro dado que el campo de internamineto femenino de Ravensbrück, donde muchas mujeres españolas fueron internadas, quemó sus archivos.De los internados sólo sobrevivió una quinta parte: muy pocos.

La primera parte de los deportados eran republicanos que estaban al servicio del gobierno francés trabajando obligados, pero cuando la ocupación alemana los franceses se desentendieron completamente. Los alemanes querían librarse de ellos, y bajo la recomendación de la Junta de refugiados españoles en el exilio parisino, se decidió devolverlos a España. Al no encontrar respuesta positiva por la parte española, los nazis, como prisioneros antifascistas, los enviaron a los campos.

El primero fue Mauthausen, en la Alta Austria, donde llegaron en trenes desde junio de 1940 ellos para construirlo con sus manos. Se encuentra a 160 kilómetros al oeste de Viena, de la categoría III, lo que significaba que los prisioneros enviados allí no debían salir con vida y su mano de obra debía ser explotada hasta la muerte. Allí fueron a parar 7.500. Luego llegaron a otros campos, como Dachau. Cuando comenzó la Resistencia Francesa, y a partir de1943, los nazis fueron deteniendo a los españoles que estaban luchando en la zona ocupada, ya sea como maquis, enlaces, formadores o combatientes y fueron a parar a Buchenwald.

Los españoles internados en campos nazis tenían sobre el traje de prisionero un triángulo rojo con una “S” y el número de preso. Significaba “Rotspanier”, rojo español. Buena parte del "éxito" del sistema del Tercer Reich se fundamenta en la modernidad de su instrucción. Se decidía por ley quiénes son los colectivos que hay que perseguir, se hacían leyes y se disponia una red burocrática ejecute esas leyes. Yse mecanizaba el horror ya que el ejecutor obedecia ordenes. Así se explica que la construcción del Tercer Reich funcionó en base a legalidades completamente horribles.

El número total de españoles muertos son hasta ahora 4.769.

  • Dachau:67
  • Gusen: 4.293
  • Mauthausen: 338
  • Steyr: 52
  • Otros: 38
  • Sobrvivieron pero han fallecido posteriormente: 99

- En la sigiuente página puede consultarse los fallecidos españoles en los campos de exterminio nazi por orden alfabético:

http://www.ceibm.org/alexca0000.html

 

Hay páginas muy interesantes que abordan el tema de las deportaciones de españoles desde una localidad concreta como por ejmplo Mazarron, Murcia en el blog siguiente. 

http://alumbraalumbremazarron.blogspot.com.es/p/blog-page_12.html

 

Mathausen-GAUS

Gracias a la precisión germana y al hábito nacionalsocialista de apuntarlo todo hay datos fiables sobre cuántos perecieron. El campo, con su imponente aspecto de fortaleza, tan limpio e inmaculado que es imposible localizar un papel en el suelo, tiene un museo en el que pueden verse los libros de registro con largas series de nombres españoles entre escritos a mano en los que figuran: 8377, Roberto Llanez; 8379, Evaristo Expósito; 8388, Manuel Rueda Jiménez; 8390 Juan Pages Granolles.

Es el campo en el que más españoles hubo.  7.532 españoles. No reconocidos como tales por las autoridades franquistas y por lo tanto apátridas. 4.816 murieron víctimas de un tratoinhumano.

Mauthausen fue un campo central de trabajo y exterminio que albergaba la comandancia suprema de una red de 40 subcampos por Austria destinados a la producción de armamento. Sin embargo, aunque fabricar con mano de obra esclava parecía el objetivo nazi, aquellos campos son parte del genocidio nazi, pues disponían de sus cámaras de gas, de hornos crematorios y de otros dispositivos para matar en serie. Hay cálculos que cifran hasta en 300.000 el total de asesinatos en el complejo de Mauthausen.

Entre 1941 y 1942, los primeros españoles que trajeron fueron tratados con especial saña y que los que lograron sobrevivir buscaron la manera de adaptarse y paliaron la matanza, aunque siguieron muriendo masivamente en la cantera de Gusen. Cuando llegaron los presos rusos, los nazis la tomaron con ellos y rebajaron, es un decir, la presión sobre los rojos españoles. De los rusos poco se sabe pues apenas hubo supervivientes y los judíos no tuvieron ninguna oportunidad.

Alguna de las penalidades pasadas por los que estuvieron allí son tan duras que cuesta ponerlas negro sobre blanco. Estaban las duchas de agua helada en las que los prisioneros agotados caían al suelo encharcado con unos centímetros de agua y se ahogaban al no poder levantarse. Hay otros escenarios conmovedores. Impresiona el abrupto acantilado de la cantera de Mauthausen desde el que lanzaron a centenares de presos. En el verano de 1942, las SS mataron así al primer grupo de judíos holandeses que llegó. También hubo suicidios de los que no pudieron soportar el sufrimiento. A todos ellos, las SS los conocían jocosamente como " los paracaidistas ".

Junto a la pared de "los paracaidistas" discurren "las escaleras de la muerte", los escalones eran bloques de piedra de hasta medio metro de altura dispuestos arbitrariamente que exigía un gran esfuerzo.

Los soldados de las SS a patadas, tiraban a los presos de modo que los primeros caían sobre los siguientes formando una masa humana informe. Algunos morían. Luego, cuando, al final de una jornada en la cantera, comenzaban a volver al campo cada uno de ellos con una piedra de 50 kilos a la espalda, las SS los empujaban a bastonazos y los que no llegaban a la cima acababan sus días en aquella escalera.

La liberación de Mathausen.

A finales de abril de 1945, la zona de Mauthausen estaba cercada, al oeste los americanos y al este los rusos. A primeros de mayo, los SS abandonaron el campo para ir a hacer frente a los rusos. De la custodia del campo quedó encargada la policia de Viena. Como podeis imaginar la policia de Viena no quería problemas de ningún tipo así que que cuando, el 5 de mayo, aparecieron unos Jeeps del Ejército americano salieron corriendo dejando tdas sus armas.

Sin embargo, sólo se trataba de una patrulla de reconocimiento que se había perdido. La liberación tardaría en llegar ya que las tropas americanas estaban a uno 40 km del campo. Ante esa situación, el CI se hizo cargo del campo y se hizo con todas las armas.

Mauthausen está caerca de Viena, en una colina que domina la rivera del Danubio. Los SS estaban en la otra orilla para hacer frente a los rusos ya que, por lo visto, a los americanos no les iban a combatir.

Ya habían tenido unos enfrentamientos en el pueblo de Mauthausen. Unos miembros del aparato militar que habían ido al pueblo, españoles y soviéticos, se habían enfrentado a unos SS; que habían cruzado el rio y avisado a los demás. Cuando informaron de la situación, Bachmayer, el jefe de las SS, mandó preparar un batallón para aplastar a la resistencia, tanques Tiger incluidos.

Sólo quedaba en pie el puente del ferrocarril y el CI se apresuró a defenderlo a toda costa. Del flanco izquierdo se encargaron los españoles y del derecho los soviéticos, quedando el embarcadero del Danubio para los checos. Resistieron. Destruyeron los Tiger de la avanzada con unos panzerfaust que habían conseguido y lograron rechazar los ataques alemanes. No obstante, la situación era desesperada. Las municiones escaseaban y había muchos muertos y heridos. Y no hay que olvidar que, aunque combatientes experimentados y aunque los que estaban alli eran los que tenían más fuerzas, eran prisioneros de un campo de concentración nazi.

El dia 4 de mayo, los rusos atacaron a los alemanes, por lo que las tropas SS tuvieron que ir a hacerles frente, permitiendo descansar a los prisioneros. Ya no hubo más combates y poco después el campo fue liberado oficialmente por los americanos.

Foto de la liberación del campo de exterminio nazi de Matthausen, Austria, 5 de mayo 1945.

 

-Francisco Ortiz Torres (Santiesteban del Puerto, Jaén 12-XI-1919- Perpignan, Francia 2013)

Perpignan, Francia, 2013

Tejió una bandera republicana -la primera que se hizo en el campo de concentración y que escondió de las SS en su barracón- que ondeó en el momento que los soldados estadounidenses liberararon Mauthausen con un cartel hecho con sábanas: "Los antifascistas españoles saludan a las fuerzas libertadoras".

Francisco Ortiz nació un 12 de noviembre de 1919 en Santisteban del Puerto (Jaén) en el seno de una familia humilde y campesina, condición que le llevaría muy pronto a la toma de conciencia de clase y a luchar por revertir el estado de las cosas. Como miembro de las juventudes socialistas unificadas, con el golpe de Julio de 1936, no duda en alistarse en las milicias populares y más tarde en el ejército para la defensa de la República donde tiene un papel destacado en la toma del santuario de Santa María de la Cabeza en Andújar (Jaén) contra las tropas del capitán Cortés.

Asciende hasta capitán de carabineros y combate en los frentes de Brunete, Guadalajara y el Ebro antes de cruzar los Pirineos en el invierno de 1939 camino del exilio.

En Francia es internado en el campo de Septfonds cerca de Montauban, que junto a los del Rosellón francés concentraron a decenas de miles de republicanos en pésimas condiciones de vida.

Ante estas circunstancias ingresa en mayo de 1939 en los Regimientos de Marcha de Voluntarios Extranjeros del ejército francés y es destinado a la frontera belga ante el peligro de una guerra que se veía como inevitable.

Con la invasión alemana de Francia en mayo de 1940 es apresado y conducido al campo de prisioneros XII-D, cerca de la ciudad germana de Tréveris en la frontera con Luxemburgo.

En abril de 1941 es deportado a Mauthausen con el número de matrícula 4245, donde desarrolla una importante labor dentro de la lucha clandestina que preparaba la liberación que pudo celebrar el 5 de mayo de 1945 pese a su deplorable estado de salud.

 

 

Francisco Ortiz y otro español apellidado Sardaña fueron los últimos en salir del campo, el 20 de mayo de 1945, pues se encontraban heridos de muerte por la paliza propinada por los SS, con una verga de toro, que les había reventado algunos órganos vitales. Esta red clandestina los llevó al barracón número 6, el de los rusos, en donde trabajaban prestigiosos médicos y cirujanos de los países del Este, que les salvaron la vida y les escondieron hasta su liberación. Ortiz conserva otros dos objetos de aquellos infernales momentos: un arma de defensa personal y un jersey de lana tejido por los polacos con radios de bicicleta robados a los SS.

 

Fija su residencia en Francia. En París conoce a la que será su mujer y en 1947 nace su único hijo Juan Francisco. Desempeña su labor como carpintero ebanista trabajando por cuenta propia como artesano en Champigny, en las afueras de París, hasta 1998 en que se traslada a la ciudad de Perpignan, uno de los enclaves neurálgicos de la resistencia antifranquista gracias al numeroso colectivo que ha conformado el exilio republicano.

Ortiz ha sido durante todo este largo período de tiempo el depositario de un emblema de especial significación simbólica: una bandera republicana que fue tejida por los españoles del campo, que formaban el KLM (Komando de Liberación de Mauthausen) de carácter internacional, que actuó en el campo desde 1943 de forma clandestina.En la bandera hay varias inscripciones, que han sido desdibujadas por el tiempo y el dolor de quienes la defendieron, aunque ella misma sigue siendo el mayor signo de viva memoria histórica. En letras grandes, «República Española», debajo (dos veces) KLM, y en letras más pequeñas, los nombres de los españoles pertenecientes al comando y el número que les habían asignado en el campo: Ortiz (4245), F. García (3544), F. Herrero (3301), I. Bonilla (3852), Ramón Bargueño (3183), F. Biarnés (3208) y Francisco Playa (5145). Los dos sastres encargados de tejerla fueron Falo y Bonaque.

Pocos emblemas, como esta bandera, pueden condensar el espíritu de resistencia del colectivo republicano forjado en la lucha contra el fascismo y el nazismo. Por este motivo, Francisco Ortiz la portaba con orgullo todos los años en los actos de conmemoración de la liberación del campo en el mismo Memorial de Mauthausen.

El presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que acudió a Mauthausen a homenajear a los deportados en el sexágesimo aniversario de su liberación en 2005, pudo escuchar de viva voz el testimonio de Francisco y otros republicanos españoles. Le fue entregada la bandera de manera provisional y simbólica como reclamo para una mayor apuesta institucional, tal como ocurre en la mayoría de estados europeos, hacia la memoria de las víctimas republicanas del nazismo después de décadas de incomprensible olvido. La devolución de la enseña vino acompañada de una carta que reproducimos:

EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO
D. Francisco Ortiz
Madrid, 16 de mayo de 2005
Don Francisco Ortiz, amigo mío:

Las acciones más nobles en los momentos más abyectos no siempre llevan una firma a pie de página. Más bien al contrario, suelen llegar de la mano de alguien que las sostuvo desde un convencimiento anónimo capaz de simbolizar a todos aquellos que entregaron su vida a un futuro que no siempre podrían ellos vivir.

Esos momentos de dignidad en la Historia no modifican la vergüenza y la barbarie pero demuestran que la categoría moral es un valor necesario que enciende, día a día, la a veces exigua llama de la esperanza.

Es su caso, amigo mío.

Tengo en mi memoria la imagen de aquellos compañeros suyos en la enfermería de Mauthausen tejiéndole un jersey, para que no se muriera de frío, con unos radios de bicicleta robados a la SS. También tengo su imagen abandonando el campo en un mes de mayo, como este, en el año de 1945; se erigía usted en guardián de un porvenir representado en esta bandera que he tenido el honor de recibir y que ahora le devuelvo: cada gesto recogido en ella, cada signo grabado, es un canto de paz y solidaridad que ninguna infamia ahora.

Quiero que esta carta sea, para usted, el sincero reconocimiento a una vida, el agradecido homenaje de un ciudadano.

[Rubricado: José Luis Rodríguez Zapatero]


Afortunadamente, en los últimos años Francisco Ortiz ha sido objeto de diversos actos de reconocimiento: en su ciudad de vencidad, Perpignan, donde la actividad memorialista del exilio republicano se mantiene pujante; y en su pueblo de nacimiento, Santisteban del Puerto, donde el Ayuntamiento le rindió un sentido homenaje cuando contaba con 86 años con la emotiva participación musical de su hijo, Juan Francisco, concertista de guitarra.

Francisco Ortiz nació un 12 de noviembre de 1919 en Santisteban del Puerto (Jaén) en el seno de una familia humilde y campesina, condición que le llevaría muy pronto a la toma de conciencia de clase y a luchar por revertir el estado de las cosas. Como miembro de las juventudes socialistas unificadas, con el golpe de Julio de 1936, no duda en alistarse en las milicias populares y más tarde en el ejército para la defensa de la República donde tiene un papel destacado en la toma del santuario de Santa María de la Cabeza en Andújar (Jaén) contra las tropas del capitán Cortés. Asciende hasta capitán de carabineros y combate en los frentes de Brunete, Guadalajara y el Ebro antes de cruzar los Pirineos en el invierno de 1939 camino del exilio y con un nuevo e inesperado destino urdido por el gobierno francés: el campo de internamiento de Septfonds cerca de Montauban, que junto a los del Rosellón francés concentraron a decenas de miles de republicanos en pésimas condiciones de vida.

Ante estas circunstancias ingresa en mayo de 1939 en los Regimientos de Marcha de Voluntarios Extranjeros del ejército francés y es destinado a la frontera belga ante el peligro de una guerra que se veía como inevitable.

Con la invasión alemana de Francia en mayo de 1940 es apresado y conducido al Stalag o campo de prisioneros XII-D, cerca de la ciudad germana de Tréveris en la frontera con Luxemburgo. En abril de 1941 es deportado a Mauthausen con el número de matrícula 4245. En el campo de Mauthausen desarrolla una importante labor dentro de la lucha clandestina que preparaba la liberación que pudo celebrar el 5 de mayo de 1945 pese a su deplorable estado de salud. El profesor Narciso Alba de la Universidad de Perpignan cuenta sobre este asunto en un artículo en el diario El País (9-5-2005):

Don Francisco Ortiz y otro español apellidado Sardaña fueron los últimos en salir del campo, el 20 de mayo de 1945, pues se encontraban heridos de muerte por la paliza propinada por los SS, con una verga de toro, que les había reventado algunos órganos vitales. Esta red clandestina los llevó al barracón número 6, el de los rusos, en donde trabajaban prestigiosos médicos y cirujanos de los países del Este, que les salvaron la vida y les escondieron hasta su liberación. Don Francisco Ortiz conserva otros dos objetos de aquellos infernales momentos: un arma de defensa personal y un jersey de lana tejido por los polacos con radios de bicicleta robados a los SS.

Como la inmensa mayoría de los republicanos españoles que logran sobrevivir al infierno nazi, fija su residencia en Francia. En París conoce a la que será su mujer y en 1947 nace su único hijo Juan Francisco. Desempeña su labor como carpintero ebanista trabajando por cuenta propia como artesano en Champigny, en las afueras de París, hasta 1998 en que se traslada a la ciudad de Perpignan, uno de los enclaves neurálgicos de la resistencia antifranquista gracias al numeroso colectivo que ha conformado el exilio republicano. Francisco Ortiz ha sido durante todo este largo período de tiempo el depositario de un emblema de especial significación simbólica: una bandera republicana que fue tejida por los españoles del campo, que formaban el KLM (Komando de Liberación de Mauthausen) de carácter internacional, que actuó en el campo desde 1943 de forma clandestina.

En la bandera hay varias inscripciones, que han sido desdibujadas por el tiempo y el dolor de quienes la defendieron, aunque ella misma sigue siendo el mayor signo de viva memoria histórica. En letras grandes, «República Española», debajo (dos veces) KLM, y en letras más pequeñas, los nombres de los españoles pertenecientes al comando y el número que les habían asignado en el campo: Ortiz (4245), F. García (3544), F. Herrero (3301), I. Bonilla (3852), Ramón Bargueño (3183), F. Biarnés (3208) y Francisco Playa (5145). Los dos sastres encargados de tejerla fueron Falo y Bonaque. (Narciso Alba, citado)

Pocos emblemas, como esta bandera, pueden condensar el espíritu de resistencia del colectivo republicano forjado en la lucha contra el fascismo y el nazismo. Por este motivo, Francisco Ortiz la portaba con orgullo todos los años en los actos de conmemoración de la liberación del campo en el mismo Memorial de Mauthausen.

El anterior presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que acudió a Mauthausen a homenajear a los deportados en el sexágesimo aniversario de su liberación en 2005, pudo escuchar de viva voz el testimonio de Francisco y otros republicanos españoles. Le fue entregada la bandera de manera provisional y simbólica como reclamo para una mayor apuesta institucional, tal como ocurre en la mayoría de estados europeos, hacia la memoria de las víctimas republicanas del nazismo después de décadas de incomprensible olvido. La devolución de la enseña vino acompañada de una carta que reproducimos:

EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO
D. Francisco Ortiz
Madrid, 16 de mayo de 2005
Don Francisco Ortiz, amigo mío:

Las acciones más nobles en los momentos más abyectos no siempre llevan una firma a pie de página. Más bien al contrario, suelen llegar de la mano de alguien que las sostuvo desde un convencimiento anónimo capaz de simbolizar a todos aquellos que entregaron su vida a un futuro que no siempre podrían ellos vivir.

Esos momentos de dignidad en la Historia no modifican la vergüenza y la barbarie pero demuestran que la categoría moral es un valor necesario que enciende, día a día, la a veces exigua llama de la esperanza.

Es su caso, amigo mío.

Tengo en mi memoria la imagen de aquellos compañeros suyos en la enfermería de Mauthausen tejiéndole un jersey, para que no se muriera de frío, con unos radios de bicicleta robados a la SS. También tengo su imagen abandonando el campo en un mes de mayo, como este, en el año de 1945; se erigía usted en guardián de un porvenir representado en esta bandera que he tenido el honor de recibir y que ahora le devuelvo: cada gesto recogido en ella, cada signo grabado, es un canto de paz y solidaridad que ninguna infamia ahora.

Quiero que esta carta sea, para usted, el sincero reconocimiento a una vida, el agradecido homenaje de un ciudadano.

[Rubricado: José Luis Rodríguez Zapatero]

Afortunadamente, en los últimos años Francisco Ortiz ha sido objeto de diversos actos de reconocimiento: en su ciudad de vencidad, Perpignan, donde la actividad memorialista del exilio republicano se mantiene pujante; y en su pueblo de nacimiento, Santisteban del Puerto, donde el Ayuntamiento le rindió un sentido homenaje cuando contaba con 86 años con la emotiva participación musical de su hijo, Juan Francisco, concertista de guitarra. También ha sido entrevistado en dos ocasiones por Rafael Guerrero en el programa que dirige en Canal Sur radio «La Memoria» y que pueden ser escuchados a través de su página Web http://blogs.canalsur.es/lamemoria/

- See more at: http://www.todoslosnombres.org/content/biografias/francisco-ortiz-torres#sthash.PouojVJ5.dpuf

Su nieto, David Ortiz, ha facilitado el siguiente excepcional contenido gráfico sobre su abuelo. 


 

 

 

Tras la liberación del campo de concentración Buchenwald, el mes de agosto del mismo año, los soviéticos reabrieron sus puertas para internar a antiguos nazis y a los que se oponían de alguna manera a su régimen. En total, 28.455 personas, según las cifras oficiales soviéticas, fueron detenidas en lo que se convirtió el Campo Especial nº 2, abierto hasta enero de 1950. Las 7.113 personas que murieron apartir de entonces fueron enterradas también en este lugar, aumentando las cifras del horror.

 

Prominenten: barberos españoles en Mauthausen

Los prominenten eran los profesionales cualificados que había dentro del campo. Comparando los Campos de concentración con pequeñas ciudades, hacían falta profesionales que pudieran hacer de barberos, oficinistas, fotógrafos, jardineros, etc... había que contar con gente que trabajase en esas ciudades. Los prominenten vivían mejor que el resto de los presos.Tenían más probabilidades de sobrevivir.

Los españoles estaban muy bien considerados, les consideraban buenos profesionales, muy trabajadores, muy serios y abnegados, porque incluso entre los esclavos, aunque parezca una gran paradoja, había categorías y los oficiales de la SS apreciaban muchísimo a los españoles como trabajadores. Hubo muchos españoles entre los prominenten, que además, podían tener más autonomía e información para sostener la organización clandestina republicana que funcionaba desde mediados de 1941.

Cuando llegaban los convoyes al campo, los peluqueros iban a las duchas para proceder al afeitado integral de los prisioneros. Tenían ante todo que tratar de hacer sufrir lo menos posible a los prisioneros, habida cuenta que las navajas de afeitar estaban melladas -circunstancia que, por demás, llenaba de regocijo a los SS. Una vez terminada su tarea, los peluqueros trataban de hacerse con todas las prendas que podían para después distribuirlas según las necesidades. Después de la ducha, todas las ropas eran enviadas a la desinfección.

-En Mauthausen, varios españoles trabajaron como barberos. Algunos de ellos fueron:

Félix Yébenes: Era de Toledo. Estuvo preso en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial (Mauthausen) por republicano. Coincidió allí con Esteban Pérez y Ramón Bargueño "Mermelada".

Pablo Félix Escribano-Cano: Nacido en Rasueros (Avila) en 1917. En 1930 aprende a ser peluquero y barbero con su tío en Navalperal de Pinares, y en octubre de 1936 tras el inicio de la guerra civil española escapa de Madrid donde se hace voluntario del ejército republicano. En febrero de 1939 escapa a Francia, donde es un refugiado en varios campos de internamiento. En agosto de 1940 es deportado, con otros republicanos españoles del campo de Angoulême (Charente), a Mauthausen por las SS, en donde trabaja en la cantera y después trabaja como peluquero y en la cocina. En mayo de 1945, tras la liberación del campo, regresa a Francia y trabaja en la fábrica Renault en Paris-Billancourt hasta que se jubila.

Manuel Azaustre: Nació el 29 de septiembre de 1917 en Valdemeca (Cuenca). Sirviendo en el ejército francés como voluntario, es hecho prisionero el 22 de junio de 1940 en las proximidades de Sant Diè y deportado a Mauthausen el 13 de diciembre, donde tuvo el número 4.603. Volvió a España en octubre de 1956.

José Fernández Sánchez "El Inglés": Nació en La Línea (Cádiz) y miembro de las Juventudes Socialistas, se exilió a Francia en febrero de 1939 y combatió en el Ejército francés contra los nazis. Dos años después era deportado al campo de concentración de Mauthausen (Austria), donde su trabajo como barbero de los nazis le salvó de la muerte.

Josep Llombard: Cuando al grupo en el que él llegó al campo les preguntaron sus profesiones dijo que era peluquero, cosa que era verdad, porque su familia tenía una peluquería. Normalmente los peluqueros lo que hacían allí era rapar a los presos, hacían las labores de barbero, pero resulta que este chico lo que había aprendido era peluquería de señoras. Entonces, se corrió la voz entre las mujeres de los SS de que había un peluquero, y una lo llamó, le hizo un peinado estupendo y a partir de entonces fue el intocable. O sea, las señoras corrieron la voz entre los maridos, "oye, a este no nos lo lleváis por delante, porque es el que nos peina". Se mantuvo con vida hasta el día de la liberación.

Domingo Félez Burriel: Alcorisano. Al ser peluquero, “lo metieron en un barracón a cortar el pelo a los demás prisioneros y eso le permitió eludir los duros trabajos a la intemperie en la cantera”.

Tomás Pujol Llecha: Nacido el 9 de septiembre de 1919 en Flix (Tarragona). Deportado a Mauthausen el 7 de abril de 1941 teniendo el número 4.866. Superviviente del campo. Consideraba que tenia mucha suerte al ser barbero puesto que la tarea era mucho más fácil y cómoda que otras, pero también tenia que asistir al primer ritual de deshumanización de los prisioneros que llegaban (traje de rallas, el número, pelarles al cero..) viviendo 5 años el espanto de aquellos que entraban en un reino incomprensible de muerte y dolor. Volvió a España a finales de los 1980.

Florencio Barrameda: Detenido en el Frontstalag 1940 (campo de concentración francés), deportado a Mauthausen el 27 de enero de 1.941 con el número 5.422.

José Garcés Marín: Nacido en Villel (Teruel). Destacado dirigente del FETE-UGT y del PSOE turolense durante la II República.

Salvador Ruíz: Nacido en Manzanares (Ciudad Real). Era peluquero de profesión, destreza que le sirvió para convertirse en el barbero de los SS. Como preso de oficio, ocupaba un lugar en la barraca nº 2, y pudo disfrutar, especialmente en los últimos años, de ciertas dispensas o concesiones que el resto carecían. Se alimentaba de la comida que les sobraba a los soldados a los que acicalaba, por lo que su ración de preso la repartía entre sus compañeros. Tras la liberación, rehizo su vida en Francia y murió cerca de Narbona años después.

 

-Boix Campo, Francesc.

Barcelona 1920 - París, Francia, 4/VII/1951.

Nació en Barcelona en 1920. Su padre era sastre y había pertenecido en sus años jóvenes a la CNT. Al inicio de la Guerra Civil se mueve en los ambientes de la Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña siempre con su Leica en la mano. En aquellos años empieza a trabajar como fotógrafo de prensa y todos lo recuerdan como un fotógrafo apasionado, pendiente las veinticuatro horas del día de hacer fotografías.

Al estallar la guerra española publicó fotos en la revista Juliol y estableció una gran amistad que perduró hasta su muerte con los hermanos López Raimundo y con Teresa Pàmies, dirigentes del partido.

En 1938 pasó a combatir al frente sin dejar de hacer fotos.

Durante la Guerra Civil actuó como fotógrafo de la revista Juliol y en 1938 combatió en la 30º División del Ejército de la República Española.

Al finalizar la guerra civil, se exilia a Francia. Estuvo internado un tiempo en los campos de Vernet d’Ariege y de Septfonds. De este último salió hacia el norte en septiembre de 1939 junto con excombatientes republicanos encuadrados en la 28 Compañía de Trabajadores extranjeros.

En mayo de 1940 las líneas defensivas francesas son destrozadas por la Wehrmacht, Boix es hecho prisionero por los alemanes, pasa por diversos campos y es conducido a Mauthausen, junto con 1.506 republicanos españoles, a donde llegan el 27 de enero de 1941.


Los republicanos españoles habían sido calificados por los nazis como “presos cuyo retorno no interesa” y Boix y sus compañeros comprendieron pronto que salir vivos de Mauthausen era casi imposible, por lo que decidieron organizarse para conseguir que, al menos un puñado de ellos, sobreviviera para poder contar al mundo su historia.

En Mauthausen existía un Kommando llamado Erkennungsdients, oficialmente era un laboratorio fotográfico destinado a los retratos policiales de identificación de los presos, aunque en la práctica se hacían fotografías de muertes por arma de fuego, suicidios, accidentes, asuntos de naturaleza médica y acontecimientos varios del campo, como las visitas de altas jerarquías, por ejemplo las de Himmler y otros altos cargos de las SS.


A este Kommando se incorpora Boix a finales de 1942, y allí trabajó como fotógrafo y técnico de laboratorio con dos españoles más.

Poco a poco, consiguieron introducir españoles en la oficina, la sastrería, la cocina, etc. El fotógrafo Antonio García fue destinado al departamento de identificación y Francesc Boix logró entrar en el servicio fotográfico del campo.

Bajo las órdenes de los SS, Boix realizó miles de fotografías de los eventos de Mauthausen, de la vida cotidiana en el campo y de la también cotidiana muerte. Por sus manos pasaban a diario numerosas pruebas de la barbarie y pensó que podría robarlas, para que sirvieran de testimonio en el futuro. Así lo propuso a sus compañeros.El Comité de Resistencia consideró que valía la pena jugarse la vida por aquellas fotografías y rápidamente organizó su sustracción:

Francisco Boix debería realizar un cliché de más de cada foto que le fuera encargada y él y Antonio García las descolgarían por la ventana del laboratorio a una hora determinada. Bajo la ventana, esperaba otro español que llevaba el paquete con los clichés al barracón de desinfección, donde lo escondían otros compañeros hasta que podían pasárselo a los españoles que trabajaban en la carpintería y que iban ocultando los clichés en las molduras de las puertas.

El Comité de Resistencia era consciente de que no había ningún lugar lo bastante seguro para aquellas valiosas pruebas dentro del campo: tenían que pasarlas al exterior…

Como la mayoría de los alemanes en edad de trabajar se encontraba en el frente, muchos industriales alemanes y autríacos utilizaban mano de obra procedente de los campos de concentración. La empresa Poschacher era una de ellas. Estaba cerca del campo de Mauthausen y entre los prisioneros que eran enviados a trabajar allí, había un grupo de adolescentes (de entre 13 y 17 años) hijos de republicanos españoles y que habían sido hechos prisioneros junto con sus padres. Sus compatriotas adultos los llamaban “Pochacas” y recurrieron a ellos para sacar los clichés del campo. Contactaron con una mujer, la Sra. Pointner, miembro de la Resistencia que estuvo de acuerdo en esconder el paquete en un hueco disimulado del muro de su jardín hasta el fin de la guerra.

Cuando Mauthausen es liberado, Boix marcha a París. Allí da a conocer algunas de las fotografías sacadas del campo de concentración en periódicos y revistas próximos al Partido Comunista francés. Boix declaró que salvó unas 20.000 fotos, un tercio de las de las que las SS guardaban, pero apenas se han encontrado 1.000, sin saber el paradero del resto. Enseguida se publican varios libros y las autoridades francesas se interesan por quien podría ser un testigo de gran valor en los juicios contra criminales de guerra que se estaban preparando.

En 1946, Boix declaró como testigo en dos de esos procesos: el proceso de Nuremberg (Tribunal Militar Internacional) contra la cúpula dirigente del Tercer Reich, y unas semanas después en Dachau, en el proceso de la Sección Crímenes de Guerra contra 61 antiguos SS de Mauthausen. En ambos casos las acusaciones presentaron como pruebas las fotografías que Boix había hecho y robado en Mauthausen. Su testimonio y las fotografías presentadas fueron determinantes para sostener varias acusaciones y condenas.

Boix residió en París desde el verano de 1945 y trabajó como reportero gráfico en diversas publicaciones, entre ellas L’Humanité, órgano del PC francés.

Escribió un libro sobre su estancia en Mauthausen, al que tituló Spaniaker, la forma despectiva con que se referían a los españoles algunos SS, e hizo llegar el manuscrito al escritor André Wurmser. Se desconoce el paradero de dicho libro.

 

Murió con 30 años el 4 de julio de 1951, en Paris.

 

EXTRACTO DE LA DECLARACIÓN DE FRANCISCO BOIX EN NUREMBERG
 


Sr. DUBOST: El testigo que me propongo pedirle al Tribunal que escuche aclarará un punto pendiente desde hace varias semanas. El Tribunal recordará que cuando mis colegas presentaron sus pruebas, surgió la cuestión de saber si Kaltenbrunner había estado en Mauthausen. Para demostrarlo, voy a llamar al Sr. Boix, que demostrará al Tribunal que Kaltenbrunner estuvo en Mauthausen. Hizo fotografías, y el Tribunal oirá su testimonio y verá las fotografías que el testigo ha traído consigo.

(FRANCESC BOIX subió al estrado).
EL PRESIDENTE:
P: Muy bien. ¿Cómo se llama?
R: Francesc Boix.
P: ¿Es usted francés?
R: Soy un refugiado español.
EL PRESIDENTE: Repita este juramento. Juro hablar sin odio ni miedo, y decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
(El testigo repitió el juramento).
EL PRESIDENTE: Levante la mano derecha y diga "lo juro".
EL TESTIGO: Lo juro.
EL PRESIDENTE: Puede sentarse. Sr. Dubost, ¿puede deletrear el apellido?
Sr. DUBOST: B-O-I-X.
Sr. DUBOST:
P: ¿Nació usted el 14 de agosto de 1920 en Barcelona?
R: Sí.
P: ¿Es usted un reportero fotográfico? Usted estuvo internado en el campo de Mauthausen desde...
R: Desde el 27 de enero de 1941.
P: ¿Entregó usted a la comisión de investigación un cierto número de fotografías?
R: Sí.
P: Se van a proyectar en la pantalla y usted declarará bajo juramento en qué circunstancias y dónde se hicieron estas fotografías.
R: Sí.
P: ¿Cómo hizo estas fotografías?
R: Debido a mi experiencia profesional me enviaron en Mauthausen a trabajar en la sección de identificación del campo. Había una sección fotográfica, y se podían tomar fotografías de todo lo que ocurría en el campo y enviarlas al Alto Mando en Berlín.
Esto es una vista general de la cantera.
P: ¿Es aquí donde trabajaban los internos?
R: La mayoría de ellos.
P: ¿Dónde está la escalera?
R: En la parte de atrás.
P: ¿Cuántos escalones había?
R: Al principio había 160 escalones. Después fueron 186.
P: Podemos pasar a la siguiente fotografía.
R: Esta se hizo en la cantera durante una visita del Reichsführer Himmler, Kaltenbrunner, el Gobernador de Linz y algunos otros líderes cuyos nombres no conozco. Lo que ven abajo es el cadáver de un hombre que había caído desde la parte de arriba de la cantera, y cada día caían algunos.
P: Podemos pasar a la siguiente fotografía.
R: Esta se tomó en abril de 1941. Mis camaradas españoles que habían buscado refugio en Francia empujan una vagoneta cargada de tierra. Ese es el trabajo que teníamos que hacer.
P: ¿Quién tomó esta fotografía?
R: Por aquel entonces Paul Ricker, un profesor de Essen.
P: Podemos pasar a la siguiente.
R: Esto es una fotografía de un austriaco que se había fugado. Era carpintero en el garaje, y se las arregló para hacer una caja, una caja en la que pudo esconderse para salir del campo. Pero poco después lo volvieron a capturar. Le pusieron en la carretilla en la que se llevaban los cadáveres al crematorio. Había algunos letreros que decían en alemán: "todos los pájaros han vuelto". Fue sentenciado, y después desfiló delante de 10.000 deportados con la música de una banda gitana. Cuando le colgaron, su cuerpo osciló con el viento mientras tocaban la "Polka del Barril de Cerveza".
P: La siguiente. En esta foto los españoles están a la izquierda, son más bajos.
R: El hombre de delante con la boina es un criminal de Berlín de nombre Schulz que era empleado en estas ocasiones. Al fondo pueden ver al hombre al que van a colgar.
P: La siguiente. ¿Quién hizo estas fotos?
R: El Oberscharführer de las SS Fritz Kornac. Tropas americanas lo mataron en Holanda en 1944.
Este hombre recibió un balazo en la cabeza. Lo colgaron para hacernos creer que se había suicidado y que había tratado de tirarse contra la alambrada. La otra fotografía muestra a unos judíos holandeses. Se tomó en el barracón de cuarentena. Los judíos se vieron empujados a lanzarse contra la alambrada el mismo día de su llegada porque se dieron cuenta de que no tenían ninguna posibilidad de escapar.
P: ¿Quién hizo estas fotografías?
R: Por aquel entonces el Oberscharführer de las SS Paul Ricker, un profesor de Essen, vicelíder de las SS.
P: Siguiente.
R: Son dos judíos holandeses. Pueden ver la estrella roja que llevaban. Eso fue un intento de fuga, "Fluchtversuch".
P: ¿Lo era en realidad?
R: Los SS los enviaron a coger piedras cerca de la alambrada, y los guardias de las SS de la segunda alambrada les dispararon porque recibían una recompensa por cada hombre que paraban.
La otra fotografía muestra a un judío en 1941 durante la construcción del campo ruso, que después se convirtió en el campo sanitario. Se colgó con el cordón que usaba para sujetarse los pantalones.
P: ¿Fue un suicidio?
R: Eso se dijo. Era un hombre que ya no tenía esperanzas de escapar. Fue empujado a la desesperación por los trabajos forzados y las torturas.
P: ¿Qué es esta fotografía?
R: Un judío cuya nacionalidad no conozco. Lo pusieron en un barril de agua hasta que no pudo soportarlo más. Lo golpearon hasta casi matarlo y le dieron diez minutos para ahorcarse. Usó su cinturón para hacerlo porque sabía lo que le ocurriría si no.
P: ¿Quién tomó esta fotografía?
R: El Oberscharführer de las SS Paul Ricker.
P: ¿Y qué es esta fotografía?
R: Aquí pueden ver a la policía de Viena visitando la cantera. Esto fue en junio o julio de 1941. Los dos deportados que ven aquí son dos de mis camaradas españoles.
P: ¿Qué están haciendo?
R: Le están indicando a la policía cómo tenían que subir las piedras porque no había ningún aparato para hacerlo.
P: ¿Conocía a alguno de los policías que vinieron?
R: No, porque sólo vinieron una vez. Sólo tuvimos tiempo de echarles un vistazo.
La fecha de esta fotografía es septiembre de 1943, en el cumpleaños del Obersturmbannführer de las SS Franz Ziereis. Está rodeado de todo el personal del campo de Mauthausen. Puedo darles los nombres de todas las personas de la fotografía.
P: Pasen a la fotografía siguiente.
R: Esta es una fotografía tomada el mismo día del cumpleaños del Obersturmbannführer Franz Ziereis. El otro hombre era su adjunto, he olvidado su nombre. Se ha de recordar que este adjunto era miembro de la Wehrmacht y se ponía uniforme de las SS en cuanto llegaba al campo.
P: ¿Qué es esta fotografía?
R: Es la misma visita a Mauthausen de oficiales de policía en junio o julio de 1941. Es la puerta de la cocina. Los prisioneros que están ahí de pie habían sido enviados a la compañía disciplinaria. Usaban ese pequeño aparato en sus espaldas para llevar piedras de hasta 80 kilos hasta que terminaban exhaustos. Muy pocos hombres volvían de la compañía disciplinaria.
Esta foto en particular muestra la visita de Himmler a la Führerheim del Campo de Mauthausen en abril de 1941. Se ve a Himmler con el Gobernador de Linz al fondo y al Obersturmbannführer Ziereis, el oficial al mando del Campo de Mauthausen, a su izquierda.
Esta es otra foto que se tomó en la cantera. En la parte del fondo a la izquierda pueden ver un grupo de deportados trabajando. En primer plano están Franz Ziereis, Himmler y el Obergruppenführer Kaltenbrunner. Lleva la insignia dorada del Partido.
P: ¿Esta foto se tomó en la cantera? ¿Quién la hizo?
R: Una vez más el Oberscharführer de las SS Paul Ricker. Esto fue en abril o mayo de 1941. Este caballero visitaba frecuentemente el campo en ese tiempo para ver cómo se podían organizar campos similares en Alemania y en los países ocupados.
P: He terminado. ¿Nos asegura que esta persona es realmente Kaltenbrunner?
R: Lo aseguro.
P: ¿Y qué esta foto se hizo en el campo?
R: Lo aseguro.
P: ¿Le llevaron a Mauthausen como prisionero de guerra o como prisionero político?
R: Como prisionero de guerra.
P: ¿Había combatido como voluntario en el Ejército Francés?
R: En batallones de Infantería, en la Legión Extranjera, en el regimiento de pioneros adjunto al Ejército al que pertenecía. Estuve en los Vosgos con el 5º Ejército. Nos hicieron prisioneros. Nos retiramos hasta Belfort, donde me hicieron prisionero la noche del 20 al 21 de junio de 1940. Me juntaron con algunos
compañeros españoles y nos transfirieron a Mauthausen. Sabiendo que habíamos sido antes republicanos españoles y antifascistas, nos pusieron con los judíos como miembros de un orden inferior de la Humanidad. Fuimos prisioneros de guerra durante seis meses, y después nos enteramos de que el Ministro de Exteriores se había entrevistado con Hitler para discutir la cuestión de los extranjeros y otros asuntos. Nos enteramos de que nuestra situación había sido una de las cuestiones tratadas. Oímos que los alemanes preguntaron qué se debía hacer con los prisioneros de guerra españoles que habían servido en el Ejército Francés, los que eran republicanos y ex-miembros del Ejército Republicano. La respuesta...
P: Eso no importa. Así que aunque usted era un prisionero de guerra, lo enviaron a un campo que no estaba bajo control del Ejército.
R: Exacto. Éramos prisioneros de guerra. Se nos dijo que nos tranferían a un mando subordinado al igual que a todos los demás franceses. Después nos transfirieron a Mauthausen, donde vimos por primera vez...
EL PRESIDENTE: Hable más despacio.
R: ...vimos que no había soldados de la Wehrmacht, y nos dimos cuenta de que estábamos en un campo de exterminio.
P: ¿Cuántos de ustedes fueron allí?
R: Nosotros éramos 1.500, y había un total de 8.000 españoles.
P: ¿Cuántos de ustedes fueron liberados?
R: Aproximadamente 1.600.
P: No tengo más preguntas.
EL PRESIDENTE: ¿Quieren hacer alguna pregunta?
GENERAL RUDENKO: Tengo algunas preguntas. Si el Presidente me lo permite, las haré en la sesión de mañana.
EL PRESIDENTE: Se levanta la sesión.
(Se levantó la sesión hasta el 29 de enero de 1946 a las 10 horas).

 

 

Junio de 2017: Exhumación del cadaver de Boix para su entierro

El 16 de junio de 2017 los restos mortales de Francesc Boix fueron trasladados desde su humilde tumba de la necrópolis de Thiais hasta un privilegiado sepulcro del Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de la capital francesa. Reposar en este lugar  simboliza el más alto reconocimiento de la ciudad.Contó con la presencia de la alcaldesa, Anne Hidalgo, de la asistencia de representantes del Gobierno central y de los honores de Estado con que cuenta esta ceremonia.

Este apoyo institucional fue fruto del intenso trabajo realizado durante años por la Amicale de Mauthausen de París. Desde su sede central en la capital francesa, se realizó una colecta popular para sufragar los gastos del traslado y se negoció con el Ayuntamiento parisino para conseguir ayudas, permisos y hasta su implicación directa en el evento. "Es un mérito de toda la asociación", afirma una de sus dirigentes, que insiste en no ser identificada para no apropiarse de un éxito que, asegura, "tiene muchos nombres".

Este cementerio es el más visitado del mundo y es la última morada de cientos de celebridades históricas como Molière, Georges Bizet, Frédéric Chopin, Marcel Proust, Oscar Wilde o más contemporáneas como Jim Morrison o Édith Piaf. El que fuera presidente de la República española, Juan Negrín, y la mítica fotoperiodista Gerda Taro, colega y compañera de Robert Capa, también descansan en un rincón de sus más de 40 hectáreas. Difícil imaginar un lugar mejor para que reposen los restos mortales del fotógrafo de Mauthausen.

Recuperación de las fotos de BOIX.

El entusiasmo del abogado Josep Cruanyes, de la Comissió de la Dignitat, de los expertos del colectivo Foto Connexió y de los particulares y entidades (Ara Llibres y la revista 'Sàpiens') que aportaron de sus bolsillos 7.500 euros han conseguido un pequeño milagro. Evitar que saliese a subasta y acabase en un destino incierto un fondo de 1.368 negativos de la guerra civil y la república cuyos autores han resultado ser Francesc Boix, el heroico fotógrafo catalán que logró esconder de los nazis centenares de fotografías del campo de concentración de Mauthausen y que sirvieron de prueba en el juicio de Núremberg, y muy probablemente su padre, el sastre y fotógrafo aficionado Bartomeu Boix.

La Generalitat declinó adquirir el archivo, conservado en tres cajitas, después de que fuese analizado por expertos de varias de sus instituciones, que descartaron la compra por falta de recursos (el precio inicial era de 25.000 euros) y dudas sobre la relevancia de las imágenes. Pero el trabajo de investigación sobre un archivo hasta ese momento anónimo, desde la adquisición el pasado mes de marzo, ha tenido resultados muy rápidamente. El fondo, a partir del cual se hará una exposición, será donado finalmente al Arxiu Nacional de Catalunya. Están trabajando aún en la documentación de las imágenes, de forma desinteresada, los archiveros y fotógrafos Pep Parer, Mariano Blanco, Ricard Marco, David González, Lluís Saura, Laia Foix y Ramon Barnadas.

Varias pistas llevaron a la conclusión que hoy se ha presentado públicamente. El nieto de la pareja que aparecía fotografiada el pasado mes de marzo en la portada de EL PERIÓDICO llamó a la Comissió de la Dignitat después de identificar a sus abuelos, el capitán Ventura Pau Soler y su esposa Montserrat Sureda Pijoan: conservaba, además, una copia de la misma fotografía, con una nota en la que constaba Boix como su autor. Una antigua militante que también aparecía en las imágenes, Maria Fabregat, también recordaba a Boix, y, sorpresa, al examinar los negativos detenidamente en varias imágenes (se supone que tomadas en momentos en que dejó su cámara a un compañero para que tomase fotografías de sí mismo, aunque tampoco se puede descartar que aún hubiese un tercer fotográfo tras este archivo) aparecía el jovencísimo Boix. El archivo contiene escenas de combate, vida cotidiana y retratos de miembros de las divisiones 24ª y 30ª, encuadradas en el XIX cuerpo de Ejército en los frentes de Aragón y del Segre y formadas a partir de las columnas de voluntarios del PSUC, ERC y Estat Català, y de militantes de las juventudes del PSUC como el propio Boix y Gregorio López Raimundo.

Pero un análisis grafológico de las notas que envolvían los negativos ha identificado solo dos caligrafías: la de Francesc Boix en las fotos de la guerra civil contenidas en una caja de madera (unas 700) y las de otra persona (según el informe, por la similitud de muchos rasgos, un familiar suyo de más edad) en las dos cajas de lata que contenían 660 fotografías que se remontan a 1931.

Un jovencísimo Boix (nació en 1920) sirvió durante la guerra civil como fotógrafo de la 30ª división y colaboró en el órgano oficial de las Joventuts Socialistes Unificades (JSU). Marchó al exilio con una maleta a la espalda (así aparece en una foto de Robert Capa que recoge su llegada al campo de Barcarès) que podría contener las fotos ahora redescubiertas, fue enviado a un batallón de fortificación a la línea Maginot (ahí se perdería el rastro de las fotografías, que aparecieron 70 años más tarde en propiedad del militar jubilado francés que las puso a la venta) y allí fue preso por los alemanes y enviado finalmente a Mauthausen. En el campo de concentración trabajó en el laboratorio de fotografías de los SS del campo y se jugó la vida haciendo y escondiendo copias clandestinas de las imágenes que mostraban las salvajadas de los guardianes del campo y las visitas de jerarcas nazis. Estas fotografías fueron utilizadas como prueba en Núremberg y Boix fue el único español que testificó en ese proceso contra la cúpula del régimen de Hitler. Tras la guerra, Boix reemprendió su actividad como fotógrafo en el diario 'L'Humanité', pero con la salud muy debilitada tras la experiencia del campo de concentración falleció en 1951, a los 31 años.

-García Alonso, Antonio

Antonio García Alonso estuvo en Mauthausen en el Departamento Político de Mauthausen. Trabajó en el laboratorio fotográfico del campo junto con Boix. García contó otra versión de cómo las fotografías se salvaron. Contaba que Boix entró en el laboratorio por recomendación suya al Ricken, el oficial nazi encargado del laboratorio. Y fue él y un prisionero polaco llamado Graboswki ya escondían  fotografías y los negativos de los nazis, cuando Boix llego al laboratorio mucho después que ellos empezaran a esconder negativos en un archivo secreto dentro del propio laboratorio. Cuando Garcia cayó enfermo, Boix aprovechó para robar el archivo secreto y sacar las fotografías del campo, atribuyéndose el mérito, añadiendo también que Boix pretendía vender las fotografías y negativos para para obtener un beneficio económico.

Esta versión se ha publicado en distintas revistas y entrevistas, así como en los libros “Le Triangle Bleu” escrito por Manuel Razola y Mariano Constante Campo -que también estuvieron en Mauthausen-,  y también aparece esta historia en la publicación “Los olvidados” de Vilanova.

La versión de García tiene algunas contradicciones, como que no habló de negativos, y siempre dijo que Boix le había robado las fotografías. Además, García hablaba de un número muy inferior de fotografías que el escondió a las que luego Boix saco del campo.

También cabe destacar que el propio Boix afirmo haber sacado del campo más de 20.000 imágenes, cuando las que se conservan en la actualidad ronda el millar. La versión de García parece estar ligada a los celos que este sentía por Boix.

Otros prisioneros.

- Aguirre López, Manuel

Madrid, 22/III/1907 -  Estella (Navarra), 20/I/1993.

Manuel Aguirre, era hijo de un médico del barrio de Carabanchel Alto (Madrid). Ingresa como soldado voluntario en la escuela de Mecánicos de Aviación de Cuatro Vientos el 3 de julio de 1925. Ingresa en el ejército del aire.

En octubre del año 1934, Aguirre es Sargento y se traslada con su unidad al aeródromo de León para tomar parte en las operaciones destinadas a sofocar la revolución de Asturias. El piloto madrileño pasó sucesivamente a los Grupos 12 (Armilla) y 11 (Getafe), a cuya unidad de Caza se incorpora tres días antes de que estalle la guerra civil. Desde los primeros días del conflicto, el Sargento Aguirre apoya con su avión a las tropas gubernamentales que operan en la Sierra de Madrid.

El 12 de septiembre de 1937 a Aguirre se le concede el empleo de Capitán y al mes siguiente se le encomienda el mando de la 1ª Escuadrilla del Grupo 21. Aguirre se convierte en el primer piloto español que dirige una unidad de monoplanos I-16 en la guerra. El 12 de noviembre entrega en Castejón del Puente el mando de la 1ª Escuadrilla a Eduardo Claudín Moncada y en diciembre, poco antes de la batalla de Teruel, Aguirre es ascendido a Jefe del Grupo de Caza 21 que engloba a seis escuadrillas de monoplanos (dos españolas y cuatro rusas).

Aguirre ejerció la dirección del Grupo 21 hasta poco antes del verano de 1938 en que estuvo desempeñando el puesto de piloto de pruebas de los Polikarpov I-15 que se fabricaban en Sabadell (Barcelona). Aguirre fue de los pocos aviadores militares de preguerra que seguían combatiendo en 1938, por lo que, junto su carácter extrovertido, simpatía y sencillez, en julio de 1938 fue elegido por el Mayor (Comandante) Isidoro Giménez García para que ocupara el puesto de Jefe de Estado Mayor de la Escuadra de Caza durante la ofensiva del Ebro.

Durante el conflicto obtuvo 10 victorias aéreas.

Al final de la guerra se exilió en Francia donde fue recluido en campos de internamiento. Fue liberado viviendo bajo la ocupación alemana en Francia. Fue juzgado en rebeldía en España y condenado a 20 años de prisión. Regresó a España en 1945, afincándose en Estella (Navarra) hasta su muerte.

 

- Amat-Pinella, Joaquim

Manresa, 22 /XI/1913 - Hospitalet de Llobregat, 3/VIII/1974

Joaquim Amat-Piniella participó en diversas actividades culturales y políticas durante los años 30, y fue dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya.

 Durante la Guerra Civil Española luchó en el frente de Andalucía.

 

Acabada la guerra, huyó a Francia, donde fue internado en el Campo de concentración de Argelès-sur-Mer y en el de Sant Cebrià, y después fue movilizado como trabajador forzoso.

Como muchos republicanos españoles, en 1940 fue deportado por los alemanes al Campo de exterminio de Mauthausen, donde pasó cinco años, hasta que fue liberado por las tropas estadounidenses y pudo retornar a Cataluña en 1946.

Relató su experiencia y las atrocidades del nazismo en forma novelada en el libro K.L. Reich (Konsentrations Lager Reich), que publicó en 1962.

En ese mismo año, junto con otros compañeros exdeportados, fundó el Amical de Mauthausen.

 

 

 

-  Constante, Mariano.

Capdesaso (Huesca)1920- Montpellier, Francia, 2010

La guerra civil lo habia convertido en uno de los oficiales más jóvenes de la República. Participó en la bolsa de Bielsa y combatió junto a Antonio Beltrán “el Esquinazau”. Dejó por escrito su periplo en obras como Los años rojos o La maldición.

Tras Huir a Francia es capturado por los nazis y enviado al campo de Mauthausen donde las palabras resistencia, camaradería, muerte, toman un sentido nuevo, ni siquiera experimentado de lejos en la guerra. Numerado con el 4.584.

En el momento de la liberación surge su firme determinación de luchador contra el olvido. En sus obras predomina la experiencia del superviviente, dejando de lado la reconstrucción literaria y artística.Yo fui ordenanza de los SS es el testimonio de la resistencia de los republicanos en el campo de Mauthausen. La vida diaria en el universo concentracionario está repleta de pequeñas y grandes historias de la organización clandestina. En cierta manera en esas páginas aparece reflejado el orgullo de quienes supieron imponerse a la deshumanización del régimen nazi: organizando azúcar, escondiendo los clichés de Boix, contando las dificultades de los barberos. La conclusión es obvia para Constante: los españoles resistieron, a pesar de las bajas, la desmoralización y el tenaz empeño de someterlos por parte de las autoridades alemanas, conscientes de su espíritu indomable.

Mariano Constante falleció en enero de 2010 en Montpellier. Francia se había convertido en su hogar de adopción, pero nunca renunció a su condición de español, aunque fuera en el exilio.

 

 

- Greykey, Carles.

Barcelona, 4/VII/1913,

Negro catalán, bien plantado y culto, nació y creció en Barcelona, donde se habían instalado sus padres procedentes de Fernando Poo, Guiena Ecuatorial (colonia española). Fue uno de los pocos negros que combatieron en las filas de los republicanos durante la Guerra Civil.

Tras la derrota, pasó a Francia con los restos del ejército y volvió a combatir al fascismo al inicio de la II Guerra Mundial. Hecho prisionero en el frente, lo deportaron a Mauthausen como "español rojo", número 5.124.

Allí, los alemanes, que no estaban acostumbrados a ver negros, ni los propios españoles tampoco lo estaban, y menos a negros que hablaran perfectamente el catalán, decidieron exhibirlo como una rareza y, ataviado con un viejo uniforme de la guardia real yugoslava, lo emplearon como sirviente y camarero. El temible comandante Franz Ziereis le hacía recoger los abrigos de sus invitados. Los SS del campo lo lucían especialmente cuando venían mandos de Berlín. Le hacían vestir un uniforme como de botones de gran hotel que le salvó de tner que trbajar en la cantera.

Tras la liberación, se quedó a vivir en Francia y durante un tiempo vivio en París, y frecuentaban los mismos sitios, como tantos otros republicanos españoles. Se casó.

Las fotos fueron realizadas por Francisco Boix, el fotógrafo de Mauthausen, que le retrató en al menos dos ocasiones.

 

- Hernández García Hernán, Angel.

(Madrid 1912 - Perpiñán 1992)

Sanitario de profesión, militante comunista desde antes de Guerra Civil, exiliado en 1939. Pasó por varios campos del sur de Francia. Fue detenido en Burdeos, en 1943 por sus actividades de Resistencia. Deportado a Mauthausen, tras un periodo breve trabajando en la cantera, pasó a ser sanitario, convirtiéndose en uno de los encargados de los cuidados del creciente número de prisioneros enfermos.

Incluso después de la liberación del campo, permaneció todavía un mes encargándose del cuidado sus compañeros convalecientes.

En Francia formó una familia. En un primer momento retomó su profesión sanitaria en varios hospitales de la región parisina, pero pronto sintió que la ansiedad le impedía seguir ejerciendo y pasó a trabajar como peluquero, como su padre.

Tras su jubilación, en 1970 se dedicó a dibujar figuras de todo tipo y con distintas técnicas. Con el tiempo llegó a reunir bastantes obras sobre la deportación, que se mostraron en muchos lugares de Francia y otros países. Caundo falleció su viuda, Anne-Marie, donó en 2007 al Ministerio de Cultura de España las obras una serie de obras conmemorativas de aquel encierro.

 

- López Raimundo, Joaquín

(Tauste, (Zaragoza) 1919- Zaragoza, 5-III-2012)

Nacido en la población zaragozana de Tauste, la familia se trasladó a Barcelona en 1932 y fue en la ciudad Condal donde, en compañía de su hermano Gregorio, entró en contacto con la juventud barcelonesa y el ambiente político de la época. Trabó amistad con el joven fotógrafo Francesc Boix, una amistad que duraría toda la vida, hasta su temprano fallecimiento en el exilio francés, unos años después de haber sido liberados, ambos, de los campos de la muerte alemanes.

Militó en las Juventudes Socialistas Unificadas. Durante los primeros días de la Guerra, su hermano Antonio murió en una misión de reconocimiento cerca de Binéfar.

Fue combatiente republicano y, como otros tantos otros miles de españoles, penó en los campos de refugiados del sur de Francia.

Fue enrolado en una de las Compañías de Trabajadores Extranjeros y  fue detenido por los alemanes en la primavera de 1940.

Tras permanecer varios meses en los campos de prisioneros de guerra, fue deportado a Mauthausen en abril de 1941. Tras unos meses de permanencia en el campo central fue trasladado a Gusen –situado a cinco kilómetros y centro de exterminio para los casi 4.000 republicanos muertos entre sus muros-  donde vivió de forma impotente la despiadada y cruel experiencia del trabajo esclavo, la humillación, la tortura y la muerte de tantos compañeros y amigos.

“Siempre teníamos la muerte cerca porque de hecho estábamos allí para morir, pero con ser todo terrible, el peor momento que pasé fue cuando los nazis estaban en plenitud. Llevaron a todo mi “kommando” a Gusen, que era un infierno (…). Los kapos nos pegaban constantemente mientras trabajábamos. A mí me obligaron a quitar nieve (…) y como en principio me hice el tonto, me cogieron, me tiraron al suelo y empezaron a darme patadas. Luego me llevaron a trabajos forzados, a construir ferrocarriles con los perros mordiéndote y ellos pegándonos constantemente”.

Fue durante estos trabajos cuando un raíl le cayó sobre un pie y, cuando iba a entrar en el barracón enfermería, el médico SS me puso la correspondiente marca en la solapa para la inyección letal. Pero un kapo con el que tenía cierta relación, le salvó la vida. La muerte inmediata o el camino de la supervivencia dependían, en muchas ocasiones, del azar o de la mera casualidad, sin que los internos pudiesen influir en su incierto destino.

En aquel campo permaneció hasta que en marzo de 1945 cuando fue devuelto a Mauthausen, de donde fue liberado en mayo de 1945.

Tras la liberación, vivió en Francia. En 1946, se reunió con su hermano Gregorio –conocido dirigente del comunismo catalán- al regreso de este de América, en Francia.

En París convivió estrechamente con sus amigos Antonio Esporrin –aragonés que logró escapar de manos alemanas- y Boix, siendo una de las personas que compartió los últimos momentos del fotógrafo y amigo.

Tras su muerte, Joaquín recogió del domicilio del amigo una buena parte de los negativos sustraídos por los republicanos del laboratorio fotográfico de los SS en Mauthausen, otros con las imágenes de la liberación y varios sobre su vida profesional posterior.

Cuando Montserrat Roig estaba escribiendo su obra sobre los deportados catalanes, contactó con Joaquín quien le dio su testimonio y le legó aquellos negativos.

La escritora los cedió a la Amical de Mauthausen y actualmente se encuentran en el Museu d’Història de Catalunya, siendo uno de los principales testimonios gráficos de la construcción y del desarrollo de la vida (y de la muerte) en un campo de concentración nazi.

 

- Milá Ferrerons, Ramón.

(Barcelona 1922)

Siendo un adolescente, fue deportado a Mauthausen desde el campo de refugiados de Angulema (Francia). Pasó un año entero en el campo próximo de Gusen, donde vio morir a muchos de sus amigos.

En 1942, cuando daba por seguro que no saldría vivo del campo, fue incluido en un grupo de cuarenta jóvenes españoles que trabajó para una empresa civil en Mauthausen.

Con dotes para el dibujo desde niño, en Francia trabajó durante muchos años como decorador. Desde poco después de su regreso dedicó muchos de sus ratos libres a plasmar sus recuerdos de Mauthausen.

 

- Muñoz Orts Lalo, Eduardo.

(Valencia 1907 - Issy - Les Molineaux 1964)

Oficial en el Ejército republicano, tras su exilio en Francia fue deportado a Mauthausen. Allí trabajó como dibujante en la Oficina de Construcción del campo.

Tras su regreso a Francia contó con la ayuda, la amistad y la admiración de Pablo Picasso y pudo retomar la actividad artística, donde contó con cierto reconocimiento, llegando a realizar numerosas Exposiciones.Su obra pictórica ha merecido la atención de varios estudiosos.

 

- Ortells, Manuel Alfonso

(Onda, Castellón, 1918)

Fue teniente en la Columna Durruti. En su estancia en Francia tras la guerra fue deportado a Mauthausen en diciembre de 1940.

Tras unos meses en trabajos durísimos, se integró en la Oficina de Dibujo del campo, donde se contaba con unas condiciones muy distintas de las que predominaban en Mauthausen.

En los momentos que pudo encontrar, realizó como regalo para sus compañeros españoles y de otras nacionalidades, dibujos, caricaturas o felicitaciones de cumpleaños.

Algunos de ellos pueden verse hoy en distintas publicaciones y en el Museo del Memorial de Mauthausen.

- Semprum Maura, Jorge.

Madrid, 10/XII/1923 -  Paris, 7/VI/2011

Jorge Semprún pertenecía a una familia de clase alta. Por parte de su madre, Susana Maura Gamazo (muerta en 1931), era nieto del político conservador Antonio Maura, cinco veces Presidente de Gobierno durante el reinado de Alfonso XIII.

Su padre fue el intelectual republicano José María Semprum, profesor y jurista, gobernador civil de provincia al comienzo de la República.

En 1939, su padre era embajador de España en Holanda y al terminar la Guerra Civil, su familia se trasladó a Paris, donde, desde 1941, cursó estudios de Filosofía en la Universidad dela Sorbona.

Durante la ocupacion de Francia por Alemania, se unió a los partisanos. Se afilió en 1942 al Partido Comunista de España (PCE). En 1943, tras ser denunciado, fue detenido, torturado y posteriormente deportado al campo de concentracion de Buchenwald, siendo el preso número 44.904.

Desde 1945 a 1952 trabajó para la UNESCO.

En 1952, empezó a trabajar permanentemente para el PCE, llegando a formar parte del Comité Central desde 1954 y del Comité Ejecutivo desde 1956. Dentro del partido, realizó una intensa actividad clandestina en España bajo el alias de Federico Sánchez.

Tuvo también un papel en la dirección del partido: en 1959 estuvo en Uspenskoye (URSS), con la delegación informada en primer lugar de la dimisión de Dolores Ibárruri. En 1962, fue retirado de la actividad clandestina por Santiago Carrillo y sustituido por Julián Grimau.

En 1964 fue expulsado del partido por divergencias con respecto a la línea oficial.

En 1966 obtuvo del Ministerio de Gobernación español un pasaporte con su nombre oficial. Desde este momento, su actividad se centró en su carrera literaria. Su renuncia coincidió con la publicación en 1963 de El largo viaje, un libro comenzado en Madrid en el período de la clandestinidad .

Entre 1988 y 1991, fue nombrado Ministro de Cultura por el Gobierno de Felipe Gonzalez.

Falleció en París el 7 de junio de 2011, a los 87 años.

 

- Vitriá, Lorenzo.

(Barcelona 2/2/1908 – Mauthausen 18/6/1941)

Nació en Barcelona el 2 de febrero de 1908. De carácter fuerte y competitivo, desde pequeño comenzó a despuntar en el boxeo. Este deporte había llegado a España en 1875 y, aunque fue prohibido por el Gobierno en 1911, se celebraban veladas en Madrid y Barcelona con la connivencia de las autoridades, hasta que en agosto de 1922 fue legalizado.

Un año después, cuando tenía solo 15 años, Vitrià se convirtió en campeón de Cataluña, y recién cumplidos los 16, ganó el primer Campeonato de España en la categoría de «peso mosca», en mayo de 1924. «El mejor amateur del presente y pasado campeonato», decía de él la prensa.

A los 16 años fue seleccionado para los Juegos Olímpicos de París de 1924.

Perdió ante el canadiense Jock McGregor pero la prensa coincidió en que el resultado final había sido un robo«El Imparcial», calificó de «inexplicable» la victoria de McGregor: «El público se hacía cruces de la manera como boxeaba nuestro representante, de su rapidez, de su esquivada, de su ciencia, en fin, tocando en cada momento y como quería a su adversario. Todo el público, con una perfectísima y absoluta unanimidad, ovacionó al insignificante Vitrià, el boxeador de menos edad y menos peso que ha subido al ring».

Tras su aparición olímpica, Vitrià se hizo profesional y las crónicas de sus combates eran publicadas asiduamente por ABC, que hablaba de él como «el excampeón olímpico que gustaba al público por su fino juego, limpio y correcto», hasta que, en 1932, perdió el Campeonato de España de peso gallo frente a Carlos Fix.

La última crónica publicada en la que aparece Vitrià data del 20 de diciembre de 1934, en el «Heraldo de Madrid», tras su pelea con el púgil valenciano Arlándiz. Aquel artículo era como la metáfora de lo que sería su vida a partir de entonces. «El combate ha durado apenas diez o doce segundos, pues al iniciar el primer asalto, Arlándiz ha colocado un formidable crochet a Vitrià, tirándole al suelo. Y como éste se ha levantado aún bajo los efectos del golpe, ha vuelto a caer por un nuevo ataque de su contrincante. Al intentar reanudar la pelea, los cuidadores de Vitrià, al reconocer su estado, han tirado la esponja en señal de abandono».

Luego llegó la Guerra Civil, el inicio de su descenso hacia la barbarie nazi. Cuando Franco toma Barcelona después de la encarnizada batalla del Ebro, en enero de 1939, huyó a Francia. Allí le recluyeron como a tantos otros exiliados republicanos españoles, en el campo de concentración de Angulema.

El 20 de agosto de 1940, después de la firma del armisticio por parte de Francia con la Alemania de Hitler, partió desde Angulema un convoy de deportados hacia los campos de exterminio alemanes. Es el llamado «Convoy de los 927», en referencia al número de personas que lo compusieron. Aquel fue el primer envío de deportados de cualquier etnia o nacionalidad, procedentes de la Europa occidental, con destino a los campos nazis. Entre ellos, se encontraba Vitrià, que tenía entonces 32 años.

Él fue a parar a Mauthausen-Gusen, donde quedaron aproximadamente la mitad de aquellos desgraciados (470 personas), todos hombres y muchachos mayores de 14 años. Las mujeres y los niños por debajo de esa edad (457 personas) continuaron el viaje hasta la frontera de Hendaya, donde fueron entregados a la policía franquista.

Vitrià ingresó con el número 4.074 en Gusen, el campo satélite situado a pocos kilómetros de Mauthausen. Según los testimonios de algunos supervivientes, aquel era el lugar donde acababan los prisioneros que habían dejado de ser útiles en las canteras, para ser eliminados a mayor velocidad. Era mucho peor que Mauthausen, decían, y era conocido como un auténtico cementerio de españoles.

Uno de los pocos supervivientes españoles de aquel infierno, José Alcubierre, contaba hace años a la revista «Magazine» que cuando llegó a Mauthausen con su padre –que también murió en Gusen, pero de los golpes recibidos por parte de tres cabos polacos ansiosos de sangre– conoció a personalidades españolas tan importantes como el futbolista Saturnino Navazo, el conocido militante del Partido Comunista Pepe Perlado y el mismo Vitrià.

Pero en aquellos días, el joven púgil olímpico no era ni una sombra de lo que había sido. Se encontraba absolutamente deprimido y derrotado. Se había abandonado desde que fue internado en el Campo de Angulema, donde intercambiaba la poca comida que caía en sus manos por cigarrillos. Pero fue en Gusen donde tiró finalmente la toalla por última vez en su vida, cansado ya de tantas derrotas y, sobre todo, del horror que debió experimentar en un campo de concentración a pleno rendimiento como aquel.

El 18 de junio de 1941, con 33 años, se arrojaba contra la valla electrificada del campo, junto a otros de aquellos boxeadores presos, y ponía fin a su vida.

 

 

- Los 5 kapos republicanos de MATHAUSEN

Cinco españoles supervivientes del campo nazi de Mauthausen, fueron condenados en julio de 1947 por un tribunal del ejército de los Estados Unidos, acusados de cometer crímenes de guerra, en unos juicios viciados cuyos expedientes reposan en los Archivos Nacionales en Maryland (NARA).

El Ejército de los Estados Unidos estableció una corte militar para castigar a los responsables de la administración y supervisión de los campos de concentración liberados por ellos. A los supervivientes españoles del campo de Mauthausen: Indalecio González González, Laureano Navas García, Moisés Fernández Pascual, Joaquín Espinosa Muñoz y Domingo Félez Burriel, se les procesó por los mismos cargos que a los criminales de guerra nazi.

Los cinco españoles, combatientes del ejército republicano, tras la Guerra Civil se refugiaron en Francia. lo que les llevó a formar parte de las compañías francesas militarizadas de trabajo, destinadas a construir fortificaciones defensivas como la Línea Maginot. Durante la invasión alemana, los nazis les hicieron prisioneros junto con las tropas francesa y fueron deportados, en 1940, al campo de Mauthausen en Austria.

Unos 10.000 españoles fueron internados en este campo de trabajo forzado y exterminio, donde solo el 40% logró sobrevivir hasta su liberacion por el ejército de los Estados Unidos el 5 de mayo de 1945.

Tres de los españoles acusados en Dachau habían sido kapos. Era frecuente que los españoles fueran elegidos como jefes de algún comando de trabajo. Los españoles se destacaron del resto de los prisioneros por el conocimiento de algún oficio y por el entrenamiento militar que recibieron durante la Guerra Civil. El kapo tenía bajo sus órdenes a una cuadrilla de prisioneros. Era imprescindible, que los kapos usaran alguna forma de fuerza física para mantener la productividad y la férrea disciplina exigida por la SS.

El tribunal militar en Dachau, estableció un principio conocido como "apreciaciones especiales", por el cual, el personal de Mauthausen, cualquiera fuera su cargo u oficio, era considerado culpable de cometer crímenes de guerra.

 - Indalecio González, apodado el Asturias, nació en La Franca, fue capitán del ejército republicano. Cuatro de sus hermanos murieron durante la Guerra Civil. En Mauthausen fue jefe de 16 caporales y de unos 1.600 hombres. González supervisó las explosiones que los comandos de presos hacían con dinamita para abrir túneles en la montaña de Sankt Georgen. En su interior la SS instaló una fábrica de aviones caza. Varios prisioneros polacos y un teniente francés, lo acusaron de dar palizas a otros prisioneros y de ahogar a varios hombres en una letrina con excremento. Las supuestas víctimas de González aparecían muertas días después en la enfermería.

Un testigo explicó al tribunal que los prisioneros no morían a consecuencia de los maltratos, sino a causa de los disparos que la SS les hacía. Otros dijeron, que a los prisioneros que llegaban heridos a la enfermería, se les inyectaba gasolina en el corazón. A pesar de que no se pudo comprobar su responsabilidad, González fue condenado a la pena de muerte. Con 38 años, fue ahorcado en la prisión de Landsberg, en febrero de 1949.

En el 2010, el superviviente valenciano Luis Estañi, reconoció que Indalecio González le salvó la vida al apartarlo de un grupo de prisioneros que la SS empujaba hacia un barranco.

- Laureano Navas, nació en Oviedo y fue teniente durante la Guerra Civil. Sufrió una lesión grave en la mano derecha que lo dejo lisiado. El testigo español, Pedro Gómez, lo acusó de golpear a otros prisioneros con la mano izquierda. Otro prisionero polaco, lo acusó de golpear a un ruso con un palo hasta matarlo. Fue condenado a cadena perpetua.

En 1951, el caso de Navas fue revisado por una junta de militares. Un abogado civil alemán, argumentó que Navas había sido teniente de la 31 Compañía de Trabajadores Extranjeros en Francia, y que el tribunal militar en Dachau excluyó de su jurisdicción a los militares o ciudadanos de un país aliado. El abogado explicó, que Navas no era comunista como tan poco lo fue el gobierno de Azaña. La junta que revisó el caso concluyó que "si bien el testigo que lo acusó, se refiere a un incidente de golpiza, aparece menos claro cuando se refiere a la persona que la ejecutaba". La sentencia de cadena perpetua de Navas fue reducida a seis años, el tiempo cumplido en prisión.

-Moisés Fernández, nacido en Bilbao, fue transferido al campo de prisioneros de la fábrica de armamento en Steyr. Con 1.80 de estatura, fue jefe de una cuadrilla de prisioneros que transportaban piedras, le llamaban César en honor a su hermano muerto durante la Guerra Civil. Un yugoslavo lo acusó de golpear a un compatriota hasta matarlo. Fernández alegó que sus interrogadores, lo torturaron, pretendían que firmara su confesión. Le dieron golpes en la cara, sacándole dos dientes. Fernández fue condenado a 20 años.

Varios asesores militares y civiles recomendaron a la misma junta en 1951, que también se le conmutara la pena a los seis años servidos en prisión. La junta hizo caso omiso de la recomendación y envío un memorándum al general Thos Hardy, jefe del ejército en Europa, para que a Fernández se le impusiera una condena de 12 años. El general Hardy, firmó un comunicado por una sentencia de 15 años. Al año siguiente,su hermana Natividad Fernández recibió  la notificación de la muerte de su esposo ocurrida en el Hospital Universitario de Múnich.

- Joaquín Espinosa, catalán, trabajó como pela patatas en la cocina del campo anexo de Gusen. El superviviente aragonés Antonio Torcal, manifestó que Espinosa lo golpeaba con una manguera para despertarlo durante las largas jornadas de trabajo. Un polaco acusó a Espinosa, que tan solo medía 1.62 de estatura, de golpear a dos prisioneros y seguidamente sumergirlos en dos tanques de agua helada. En la ficha de sus datos personales, escribieron que era comunista. No sabía leer ni escribir. Fue condenado a tres años en prisión.

- Domingo Félez, aragonés, fue barbero de la barraca en el campo de Gusen y en el campo de la fábrica de aviones Focker Wulff cerca de Viena. Un prisionero polaco lo acusó de marcar prisioneros, a principios de 1945, para ser llevados a la cámara de gas. Varios testigos manifestaron que Félez no se encontraba en Mauthausen en 1945, sino en el campo de la fábrica de aviones cerca de Viena. Félez fue condenado a dos años, justo el tiempo que había estado preso en Dachau esperando por su juicio. En febrero de 1948, el departamento de revisión de juicios, lo absolvió de los cargos. Domingo Félez marchó a Venezuela.

http://www.publico.es/espana/432270/victimas-espanolas-de-los-nazis-condenadas-por-eeuu


 

REPUBLICANAS EN RAVENSBRÜCK.

Por el campo de concentración alemán Ravensbrück pasaron alrededor de 400 republicanas españolas, la mayoría de ellas entre 1944 y 1945.

Estas mujeres huyeron de España a Francia para no ser capturadas por las tropas de Franco. En Francia, tras la ocupación alemana participaron en diversas actividades de la resistencia y fueron detenidas por los alemanes y sus colaboradores, con pruebas o meras sospechas sobre sus actividades hostiles. Y al igual que con los prisioneros masculinos, en España no quisieron saber nada de ellas.

Durante su estancia en Ravensbrück o en lugares dependientes de este campo fueron obligadas a trabajar en la industria armamentística, siendo sometidas a duros castigos y torturas mientras estaban allí.

El campo se encontraba cerca de la localidad alemana de Fürstenburg, a unos 90 kilómetros al norte de Berlín. La parte más importante la componían unos 22 barracones en los que vivían unas trescientas mujeres, aunque originalmente estaban construidos para albergar a cien. El conjunto lo completaban una serie de edificios administrativos, alojamientos para guardianes, enfermería y una cocina. Posteriormente se añadieron un crematorio y una cámara de gas. Todo ello estaba rodeado por una valla electrificada a la que se lanzaron las que quisieron suicidarse.

Se construyó también un pequeño campo anexo para niños y hombres y unas veinte naves industriales en las que las prisioneras hacían ropas para el ejército alemán y su industria armamentística.

Aproximadamente, más de 120.000 mujeres de 40 países fueron deportadas a este campo.

Solían llegar a Ravensbrück en trenes masificados con apenas comida y agua, por lo que muchos morían víctimas del hambre y del hacinamiento. A su llegada, eran obligadas a bajar de los vagones a golpes por parte de las SS y las guardianas del campo, siendo azuzadas por enormes perros para que las mordieran. A continuación, les formaban en mitad de un patio donde eran obligadas a desnudarse y eran clasificadas en varias categorías: delincuentes comunes, judías, gitanas, presas políticas, lesbianas y testigos de Jehová.

Después les daban un número y un uniforme de prisioneras con un triángulo invertido de rojo. Finalmente eran rapadas al cero y enviadas a las duchas para “ser desinfectadas”. Estas duchas se hacían con agua helada, incluso en pleno invierno, con temperaturas de hasta -20 gados, por lo que muchas de las presas morían por culpa del frío. Las más fuertes eran seleccionadas para trabajar; las que ellos consideraban débiles eran ejecutadas.

Neus Català, presa número 27532, militante del PSUC,  recordaba de esta manera su llegada al campo:

“Mil mujeres, muchos vagones y cuatro días de viaje sin parar, sin higiene, sin aire para respirar, sin saber qué sería de nosotras. No teníamos sitio para sentarnos, nos apañábamos, poníamos espalda contra espalda como podíamos. Éramos 90 o más en cada vagón con un cubo de basura en medio para hacer nuestras necesidades y que con el traqueteo se volcaba. Olía muy mal. Algunas salieron muertas ese 3 de febrero de 1944, cuando desembarcamos en Ravensbrück. Con 22 grados bajo cero, a las tres de la madrugada del 3 de febrero de 1944, 1.000 mujeres entramos en Ravensbrück. Con 10 SS y sus 10 ametralladoras, con 10 perros lobos dispuestos a devorarnos, empujadas bestialmente, hicimos nuestra entrada triunfal en el mundo de los muertos.”

Las condiciones de vida en Ravensbrück eran terribles. Hubo presas que fueron obligadas a prostituirse para los alemanes. Fallecían unas 1.000 mujeres al mes por el frio, las enfermedades, la masificación de los barracones, las palizas, las torturas (Secundina Barceló, originaria de Teruel, estaba tan desfigurada por los golpes recibidos que sus compañeras sólo la reconocieron por sus zapatos) y el hambre (solían comer un tipo de sopa en la que a veces les echaban mondas de patata).

Dolors Casadellà, afiliada durante la República a las Juventudes Socialistas, vio a muchas de sus compañeras suicidarse arrojándose contra la valla electrificada por no poder soportar las condiciones del campo.

Al igual que sus compañeros en Mauthausen, las presas republicanas fueron sometidas a experimentos médicos y psicológicos por parte de los oficiales de las SS. Concha Grangé, una de las prisioneras, decía que las presas embarazadas duraban poco. Muchas morían por las condiciones del parto o enloquecían porque los nazis mataban al recién nacido delante suya para ver como reaccionaban. Alfonsina Bueno y Neus Català contaron que les inyectaron un líquido en la zona del útero para retirarles la menstruación (Neus Catalá no la tuvo entre 1944 y 1951). Los experimentos a los que eran sometidas por “médicos”, como Treite o Gebhart, eran muy crueles.

Otra presa republicana, Concha Ramos, describía así los experimentos:

“Cuando me dijeron ‘te enseñaremos a las petites lapines’ -conejitas-, yo, inocente, preguntaba si acaso conseguiríamos conejos para comérnoslos. Nos llevaron a un barracón donde vi mujeres a las que les habían operado las piernas, cortado tendones, los músculos, rasgado la piel, se les veía el hueso, todo para experimentar con el cuerpo humano. Tenían unas cicatrices horribles. A otras les inoculaban productos químicos o las amputaban”.

Había un recuento de prisioneras a diario obligándolas a formar en uno de los patios del campo, donde, independientemente del tiempo que hiciera (daba igual que lloviera o nevara), tenían que estar varias horas en pie sin poder moverse, girar la cabeza o hablar. Hacer cualquiera de esas cosas se consideraba como desobediencia y era castigado con golpes, latigazos o ser ejecutadas.

Dolors Gener contaba que para superar todos estos castigos y humillaciones, y evitar caer en la desmoralización y en la depresión se propusieron hacer charlas, cantar, hacer todo lo que hacían en las cárceles de Francia. Crearon un ambiente que poco a poco las animó.

Prisioneras como Neus Neus Català, Concha Ramos, Mercedes Núñez y Ángela Cabeza (presa número 39.144) después de una estancia más o menos prolongada en el tiempo (la “cuarentena”) fueron destinadas a realizar trabajos forzados en naves industriales en sectores como el textil, para fabricar ropa para los militares, el eléctrico, la fabricación de armamento, o el asfaltado y la pavimentación de carreteras.

Las jornadas de trabajo eran de 12 horas diarias, en dos turnos y sin apenas comida ni descanso. Se descansaba algunos domingos porque había ingenieros que se negaban a trabajar ese día. Cualquier fallo en el trabajo o hacerlo demasiado lento era castigado físicamente, incluso con la muerte. Neus Català ha contado en sus memorias como se jugaban la vida saboteando la producción de armamento, escupiendo en las balas o metiendo moscas muertas para que salieran defectuosas o haciendo reducir la producción.

“La condena por sabotaje es la muerte, pero no sabemos de qué otra manera seguir adelante. Nos enteramos de que cualquier cosa que se mezcle con la pólvora, por pequeña que sea, la inutiliza. Empezamos con los escupitajos. Son pequeños y precisos, la saliva es escasa, nos morimos de sed cada día, pero de dentro de las entrañas la sacamos con cuentagotas, y cada salivazo es un triunfo. También robamos aceite de las máquinas, nada, unas gotitas, una cantidad imperceptible que va a parar dentro de la bala.

También aprendimos a dominar las máquinas. Tití no sé cómo lo hace, pero aprende a estropearlas. Yo las limpio con mucha acetona, porque me habían dicho que solo pusiera un poco, y manipulo unos tornillos que hacen más lento el proceso de fabricación. Si a veces Blanca y yo tenemos algún problema con la máquina, viene el mecánico a revisarla. Nosotras hacemos un rótulo con el nombre de Blanche-Neige et les sept mécaniciens, la consigna que nos inventamos para hacer saber a las presas del siguiente turno que ya hemos llamado al mecánico”.

Las condiciones de vida empeoraron por el frío y el hambre tras el invierno de 1944–1945 y se hicieron especialmente penosas en las semanas previas a la liberación del campo por el ejército soviético.

Las SS se marcharon con las presas que estaban en mejores condiciones físicas (luego serían fusiladas y abandonadas en cunetas) dejando en el campo a las que no podían valerse por sí mismas.

Con la liberación del campo de Ravensbrück el 30 de abril de 1945, la mayoría se marchó a Francia y allí permanecieron como refugiadas. Este fue el caso de Neus Català, que se dedicó al activismo, apoyando a los exiliados y participando en organizaciones como la Amical de Mauthasen o la Amical de Ravensbrück, para que así no se perdiera el recuerdo de todos los hombres y mujeres que habían pasado por estos campos y conseguir reconocimiento. Volvió a su pueblo Els Guiamets, Tarragona en 1976.

No hubo un reconocimiento por parte de autoridades españolas de eaquellas víctimas hasta 2005, como dedicar una calle en Vigo a Mercedes Núñez y otra en Sant Adrià del Besòs a Neus Català.

Valga esta breve reseña sobre este episodio como un humilde homenaje a las supervivientes Mercedes Núñez, Concha Ramos (ambas recibieron la medalla de honor francesa), Neus Català, Lise London, Carmen Cuevas, Ángela Cabeza, y a las que no tuvieron esa suerte como Carmen Gardell, Adriana Calderón, María y Leonor Rubiano, Carmen Bartol o Sofía Limón.

En la actualidad, en Ravensbrück hay una celda dedicada a las presas republicanas españolas.