Prisioneros en la URSS

En el frente del Este hubo un número no concreto de combatientes españoles en el bando del eje que fueron hechos prisioneros, de los que sobrevivieron 248.

  • División Azul: 219.
  • Legión Azul: 7.
  • Aviación: 1.
  • Voluntarios de las Waffen SS: 21.

Una gran parte de estos españoles los trajo de regreso a España el barco "Semíramis" que atracó en el puerto de Barcelona el 2 de abril de 1954,a las 5 d ela tarde, casi 9 años después de haber terminado la guerra y tiempo después de haberse repatriado los últimos prisioneros alemanes, italianos y de otros aliados del Eje. Entraba por la bocana del puerto de Barcelona el buque “Semíramis”, que enarbolando la bandera de la Cruz Roja, llevaba a bordo 248 combatientes de la División Azul, prisioneros en Rusia desde el final de la II Guerra Mundial. Las escenas que se vivieron en el puerto de la Ciudad Condal y aledaños, merecieron el calificativo de indescriptibles. Estallidos de cohetes, clamor de sirenas, compases de música militar, voces de júbilo, gente que subía a la cubierta escalando por las maromas, madres que volvían a ver a los hijos que creían muertos, desvanecimientos, lágrimas y muchas sonrisas. La emoción embargaba a los que aguardaban a aquellos héroes que regresaban a la Patria tras más de diez años de cautiverio y penalidades sufridos en la URSS.

 

La montaña de Montjuich, a lo lejos y en lo alto, se veía cuajada también de gente, así como la estatua de Colón, a la que se habían encaramado los más arriesgados.

A raíz de la muerte del mayor asesino de la historia, el sanguinario dictador Stalin, acaecida el 5 de marzo de 1953, se produjo un proceso de descongelación en la dura costra del régimen soviético y uno de los síntomas de este proceso fue la negociación que hizo posible el retorno de los voluntarios de la División Azul que aún quedaban presos en la URSS.

Desde que el “Semíramis”, fletado por la Cruz Roja francesa, zarpó de los muelles de Odessa, capital de la provincia de Ucrania a orillas del Mar Negro, el 27 de marzo de 1954, toda España estuvo pendiente durante seis días de este singular viaje de repatriación.

En Estambul, y mediante una canoa, subieron a bordo del “Semíramis” un grupo de periodistas españoles, entre los que se encontraban Adolfo Prego de la Agencia Efe; Bartolomé Mostaza de “Ya” y “La Vanguardia Española”; Salvador López de la Torre de “Arriba”; José Luis Castillo Puche de “El Español” y Torcuato Luca de Tena de “ABC”. También lo hizo el embajador de España en Ankara, Alfonso Fiscowich, el cual fue recibido en el puesto de mando, los capitanes Oroquieta y Palacios, el teniente Rosaleny y el alférez Castillo. Se adelantó el más antiguo, que era Oroquieta y cuadrándose ante Alfonso Fiscowich, le dio un «sin novedad en el “Semíramis”, señor embajador», recordando aquel otro «sin novedad en el Alcázar, mi general» de Moscardó a Varela, en circunstancias igualmente alucinantes. El embajador, arrasados los ojos y con la voz quebrada les dijo: «Recibid el primer abrazo de España.»

Mientras navegaba el “Semíramis” por el Mediterráneo, la radio estuvo intercambiando emocionantes mensajes entre los recientemente liberados y sus familiares de España. Los soldados se apiñaban alrededor del receptor o bajo los altavoces que daban a cubierta para escuchar por Radio Nacional las emisiones de música regional que se emitían en su honor. A medida que se iban acercando a la Ciudad Condal, Radio Nacional de Barcelona anunció a los voluntarios que iban a escuchar las voces de los padres, los hijos, los hermanos que les esperaban en tierra. Aquellos hombretones se doblaban por la congoja y encorvados por los sollozos, al reconocer la voz de los suyos.

Varios centenares de divisionarios españoles fueron hechos prisioneros en el frente ruso a lo largo de los años 1941-1944 y enviados a campos de concentración, tales como Borovichi, Jarkov, Rewda, Vorochilogrado. El cautiverio fue largo, pasando una espantosa miseria, hambre y un frío que llegaba a congelar sus cuerpos, todo ello agravado por un trato tan duro e inhumano que muchos de ellos dejaron sus vidas en esos campos rusos.

El magnífico comportamiento de los supervivientes, fue reconocido por sus propios guardianes, que se maravillaban de la gallardía, del aguante y de la indestructible fe de estos valientes soldados españoles.

Los que regresaron en el “Semíramis” eran la quintaesencia de la lealtad, la estampa misma del honor, el símbolo del más difícil heroísmo. Y al frente de ellos, un hombre de alta estatura física y moral: el capitán Teodoro Palacios Cueto, que por dos veces fue condenado a 25 años de reclusión, con la rara fortuna de que estas condenas, que hubieran sido de muerte, le fueron impuestas durante los quince meses escasos que Rusia tuvo abolida la pena capital. El capitán Palacios se convirtió en jefe natural de estos combatientes cautivos, defendiendo con tesón a sus compañeros ante las autoridades militares soviéticas. Conoció celda de castigo, el suplicio del hambre, las amenazas y el aislamiento.

 

En el libro “Embajador en el infierno”, Torcuato Luca de Tena narra la arribada del buque “Semíramis” al puerto de Barcelona.

«El “Semíramis” disminuyó la marcha, las hélices perdieron velocidad. La costa, radiante de sol, se perfilaba nítida y perfecta frente a nosotros. Minutos más tarde, Barcelona, engalanada y bellísima, estaba ya encima. La estatua de Colón, con su gran dedo apuntando al mar; las agujas de la Sagrada Familia, de Gaudí; el perfil de la catedral gótica; el palacio de la Exposición, iban siendo reconocidos por los repatriados catalanes, que lo explicaban, alborozados, a sus compañeros. Las gaviotas, en número incalculable, habían salido a nuestro encuentro y rodeaban el “Semíramis”, dándole, respetuosas, escolta de honor. Ellas fueron las primeras en llegar, pero tras ellas, a medida que nos acercábamos, vimos un mundo infinito de chalupas, piraguas, canoas, balandros, embarcaciones de todo tipo movidas a remo, a viento, o a motor que se acercaban a nosotros en santa misión de abordaje. Fue una hermosísima avalancha de voluntarios “embajadores de complemento” que se escaparon a España, y, probablemente, a las autoridades portuarias, como heraldos impacientes de la ciudad de Barcelona. Cuando al fin el buque dobló por la boca del puerto, era tal la multitud que ocupaba el malecón, las rocas, el muelle, los tejados, las terrazas, que no se veía la tierra bajo tan estupendo hormiguero.

 

Un tremendo alarido de la muchedumbre se confundió entonces con las salvas de los cohetes, el repicar de las campanas y el latido, más fuerte que todo, de nuestros propios corazones. Los soldados se colgaban de los cables, trepaban por los palos, paseaban a sus más íntimos a hombros, gritaban, saltaban, presas de entusiasmo frenético, de un delirio colectivo, colgados peligrosamente como racimos de frutas del punto del barco que estuviese más próximo a tierra. Hubo un momento de intenso peligro. El “Semíramis” avanzaba de costado; y lo que veían ahora los repatriados no eran ya la masa enfervorecida e informe sino las caras particulares, los rostros personales de los suyos. Los que querían tirarse al agua para ahorrarse esos segundos de espera, hubiesen sido aplastados por la masa del buque al chocar contra el malecón. Era necesario contenerles, y no era fácil. Lo que nadie pudo evitar es que, cuando el casco de la nave y el muelle se unieron, los soldados saltasen sobre la muchedumbre desde la baranda del buque sin esperar a que las escalerillas tendiesen un puente entre el pasado (que era el “Semíramis”) y el presente, que era la tierra firme».

En el diario barcelonés de "La Vanguardia Española" en su edición del sábado 3 de abril de 1954, se podía leer, con grandes caracteres: «Arriba a Barcelona el “Semíramis” con los españoles rescatados». «En el indescriptible recibimiento tributado a los repatriados, el Generalísimo estuvo representado por el ministro del Ejército». «Los heroicos excombatientes fueron recibidos por el pueblo barcelonés en masa, entre un clamor incesante de ovaciones y vítores a España y al Caudillo». A continuación publicaba el siguiente artículo:

 

Una incomparable jornada patriótica
«¡Jornada magna, indescriptible, la que vivió ayer nuestra ciudad! ¡Jornada de la que nuestra generación podrá enorgullecerse ante las futuras porque en ella se envolvió el símbolo más cabal de la capacidad de Barcelona para el entusiasmo patriótico, para la vibración emotiva que suscitan los sublimes afectos familiares que fueron ayer materia prima de nuestro júbilo! ¿Cabrá aplicar a un acontecimiento tan incomparable, tan superior a todos los marcos y todos los cánones, la frase hecha de que no se recuerda precedente ni paralelo con qué confrontarlo? Porque, efectivamente, no hay memoria de que las calles de Barcelona hayan registrado una efusión popular tan calurosa y, al propio tiempo, tan sincera, tan auténtica, tan entrañable. Bien puede asegurarse que todo el pueblo de nuestra urbe sintió el retorno de los repatriados del «Semíramis» como si de sus propios hijos se tratase. Y natural es que ello fuera así, puesto que a Barcelona había cabido el honor y la obligación de representar en la bienvenida a España entera y de exteriorizar con sus ovaciones, con sus clamores, con sus lágrimas y con su alegría, los sentimientos que embargan a la nación toda al recuperar a un puñado de sus hijos. Toda Barcelona fue una gigantesca bandera nacional y toda Barcelona fue un blanco pañuelo de bienvenida desplegado al viento. El pueblo, el buen pueblo, el sano pueblo español, llenó las calles, poniendo en sus vítores, en sus cánticos, en sus comentarios, tal acento de cordialidad, de humanidad, de apasionamiento, ante la impar solemnidad, que bien puede afirmarse que la resonancia callejera ante el magnífico acontecimiento fue tan emotiva como el acontecimiento mismo.

En este calor se fundieron todos los ideales implicados en la colosal jornada: el amor a la Patria, el cariño familiar, la veneración por el Caudillo –autor directo del rescate de los cautivos–, la alegría del reencuentro con la tierra natal, el gozo del contacto con el cielo, con el sol y con el aire del país, y, en fin, el júbilo de volver a ver, en su puesto de mando, a la misma figura ejemplar que guio a la «División Azul» a su empresa de gloria y de riesgo: el insigne teniente general Muñoz Grandes, que, derrochó ayer los tesoros de humanidad, de bondad, de simpatía y de llaneza que laten en su alma española por debajo de la sobriedad escueta de lo castrense. Los repatriados de la «División Azul» se mostraban igualmente complacidos y honrados al recibir el abrazo de bienvenida que les daba el ministro secretario general del Movimiento, don Raimundo Fernández Cuesta, en quien la Falange encontró desde los años precursores uno de sus más eficaces y ardientes paladines. Los clamores de la multitud supieron hermanar todos estos sentimientos en el mismo tronar de los vítores y de las ovaciones. Buena prueba de la sinceridad de la acogida de Barcelona a los repatriados fue el tesón de nuestro pueblo en permanecer horas y horas en las calles, constituyendo unas masas humanas espesas y compactas, en espera de aplaudir y vitorear a los hermanos del «Semíramis»; el entusiasmo con que desafió riesgos e incomodidades encaramándose a los lugares más imprevisibles para contemplar mejor el curso de la solemnidad, la naturalidad con que tradujo a los términos más llanos y concretos unos sentimientos que en otros corazones se hubieran evaporado quizá en retóricas vagas.

A señalar, en párrafo propio, una particularidad que explica de manera definitiva el sentir de nuestra capital: en muchos talleres y despachos, los empleados no concurrieron por la tarde al trabajo. En otros, los trabajadores lo abandonaron a tiempo para correr, Ramblas abajo, a dar la bienvenida a los repatriados del «Semíramis». La laboriosa Barcelona se entregó ayer de corazón, como sabe hacerlo ese pueblo nuestro, concentrado y ejemplar, a la plenitud de una tarea patriótica que hizo enronquecer la voz en las gargantas encendidas de amor y vítores a España y a Franco. Los héroes tuvieron, verdaderamente, una recepción inigualable, triunfal, que escribió otra página indeleble de la historia barcelonesa. Una página de orgullo patriótico, de encendida satisfacción, de afirmación franquista y española. En volandas, alzados en alto por los corazones más que por los brazos ascendían hacia el centro, por las calles de nuestra ciudad españolísima, los españoles rescatados. Y un clamor inmenso, multitudinario que rugía ¡Viva Franco! y ¡Arriba España! decía al mundo, otra vez, cuál es el ideario y la voluntad de un pueblo enardecido».

Impresionante animación y entusiasmo en las calles barcelonesas
En las Ramblas, Puerta de la Paz y Paseos de Colón y de la Aduana
Desde la madrugada de ayer, se advertía en nuestras calles animación extraordinaria, precursora de la indescriptible jornada que vivió nuestra ciudad con motivo del retorno de los repatriados del «Semíramis». La alegría y el bullicio de las calles fueron creciendo incesantemente durante toda la mañana de ayer y al mediodía las inmediaciones del puerto estaban ya ocupadas por densa muchedumbre, que aguardaba con impaciencia la llegada del «Semíramis». A aquella hora todavía temprana millares de personas tomaron posiciones para asistir a la llegada de los repatriados españoles de Rusia. En la Puerta de la Paz el gentío formó una masa compacta que hubieron de contener fuerzas de orden público para que no se volcase materialmente sobre el puerto mismo, en su deseo de dar la bienvenida a los que regresan a su Patria. Será muy difícil encontrar precedentes de la inmensa masa humana que se aglomeró, fuera del recinto portuario, en el Paseo de la Aduana, Puerta de la Paz y todo a lo largo de la Rambla, formando un espeso cordón a ambos lados de la calzada. La multitud permaneció horas y horas en espera de la llegada de los repatriados y no se disolvió hasta que, bien entrada la noche, hubo pasado el último de los autocares que los conducían. Los grupos de nuestros compatriotas fueron acogidos con clamorosos aplausos y vítores patrióticos, a los que contestaban con las gargantas roncas de emoción, creando un cuadro conmovedor que dejará recuerdo imborrable en cuantos lo presenciaron.

Brillantísimo aspecto del puerto
Las barcas de pesca, grandes y pequeñas, las «Gaviotas», «Sirenas», «Palomas», y muchas embarcaciones de recreo, profusamente engalanadas, se vieron prontamente atestadas de público y salieron, unas tras otras, a la mar hasta tres millas fuera del puerto en espera del «Semíramis». Este apareció en el horizonte, por el lado de Levante, hacia las cuatro y diez minutos y seguidamente se corrió la voz de su próxima llegada por todo el ámbito del puerto. Impresionante animación y entusiasmo en las calles barcelonesas.

Una hora más tarde, al pasar el «Semíramis», cerca de las embarcaciones que le aguardaban en la rada éstas le rodearon seguidamente y le dieron escolta, entre gritos de entusiasmo de la multitud y los saludos emocionados de los repatriados que, desde las cubiertas del buque no se cansaban de agitar los brazos en ademanes cariñosos y efusivos, cambiándose incesantemente palabras que la emoción cortaba las más de las veces.
Los buques surtos en el puerto permanecieron, también, engalanados durante todo el día hasta el ocaso, con banderas y gallardetes, como en las grandes solemnidades y, en muchos de ellos, se permitió subir a la multitud que deseaba contemplar de cerca el paso del buque monroviano que ha devuelto a la Patria a esta pléyade de jóvenes heroicos.

La multitud en Montjuich
Un aspecto digno de observarse fue el que ofreció Montjuich. Desde la montaña una verdadera multitud siguió los incidentes del desembarco de los repatriados. Buena atalaya para observar, mucha gente se dirigió ya temprano hacia los paseos y la explanada de la cúspide con el fin de ocupar unos puestos que, aun a pesar de la buena voluntad puesta por hacer sitio a los que iban llegando, escasearon bien pronto. Desde la montaña un murmullo constante descendió por sus laderas, oyéndose continuos vítores a España, al Ejército y al Generalísimo.
Los que no pudieron encontrar sitio en la parte de la explanada ni en los paseos, se fueron situando por los senderos y los vericuetos, empleando incluso los árboles en muchos casos como buen puesto de observación. La montaña de Montjuich ornada con un constante flamear de pañuelos constituyó ayer un espectáculo de primer orden. Es más, no tememos caer en excesivo entusiasmo si afirmamos que en pocas ocasiones había presenciado Barcelona una jornada tal. Los paseos que a la cúspide conducían estaban, asimismo, repletos de automóviles y camiones provocando verdaderos atascos en la circulación.

Asimismo numerosas pancartas destacaban sus inscripciones sobre el fondo obscuro que formaba la masa humana y los accidentes del mismo monte. Desde allí se veía a la muchedumbre que rodeaba el puerto formando una masa compacta sin soluciones de continuidad que sucedía una ovación a otra y que en la espera entonaba canciones e himnos militares.

Grandioso fue el espectáculo que ayer ofreció Montjuich. Miles y miles de personas asistieron desde sus laderas a la gran jornada que vivió nuestra ciudad.

En la ciudad estuvo representada toda España. Canciones patrióticas
Desde las anteriores jornadas, utilizando todos los medios a su alcance, una gran multitud se desplazó a Barcelona para asistir a la llegada de. los repatriados españoles.

Tanto por tren como por carretera La afluencia fue extraordinaria, dando color al ámbito ciudadano.
Un gran número de camiones llegaron también de toda España como lo demostraban cumplidamente las numerosas pancartas que expresaban, en frases de bienvenida, la adhesión de todas las provincias hacia los hijos que regresaban. Asimismo iban todos estos vehículos, desde los que los ocupantes entonaban himnos y canciones patrióticas, engalanaos con multitud de banderas con los colores nacionales y del Movimiento. En muchos de estos vehículos se trasladaron hasta el puerto comisiones de Falange, entre cuyos miembros se encontraban antiguos combatientes de la División Azul en Rusia.

Según declaraciones del teniente coronel Riera, que ya anticipamos, pueden calcularse en más de mil familias las que llegaron del exterior para recibir a los repatriados españoles. La afluencia fue asimismo extraordinaria en los centros oficiales, en donde se desarrolló un intensísimo trabajo para atender peticiones de informes y hacerse cargo de los encargos que para los repatriados llegaban, tanto personalmente como empleando todos los medios de comunicación.

La vida y la muerte en los campos rusos de prisioneros
Incluso los refugiados comunistas se sienten incómodos en Rusia. Al campo de Karaganda, donde trabajaban los prisioneros españoles, se acercó un día un hombre derrotado y harapiento. Era un gallego. Quería que le dejaran, entrar y unirse a la suerte de sus compatriotas. Los guardias rusos se oponen. El insiste con lágrimas en los ojos:
–Déjenme quedar aquí entre los míos y morir con ellos. Estoy cansado de sufrir.

El trabajo en los campos de prisioneros de Rusia es duro y agotador. La política de explotación humana consiste en prolongar el sufrimiento moral hasta un límite en que la voluntad se desmorona y el espíritu se entrega a la desilusión y la desesperanza. Hay sobre este punto un refrán ruso muy expresivo, cuya traducción –quitada toda referencia grosera– puede ser ésta: “No te dejaremos morir hasta no exprimirte la última gota de sudor”.

A los prisioneros se los clasifica por categorías: primera, segunda, tercera, etc. Conforme rindan más o menos trabajo.

Y como tales se les contrata para los “koljoses” o granjas colectivas. A cada categoría de prisioneros corresponde una norma. La norma es la cantidad de trabajo que se le asigna a cada trabajador por jornada. Cuando el jefe de una granja iba a un campo a contratar prisioneros, la operación –dicen nuestros repatriados– tenía el aire de una compraventa de ganado de labor. El contratante, después de ojear a cada prisionero de la fila, le palpaba el glúteo y si estaba duro, se lo llevaba a trabajar por el precio fijado. A veces, ese precio le parecía excesivo y chalaneaba sobre él, hasta rebajarlo. El jefe del campo hacía el oficio de dueño de reses. En los campos de trabajo no hay más que una causa para quedarse en la barraca: tener 37º grados y medio de fiebre. Pero a veces, aun con 38 grados sé les ha obligado a trabajar. Al teniente Melero se le forzó a salir al campo con 38 grados y medio. La misma noche que lo llevaron al hospital, con las fuerzas ya agotadas, murió distrófico y tuberculoso. Era un bravo muchacho de Córdoba, del que sus camaradas hablan con triste recuerdo, lamentando su muerte. Había caído herido en el combate en que le cogieron prisionero. Entre un soldado y otro oficial de la misma compañía, pudieron llevarlo hasta una ambulancia. Los rusos lo curaron sin mucha pericia y acabó agarrando una tisis. Ese hombrón de casi dos metros se enternece y emociona al referirlo.

No fue mejor la suerte del sargento Blanco. Molido a palos por un cómitre desalmado en Cheropovief, cayó muerto en la misma puerta de los barracones, cuando volvía del tajo.

Toda la economía soviética descansa sobre el sistema de los campos de concentración y trabajo. Sin esos millones de esclavos, la indolencia del pueblo ruso hubiera sido incapaz de recuperarse de los destrozos de la guerra. Cualquier hombre, aun enfermo, es un número que puede aumentar la suma. Con heridas graves de guerra en un hombro, estuvo cinco meses trabajando un divisionario español.

Hasta 1948 el trabajo de los prisioneros no tenía en Rusia remuneración alguna. A partir de esa fecha empezaron a pagarlo, a razón de 150 a 200 rublos por mes, según la categoría del prisionero y la “norma” que éste rindiera. Para ganar en mano esas cifras, el prisionero tenía que producir el equivalente de 800 rublos. Si no llegaba a ese tope, se le negaba toda retribución o se le descontaba la cantidad necesaria para alcanzarlo. Con los rublos de margen, el prisionero compraba alimentos para completar su deficiente ración alimenticia. Las cantinas del campo le vendían pan, margarina, tabaco. Hay que reconocer que los españoles, en general, aguantaran con más coraje que otros prisioneros. Ya les decían los rusos: “Sois duros y valientes, aunque levantiscos”. Los italianos y rumanos morían a chorro. Se dejaban ganar de la melancolía, y entre el hambre y el tifus acababa la partida. De 120.000 prisioneros italianos, sólo han vuelto 8.000 aproximadamente. Hubo épocas en que la mortandad alcanzó cifras aterradoras. Allá por los años de 1942 a 1943 los campos de trabajo eran verdaderos cementerios. En el de Spaska morían 30 internados diarios, de un total de 1.200. Uno de nuestros repatriados advirtió una mañana, con verdadero horror, que de los veinte camaradas de la ‘barraca’ que se habían acostado, sólo él despertaba con vida. Para ser verdaderos, hay que decir que la suerte de los rusos en aquel entonces era parecida a la de los internados.
Últimamente, la vida en los campos se había suavizado algún tanto, sobre todo a partir de 1952. Con la muerte de Stalin se acentuó el cambio a mejor. Se les ponía cine tres veces al mes a los prisioneros. Un cine soso y de mera propaganda política. Las películas rusas adolecen de monotonía y rigidez en los argumentos. Fatigan y apenas tienen calidad estética. No se permite en ellas, sino raramente, desarrollar temas amorosos. Nada de besos ni de mujeres más que menos desvestidas. El tema casi único del cine ruso lo constituye la vida del trabajo. Los protagonistas suelen ser .obreros que hacen “estajanovisrno”. Abundan también los asuntos patrióticos. Los rusos son fanáticamente patrioteros y exagerados en su devoción por el país. Lo suyo es lo mejor siempre, y no toleran crítica alguna, al respecto.

Pero entre los ex combatientes soviéticos hay gran desilusión y descontento. A la mayoría se los han llevado a campos de trabajo al interior de la vasta Siberia, para desintoxicarlos de occidentalismo. Los mutilados andan errabundos a la mendicidad por plazas y estaciones de las ciudades. Entre los militares y la policía existe tirantez. No se pueden sufrir mutuamente. Existe gran diferencia, –dicen unánimemente nuestros repatriados– entre el estilo de la policía y el estilo del ejército en sus actuaciones. La policía es implacablemente dura y cruel. El ejército se atiene a normas más equitativas y educadas. Algunos jefes militares han mostrado personalmente su admiración por nuestros oficiales.

Se supone que habrá en Rusia unos 40 millones de prisioneros, o trabajadores forzosos en cientos de campos. Nueve millones de mujeres, doce de penados políticos, diecinueve de delincuentes comunes. La población de los Países Bálticos, incluso los niños, ha sido trasplantada a Siberia, y a otras remotas comarcas. Si ahora se celebrara un plebiscito en Estonia, Letonia o Lituana, el resultado quizá sería favorable a Rusia, pero los votantes no son indígenas, sino forasteros. Allá por la desembocadura del Yenisey, han visto nuestros compatriotas, avanzar largas filas de muchachas bálticas.

Con los prisioneros y forzados ha reconstruido Rusia, sus ciudades, ha tendido sus vías férreas, ha abierto sus carreteras. Y explota sus minas, embalsa sus pantanos, realiza sus regadíos y lleva sus canales a la avidez de los campos. En las mismas fábricas pululan las colmenas de hombres sujetos a trabajar para el Estado soviético. Sin ellos se desmoronaría el poderío del Kremlin. — Bartolomé Mostaza. (Enviado especial de La Vanguardia Española).

Después del desembarco los cautivos fueron a la Basílica de la Merced
Más tarde, la comitiva se dirigió a la Basílica de la Merced, para postrarse de rodillas ante la Virgen, Patrona de los cautivos, sobre las mismas losas en que se arrodilló Miguel de Cervantes y Saavedra, al ser liberado de sus cadenas.

 

En medio del frenesí increíble, los reporteros gráficos de prensa y redactores captaban las noticias de los sucesos para ofrecerlos a los no asistentes entre ellos estaba el prestigioso fotógrafo barcelonés recientemente laureado, Carlos Pérez de Rozas y Masdeu, que falleció de un ataque al corazón en aquel momento. Sus hijos, allí presentes le socorrieron y continuaron su labor informativa sobre aquel acontecimiento histórico en el muelle de Barcelona.

 

 

 

 

 

REPATRIADOS EN EL SEMIRAMIS

 

La historia oficial cifra la cantidad de repatriados en la citada expedición en 286. El contingente de prisioneros lo integraban 248 hombres, de los que 219 habían pertenecido a la División Azul, 7 a la Legión Azul, 21 a los voluntarios de las Waffen SS y 1 a la Aviación.

 

1. Acebal Pérez, Avelino,  Gijón,
2. Alarcón Mateo, Gonzalo, Barcelona
3. Alonso Pascual, Alberto, Bilbao.
4. Aücover Samea-oni, Andrés, Mallorca
5. Algaba Molero, Antonio, Brunete.
6. A'iaga Díaz, Francisco,  Merbrilla.
7. Alonso Gallardo, Félix, Lagunülas.
8. Altura Martínez Miguel, Larache.
9. Alvarez Pérez, Ricardo,  Ribadesella
10. Amóirós Herrero, Adrián, Elda (Alicante).
11. Almendros Sánchez, Antonio, Villacañas (Toledo).
12. Anduiza Tellechea, José, Berimeo.
13. Antolino Esquita, Francisco,  Sabtete.
14. Arias Pérez, Jerónimo, Oviedo.
15. Armesto Saco, Pedro, Saucedo.
16. Arroyo Carbonero, Sisinio,  Fuentecén
17. Asensi Alvares Arenas, Andrea, Murcia.
18. Ayala Ayala Arenas, Andrés,  Murcia.
19. Báez Gil, Manuel, Jerez de la Frontera (Cadiz)
20. Bailón Prado, Diego,  Granada.
21. Balza Sáicz, Jesús,  Bilbao.
22. B aroma Aeeneio, José,  Sevilla.
23. Barrios González, Juan,  Calanaa.
24. Bautista Montoya, Ignacio,  Carriches.
25. Bautrulle del Río, Benito,  lAim.
26. Becerra Otrillo, José, Villaviciosa.
27. Bello Veces, Eladio, León.
28. Benete Carballo. Joaquín, Aliñarla,
29.' Bouzas Pérez, Carlos, Lugo,
30. Budia Pinto, Nieaeio, Vilcálvaro.
31. Buendía Villar, Francisco, Valdepeñas.
32. Bueno Ginwno, Salvador,  Barcelona.
33. Cabré Cafaré, Juan,  Tarragona.
34. Calabria VeliosiEo, Eusebio. Vozniediano.
35. Caüvache Ferrer, Alfredo, Almería.
36. Calvo González. Vicente, Betanzo.
37. Ca'-vo Muedra, José, Valencia.
38. Camba Fragio, José, AbegoKdo.
39. Canito Torres, José, Beade.
40. Cano Morales, Juan, Barcelona.
41. Cantarino Calabuig, Isidro,  Valencia.
42. Carreo Sánchez, Alfredo, Sietoo.
43. Carrillo Pavón, José, Cádiz.
44. Córdoba de la Fuente, Gerardo, Huésca.
45. Casado Moral, José Luis, Pardilla.
46. Castañeda Ochoa. Ángel, Carril..
47. Castañeda Ochoa, José. Catoira (Galicia).
48. Del Castillo Montoto, José. Sevilla.
49. Castro López, Juan, Rebeira.
50. Catalán Barranco, Jesús,  Zuera,
51. Ceballos Mesa, Juan. Utrera (Sevilla).
52. Oeci'ia Rey. Ramón, Córdoba.
53. Cfliment Sebastián, Miguel,  Vllajoyosa.
94. Conesa Castillo. Juan, Cartagena.
55. Corral Martin, Jesús, Santander.
56. Corzano Luna, Justo,  Puentegenil
57. Cubero Luque, Germán, Hoyo de Pinares.
58. Ciudad Murcia, Antonio, Santiago de Compostela.
59. David Eiras, Manuel,  Pos Marcos.
60. De la Fuente Andrés, Ruío, Fresneda de Cuéllar.
61. De la Torre Majolero, Mariano, Arganda del Rey (Madrid).
62. Díaz Conde. Germán, Velilla.
63. Díaz Pizarro, Juan, de Hlr.ojar del Valle
64. Domínguez Quintana, Timoteo, Madrid.
85. Echevarría Aurregoechea, Antonio,  Valencia.
66. Esparza Urzais, Moisés, Pamplona,
67. Espiga Alvarez, Valentín,  Logroño.
68. Eetévez Ondategui. Blas, San Sebastián.
89. Evora Martin, Tomás, San Miguel.
70. Fabrés Aragues, A'ejandro, Zaragoza,
71. Fajardo Torres, Elviro, Lezucá,
72. Fernández Armesto, José, Lugo.
73. Fernández Domaieq, José Antonio, Serón.
74. Fernández Duran, Agustín, Rinconada.
75. Fernández Herrera, Edello, de Mafola>l de la Loma,
76. Fernández Pérez. José,
77. Fernandez Riesgo, Modesto, de León.
78. Ferreiro Quinta, Manuel, de V:stueic.
79. Febrero Lozano, Martín, de Barcelona.
80. Floretach Costa, Mario, de Barcelona
81. Franco Jesús, Juan, Ayamonte (Huelva)
82.1 Gabipe Sáleamendi, Martin,  Azpeitia.
83. Gallardo Portero, José, Montilla
84. García Buendía. Fulgencio, Albacete,
85. García Fernández, Juan, Ampudia.
86. García García, José, Barcelona.
87. García Hernández; Sotero,  Soria
88. Gaicta Pab'.o, Hipólito, de Cicerw.
89. García Sánchez, Enrique, Málaga.
90. García Santamaría, José,  Palmeira.
91. Garrote Fernández, José,
92. garcia fernandez, victoriano, Toledo
93. Garcia Gomez,jose,  la Coruña.
94. Cterek remande», VietoiKjnOí, Toledo.
95. García Gomez, José, La Coruña.
96 García López, Eugenio, El Ferrol del Caudillo (Pontevedra).
98. Gil Alpafie», José,  Sax (Alicante).
99. CB1 Calzado, Zacarías, Béjar.
97. Ginée Sanalruja, Enrique,
98. Gómez Jimémez, Antonio, de M&toz
99. González Canga, Santos,
100. GoiMález García, Gerardo,  Madrid.
101» González Jiménez, José María, Santander.
102  O ; tinto.
103. Gómez Marino, Julián.  Santa Eugenia
104. González Moreno, Francisco,  Cardeña.
105. González Ortír, José, Badajoz.
106. Granado Fernández., Juan, Puente
Genil
107. Grana Carballo, Kedosindo.  Orense
108. Grande Moreno, Gregorio,  Belmente.
109. Grae Jel«t, Fausto,  Algualn,
110. Gullóu Fernández, Antonio,  Mondariz.
111. Gutiérrez Fernandez, Nicanor, de Pola
de Lena.
112. Gutiérrez Salgueró, Antolín, Hornacho.
113. Hernández Benito, Regir.o,  Madrid
114. Hernández Fernández, Manuel,  Almería.
115. Iglesias Fernández, Antonio,  81otorto.
116. Inea Hernández, Ricardo,  Valencia.
117. Izquierdo Aparicio, Cesáreo. Baracaldo.
118. Izquierdo Rodríguez, Antonio,  Parvena.
119. Jalao Lozano, José, Puente Genil.
120. Janariz Ranee» Hilario,  San Sebastián.
121. Jimber Lu
122. Jiménez Díaz, José, Sama de Langréo.
123. Jiménez Garrido, Francisco, de Cañada
de San Urbano.
124. Jiménez Gómez, Julio,Trubia.
125. Jiménez Quevedo, Antonio, Almería.
126. Juntos Díaz, Carlos,  Madrid.
127. Laborda Peso, Cecilio, Granada.
128. Lahor Lázaro, Isidoro,  Letüs.
129. Lara Lara, Laureano, Tomelloso.
130. Larumbe Irigoyen, Joaquín, Pamplona.
131. Le:ra Carper.te, Antonio, Puente Deume .
132 Llompart Beimasar, Pedro, Barcelona.
133. López Bueno, Cayetano, León.
134. López Carretero, Luis, Albacete.
135. López Castrillón, Ramón, Ribadeo.
136. López García, Gregorio, Aria Lanzarote.
137. López García, José, Granada.
138. López Gonzalez, Rafael, Alajar.
139. López Ocafia, Juan, Ciudad.'
140. Luis Pinilla, EmKlo, Estella.
141. Maciá Catalán, Juarí,  Medina Sidoniá,
142. Mckle AguWe, TársKo, Durango.

 
143. Magro Picago, Rafael, de Valencia Alcántara.
144. Hallada Díaz, Joaquín,  Moreda.
145 Maqueda Reina, Miguel, dMarchena
146. Manzano Montero, Fermín,  ladrada.
147. Marchena Cañete, Ángel,  JLwjue.
148. Mareé Sár.cbez, Lorenzo, Peequeza.
149. Márquez Montero, Manuel, HigueraSierra.
150. Maroto Fernández, Enrique, Pamplona,
151. Mateos Beremgu«\ Francisco, Almería.
152. Martín Batuecas, Honorio, Pozuelo de Zarzón.
153. Martín Ventaja, José, Almería.
154. Martínez Carrasco, José,  Córdoba.
155. Martínez Castillo, José,  Santander.
156. Martín«z Estaregui, Manuel. Zaragoza.
157. Martínez García, José, Albacete.
158 Martínez García. Juan, Murcia.
159. Martínez García, Rafael, Almería.
160. Martínez Larroyoz, Julián, San Sebastián.
161. Maeslp Márquez. Daniel, Barcelona
162. Mayora' Mora, Jorge, Don Benito.
163, Mejia* Rodríguez, Antonio, de Zaino.
164. Menlleu, José, Morón,
165. Méndez Salas, Emilio, Badajoz.
166. Mercader Saavedra, Francisco, Alcantarilla.
187. Montaca González, Joaqute,  Villafrancadel Bierzo.
168. Montejatio Moreno. Vicente, Madrid
169. Moral Cabeza, Manuel, Carrnona.
170. Moreno Díaz, Serafín, Reinosa.
171. Moreno Fernández, Ángel,  Falces.
172. Moreno Gómez, Francisco, de Villanueva del Fresno.
173. Moreno Rodríguez. José, San Fernando.
174. Moreno Moreno, Miguel Antonio, Campos del Río.
175. Moreno Quijada, Alberto,  Cartagena.
176. Moreno Serrano, Antonio, Moelin.
177. Moreno Rodríguez, Telefltorb,  Albacete.
178. Morían Novillo, Desiderio,  Madrid.
179. Moyano Casamayor, Guillermo, de Vélez.
180. Muflí» Oaeas, Juan,  Algeciras.
181. Muñoz Nieto. Joaquín, de Alcira.
182.  Muñoz Nieto, José, de Badajoz.
183. Navarro Duran, Francisco,  Cáceres.
184 Kodar López. Manuel,  la Habana,
185 Negro Castro, Juan,  Albania.
186. Ocañas Serrano, Lorenzo,  Córdoba
187. Olaya Pomares, Julio. Elda (Alicante).
188. Oliver Sevillano, José. Tomares.
189. Oliva Jiménez, Matías,  Telde.
190. Olmo Hernández, José.  Murcia.
191. Oroquieta Arbiol, Gerardo.  Zaragoza.
192. Ortiz de Zarate, Faustino. Vitoria
193. Palacios Cueto, Teodoro.  Santander.
194. Pastor Justón, Pascual. Alcañiz.
195. Peláez Jiménez, Antonio.  Almonte.
196. Pelayo García, Isidro.  Santa Cruz de Tenerife.
197. Peña Braza, José. Vejer de la Frontera.
198. De la Peña Hernández, Leonardo.  Madrid.
199. Perral Alfaro. Jesús. Bilbao.
180. Pereda Zorrilla, Miguel.  Medina de Pomar.
181. Pereiro Cruces, Jaime.  Parifio.
182. Pérez Díaz José, Arjonilla.
183. Pérez Eizaguirre, Ramón.  Santander.
184. Pérez de Gallegóri, Pedro. Madrid.
185. Pérez Martín, Julián. Ment.
186. Pérez Pérez, José,  Puebla del Caramiñal.
187. Pérez Pérez. Juan. Cabeza Mesada.
188. Pérez Sánchez, Jesús.  La Coruña.
189. Pestaña Fernández, Gumersindo.  León.
190. Pérez Rueda, Antonio. Taberna (Almeria).
191. Piñeiro Díaz, Enrique,  Buenos Aires.
192. Plaza Delgado, Tomás,  La Carolina.
193. Posquet Guardtola, Joaquín.  Valencia.
194. Roselini Jiménez, Francisco. Granada.
195. Pilis Arnosl, José María. Puente Reina.
196. Quíntela Méndez, José María. VIllalba.
197. Quinteiro, Manuel. Pontevedra.
198. Raedo Hidalgo, José. Bilbao.
199. RammeE Colomer, Claudio.  Lapera.
200. Ramos Arribas, Máximo, Bernardo.
201. Ramos Pérez, José Antonio,  Murcia.
202. Remón López, Mariano,  Tetuán de las Victorias (Madrid)
203. Rodríguez Ésteves, José Alberto, Lisboa.
204. Rodríguez Fernández; Euseblo,  Zamora.
205. Rodríguez Martin, Manuel, Las Palmas.
206. Rodríguez Relgosa, José, Vigo.
207. Rodríguez Rodríguez, Hermógenes, Salamanca.
208. Rodríguez Rodríguez, Victoriano, Barcarota.
209. Hoja Rojo, José, evares.
210. Romero Carreira, José, Solveira.
211. Román Duran, Antonio, de Oliva, Mérida.
212. Ruano Ferrer, José, Almansa.
213. Ruiz Jiménez, Salvador,  Málaga.
214. Ruiz Martínez, Jesús,  Naldo.
215. Ruiz Mesa, Cándido, Montffla.
216. Sáez Garrido, Francisco, Alicante.
217. Sagredo Vllumbrales, Félix, Burgos.
218. Sáinz de Barandaky, Emilio,  Santander.
219. Sáinz del Peral, Miguel, Santander.
220. Salamanca Salamanca, Ángel,  Escalonilla.
221. Saldañaa Puras, Lucio,  Valladolld.
222. Salvador Alcaraz, Felipe,  Istinción.
223. Salvador Tebar, Juan, Guehecija.
224. Sánchez Escribano, Filiberto,  VIllalba.
225. Sánchez Gómez, Ramón,  San Fernando.
226. Sánchez Lozano Manuel,  Alicante.
227. Sánchez Medina, Francisco, Tuineger.
228. Sahtacruz Pellín, Francisco,  Novelda.
229. Santamaría García, Ramón,  Puebla del Caramiñal.
230. Santiago Cruz, de Andrés, Linares.
231. Laso Marin, Bartolomé,  Santa Bárbara.
232. Serrano Serrano. Manuel,  Torrejoncillo.
233. Serra Schlaefle, Ricardo,  PforzhelmBadem.
234. Sierra Paz, Guillermo,  Boiro.
235. Sos Pascual, Vicente, Castellón de la Plana.
236. Soya del Campo, Manuel, Cobarcano.
237. Suárez  Egido, José, Puenteseguro.
238. Suárez.Segura, Antonio,  Almería.
239. Suero Núñez, Hermenegildo, Jenelva.


260. Tamayo Alvarez, Antonio,  Bilbao.
261. Pereda Abad, José,  Burgos.
262. Teruel López, Pedro,  Huercal Overa.
263. Torregrosa Ortola, Francisco,  San Juan.
284, Torres Abad, Antonio,  Valencia.
265. Torres Pérez, José, Porcuna.
266. Uriel Lozano, José,  Buenos Aires.
267. Valenzuela Gómez, Juan, Porcuna.
268. Vargas Carrasquilla, Julián,  Carilines de Villa.
269. Vázquez García, Benjamín, Pontevedra.
270. Vázquez Bonifacio, Isidoro,  Sale.'
271. Vázquez Rodríguez, José, Aracena.
272. Velasco García, Francisco,  Medina del Campo.
273. Velasco Pérez, Miguel, Casarrubios del Monte.
274. Velázquez Felipe, Manuel,  San Fernando.
275. Vergara Galán. Elias,  Madrid.
276. Vernal García, José, Tuerja.
277. Vicente Giráltíez, Constante,  La Guardia.
278. Villanueva Flórez, Julio,  Valladoíid.
279. Zamora Pardo, Cándido Cabezaredes.
280. Zarza Sánchez, Francisco, Almonaster la Realeza.
281. Zas Abilleira, Manuel,  Lugo.
282. Álzala Costa, Victoriano,  Alcarraz.
283. Alonso Figueras, Pascual,  Bilbao.
284. Antonio Villalba, Mario,  Bilbao.
285. García Martínez, Vicente, La Coruña.


 

 

-Los otros 38 repatriados se dividían así:

a) 34 internados.

  • 19 marinos, la mayoría tripulantes de la motonave "Cabo San Agustín", barco que transportaba a Odesa cargamentos de oro del Banco de España.También había marinos de la Flota Republicana, que el final de la Guerra Civil les sorprendió allí.
  • 12 alumnos de la Escuela de Aviación de Kirovavad, al finalizar la Guerras Civil no quisieron renunciar a la ciudadanía española, siendo declarados disidentes e internados en campos.

b) 3 eran obreros apresados en Alemania al finalizar la 2GM.

c) 4 "niños de la guerra".

 

NODO del SEMIRAMIS

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=tEVhqx9PMss


Tras regresar, estuvieron durante un tiempo en Marbella (provincia de Málaga, Andalucía) para ayudar a su recuperacion

 

-Los voluntarios repatriados de más alta graduación fueron:

1. Capitán Andrés Asensi Álvarez-Arenas. Prisionero el 1-XII-1943.
2. Capitán Teodoro Palacios Cueto.           Prisionero el 10-II-1943.
3. Capitán Gerardo Oroquieta Arbiol.         Prisionero el 10-II-1943.
4. Teniente Miguel Altura Martínez.            Prisionero el 10-II-1943.
5. Teniente Honorio Martín Batuecas.         Prisionero el 11-II-1943.
6. Teniente Francisco Roseleny Jiménez.   Prisionero el 11-II-1943.
7. Alférez José del Castillo Montoto.           Prisionero el 10-II-1943.
8. Alférez Lorenzo Ocañas Serrano.           Prisionero el 28-IV-1945.

 

1 . Asensi Álvarez-Arenas, Andrés. Capitán de Aviación. 

(Murcia 21-V-1912 - San Mateo (Canarias) XII-1987)

Nació en Murcia el 21 de mayo de 1912, cuyos padres fueron Don Manuel Asensi Bernabeu y doña Amparo Alvarez-Arenas Romero. El segundo varón de 4 hermanos.

Ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza el 16-VII-1930 como alumno de la Academia de Artillería e Ingenieros. Fue promovido al empleo de alférez-alumno para artillería en junio de 1933 y alcanzó el grado de teniente el 15 de julio de 1934, pasando al 8º Regimiento de Artillería Ligera y posteriormente al 5º de la misma arma.

El 18-VII-1936 realizaba un viaje de prácticas a la fábrica de armas de Toledo que al iniciarse el Movimiento, junto con el resto de los compañeros se dedicaron a trasladar al Alcázar de Toledo la munición de la fábrica, sumándose a los defensores de esta plaza. Es herido 2 veces.

Liberado del asedio del Alcázar se incorpora a su arma de Artillería donde participa en diferentes frentes de Extremadura y Toledo.

En marzo de 1937 es promovido al empleo de capitán de Artillería.

Terminada la guerra civil, en 1940 es alumno de la escuela de Pilotos de Badajoz donde realiza el curso de piloto observador. Poco después pasó a la escuela de Jerez de la Frontera (Cádiz) donde obtuvo el título de piloto de aviación de guerra, pasando como capitán a la escala del Aire, Arma de aviación, causando baja en el Ejército de Tierra.

1-IX-1942: Se constituye en Tablada (Sevilla) la 3ª Escuadrilla Expedicionaria, comandada por el Comandante Carlos Ferrandiz-Arjonilla e integrada por 18 pilotos.

El 23 de octubre la 1ª y 2ª Patrullas parten hacia la base de instrucción avanzada de caza de Saint Jean d'Angely (Francia), en el que volaron con los aparatos siguientes: Bf 109 F y G, Arado 96, Focke-Wulf 56, Heinkel 45 y avionetas Klemm 35, finalizando el 11 de noviembre.

30-XII-1942: Las escuadrillas comienzan a operar desde la base de Orel (URSS)a finales de noviembre, con los aviones que habían servido con la 2ª Escuadrilla, Bf.109 F-2, aunque posteriormente recibirán algunos Bf.109 F-4 y se completaría con algunos cazas Bf.109 G-4. El capitán Asensi lideraba la primera patrulla.

1-XII-1942: A las 8:15 de la mañana, despegaron dos Me-109 F2 tripulados por capitán Asensi (con el nº 15) y el capitán Bengoechea (con el nº 2), para efectuar una protección sobre un Focke Wulf 189 sobre el sector de Mzensk y aprovechar para que el capitán Asensi se familiarizara con el área de operaciones. Esperando en el aire a dicho aparato, recibieron por radio la orden de que éste no acudiría, por lo que podían efectuar el servicio de la forma más conveniente (de caza libre y reconocimiento).

El control de radio informó de la presencia de aparatos soviéticos sobre Orel por lo que la patrulla española pone rumbo al lugar indicado, donde descubrieron un avión enemigo tipo Yak. El capitán Bengoechea, que mandaba la pareja, se dispuso a entrar en combate cuando el capitán Asensi le informa que tenía avería en el motor y se había perdido.

El día era totalmente despejado y de gran visibilidad, si bien la altura que llevaba durante el combate (6.000 m), unido a la topografía de esta zona totalmente llana, sin más referencia que los ferrocarriles con el suelo cubierto de nieve, hacían más difícil la navegación, y más aún para el capitán Asensi, del que era su segundo servicio en el frente.

Al frente del servicio de radio se encontraba el sargento Heli García López-Rengel, hermano del desaparecido capitán Arístides de la 1.ª Escuadrilla. Habiendo oído la comunicación entre los dos pilotos y viendo la gravedad del asunto, se lo comunicó al brigada Basanta y éste al oficial de servicio, el teniente Lacruz. Ambos en el búnker del puesto de mando, donde se encontraban los aparatos de radio, intentaban comunicar con Asensi el rumbo que debía seguir para dirigirse al aeródromo. Desde el control le comunicaban que pusiera rumbo 220 grados, necesarios para el regreso a la base, pero el capitán tenía problemas con la radio y repetía sus fallos de motor y su deseo de poner rumbo norte. Volaba en planeo y finalmente se cortó la comunicación.

Poco después se notificó que la unidad de infantería nº 26 había observado a las 10:20 h. al aparato a 25 km al noroeste de Mzensk, perdiendo altura poco a poco e internándose detrás de un bosque, 3 km al este de la primera línea, en terreno enemigo cerca del pueblo  Trotzkoje -cuadrícula 6453-.

Andrés Asensi fue hecho prisionero por los rusos y a partir de entonces fue recluido en diversos campos de prisioneros. Johan Urwich, un prisionero de guerra de los rusos perteneciente a los ejércitos del Eje, declaró que el grupo de prisioneros de guerra españoles dirigido por Asensi era “muy duro, muy orgulloso; eran impenetrables y reservados, verdaderos ejemplos de la magnanimidad española. Un hidalgo perfecto que parecía Don Quijote era el piloto capitán Asensi (sic)”.

Fue repatriado a España el 2 de abril de 1954, en el barco “Semiramis”.

9-IV-1954: Fue reincorporado a su puesto y escala, y pasa al Estado Mayor del Aire. Poco después, sele promueve al empleo de comandante con antigüedad de 20 de abril de 1943, con grado de teniente coronel.

IV-1957: Ascendido a Coronel.

20-V-1967: Ascendido a General de Brigada de Aviación.

III-1972: Ascendido a General de División.

26-XII-1975: Ascendido a Teniente General del Ejército del Aire ocupando el puesto de director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), el principal centro docente militar conjunto de las Fuerzas Armadas españolas.

El 21-V-1978 paso a la situación B y el 21-V-1982 pasó a la reserva.

Se casó con Maria Paz Sáenz Tejera y tuvo dos hijas, Maria Paz y María Lourdes.

Murió en diciembre de 1987 en Canarias, a la edad de 75 años.

 

2. Palacios Cueto, Teodoro. Capitán de Infantería.      

(Potes (Cantabria), 11-IX-1912 – Santander, 28-VIII-1980)

"PREFIERO MORIR RESPETADO, A VIVIR DESPRECIADO"
 

Empezó a estudiar la carrera de medicina en Madrid y al estallar la Guerra Civil Española (1936-1939), tras el pronunciamiento militar del 18 de julio, abandonó Potes para incorporarse en Palencia a una Bandera de Falange. Tuvo enfrentamientos con milicianos de la zona que casi le cuestan la vida, para posteriormente conseguir salir de Cantabria.

Combatió durante toda la guerra, alcanzando la graduación de capitán provisional, que revalidó luego en la Academia de Zaragoza.

Formó parte, como capitán de Infantería, de la División Azul que luchó en Rusia junto al ejército alemán.

 

El 10 de febrero de 1943, el Capitán de Infantería D. TEODORO PALACIOS CUETO mandaba la 5º Compañía del II Batallón del regimiento núm. 262 de la División Española de Voluntarios. Con su Unidad defendía parte del sector de Krassnij Bor, en el frente ruso, cubriendo un amplio frente de cerca de dos kilómetros. Informado de que el enemigo preparaba un fuerte ataque, el Capitán Palacios adoptó cuantas disposiciones eran precisas para defender con la mayor eficacia la posición; ordenó el municionamiento, tuvo en cuanta los más mínimos detalles sobre la situación de las armas, distribución de ranchos en frío y descanso del personal; exhortó muy especialmente a todos a que cumpliesen con su deber y concretó que la orden era de "resistir hasta morir"

A las siete de la mañana del día 10 comenzó la preparación artillera del enemigo sobre el sector defendido por el primero y segundo Batallones del Regimiento núm. 262 y Batallón 250, con una intensidad y violencia extraordinarias, que duró dos horas, en las que tomaron parte hasta un total de 187 Baterías enemigas y que dejó destruidas todas las clases de defensas.

Después del primer período intensivo de preparación iniciaron el primer ataque los carros de combate de las Infantería rusas, que fue rechazado, lo mismo que otros que en sucesivas oleadas fue lanzando el enemigo, al que le ocasionaron gran número de bajas.

A las diez treinta horas había sido aniquilados el primer batallón que defendía el terraplén de la línea férrea Moscú-Leningrado, y ocupado todo el flanco derecho de la 5º Compañía, que quedó dominada por el fuego enemigo. También fueron aniquiladas la primera y segunda Secciones y el resto de las Compañías del segundo Batallón, que la flanqueaban por la izquierda. Del Batallón 250 sólo se conservó una posición a cuatro kilómetros, aproximadamente, de la que ocupaba el Capitán Palacios con los supervivientes de su Compañía, cercados totalmente por el enemigo.

En estas condiciones continuó resistiendo los ataques del enemigo; les causó numerosísimas bajas y le impidió usar la carretera que desde Kolpino penetraba en la retaguardia hacia Krassnij Bor, cuya utilización por el enemigo hubiera puesto en grave riesgo el frente propio. Los rusos atacaron una y otra vez con efectivos enormemente superiores, apoyados por carros de combate, artillería y aviación, hasta que consiguieron destruir todas las armas automáticas.

A las dieciséis treinta horas, agotada la munición, después de haber rechazado con granadas de mano al enemigo, que había entrado en la posición en varias ocasiones, muertos y heridos casi todos los defensores, fueron hechos prisioneros los supervivientes.

Si se pudo llegar a tal extremo de resistencia fue por el constante ejemplo e intervención del Capitán Palacios, que siempre estuvo en los sitios de mayor peligro y empleó todos los recursos posibles, conocimientos del combate, inteligencia, valor y dotes de mando para mantener muy altos, como asÍ lo logró, la moral y espíritu combativo de tan pequeña tropa.

Al final del combate, el número de bajas sufridas por la Compañía del Capitán Palacios superaba el 90% de los efectivos. Y se calcula que ocasionar las 2.800 bajas al regimiento propio supuso para el enemigo la pérdida de 9.000 hombres.

Es hecho prisionero junto con 35 hombres en dicho frente, sector de Kolpino cerca de Krasni Bor.

Para poder evaluar la violencia de los combates en el sector del Regimiento, hay que tener en cuenta que las fuerzas atacantes estaban compuestas por 33.000 hombres (Divisiones 72, 73 y 63), dos Batallones de morteros de 80 mm., dos de anticarros de 76, uno de carros medios y pesados y, además, numerosos grupos independientes de artillería de 12,40 y 20,3 (en total 187 Baterías). El duro castigo de nuestras tropas, reducidas a sus propios medios y sin ningún apoyo, causó a un enemigo tan superior en número y medios produjo un 70% de bajas en los Regimientos de Infantería de la División 72 y un 50% en las Unidades de choque de las Divisiones 73 y 63, lo que obligó al enemigo a cesar en sus ataques en los siguientes días y dejar reducido solamente a acciones locales una operación tan cuidadosamente preparada

La extraordinaria conducta del Capitán Palacios tuvo su continuación en la actitud mantenida frente a la arbitrariedad, amenazas y castigos sufridos con excepcional espíritu desde el mismo instante de ser hecho prisionero, que le hizo exigir, siempre el respeto debido a su categoría de oficial, negándose a declarar desnudo, recibiendo castigos corporales y amenazas de muerte y cumpliendo en todo instante cuanto está ordenado en estos casos y le exigía su sentido del honor.

Cautivo durante once años en los campos de concentración rusos, siempre estuvo al frente del grupo de prisioneros españoles que se encontraban con él, levantando la moral de los soldados para evitar que cayesen en actos de debilidad, consecuencia de los malos tratos y penalidades que les infligían, multiplicó su ayuda moral y material a los más débiles, incluso cediendo su propio calzado y ropa a los que iban a trabajar. Exigió el trato debido tanto a él como a sus compañeros de cautiverio dentro de la dignidad militar y personal, lo que le proporcionó infinidad de arrestos y castigos especiales en cárceles y mazmorras. A pesar de las presiones morales y físicas a las que fue sometido y al estado de debilidad en que se encontraba, continuó siendo el alma de la resistencia contra los rusos, alentando continuamente a los españoles para que no decayese su moral y siguiesen su postura firme y decidida, que le granjeó la admiración y el respeto de los, prisioneros extranjeros, que buscaban su consejo y apoyo.

Juzgado una de las veces, en el mes de febrero de 1949, por un Tribunal Militar ruso por agitación política y sabotaje en el campo de concentración y condenado a muerte, que fue conmutada por veinticinco años de trabajos forzados, mantuvo en todo instante su actitud de firmeza y honor, lo que motivó la admiración del propio Tribunal que le juzgaba y de sus componentes, que así lo hicieron patente.

En el campo de la Mina, adonde fue conducido más tarde, en una ocasión en que los rusos martirizaban al Alférez Castillo, el Capitán Palacios hizo constar airadamente su protesta, saliendo de la fila donde estaba con el resto de sus compañeros y llevando al Alférez de su brazo ante la resistencia del oficial y centinelas rusos, que se oponían.

En el transcurso que los once años de cautiverio fue juzgado tres veces y dos veces condenado a muerte; en su defensa ante estos tribunales hizo siempre gala de su fidelidad a España, a su Ejército y a su Caudillo y puso de manifiesto su alto espíritu militar y sus acendradas virtudes de abnegación, sacrificio y compañerismo.

Todos los prisioneros le consideraban siempre como jefe moral de los españoles, y los extranjeros llegaron a titularle "el último caballero sin tacha y sin miedo".

Regresó a España en 1954,

1964 ostentaba el empleo de Teniente Coronel y estaba destinado en el Estado Mayor Central del Ejército. 

7-VII-1968: La Cruz Laureada de San Fernando,le fue impuesta por Franco, siendo Palacios Teniente Coronel, con motivo de la II Semana Naval celebrada en Santander que se celebro entre el 3 al 9 de julio de 1968, en presencia del santoñes Vicepresidente del Gobierno y Almirante de la Armada Carrero Blanco y el entonces principe Juan Carlos. Cuando Franco impuso la cruz, la gente irrumpio en aplausos. Seguidamente desfilaron las tropas por el Paseo de Pereda y muelle calderon. Y Franco se marcho en el Azor que estaba en el Palacete.

 

Tras su fallecimiento, fue nombrado, a título póstumo, general de Brigada.

 

 

3. Oroquieta Arbiol, Gerardo. Capitán.   

( 1918, Zaragoza - 18 /X/1972, San Sebastián)

 

10/II/1943. En el momento en que se produce la batalla de Krasny Bor el Capitán Oroquieta estaba al frente de la 3ª Cia. del 250ª de Reserva y los oficiales que se encuentran bajo su mando son:
*Teniente Enrique Fernández Álvarez (caído en combate).
*Alférez Carlos de la Fuente Soberón (caído en combate).
*Alférez José Miguel Navarro Mora (hecho prisionero).

El sector donde se encontraba la aldea de Sansonovka había sido destruido. El esfuerzo del Batallon de  Reserva 250 por mantenerlo, a costa de ríos de sangre, retardó la penetración, pero parecía que nada podría impedir que despejaran pronto la carretera Leningrado-Moscú y obligaran a los españoles a despegarse de Ishora.

Sin embargo, con increíble tozudez, Oroquieta se mantenía en sus posiciones en la primera línea. La "Tía Bernarda"*, pegada a la carretera principal que ha de defender a toda costa, se ha desplegado bien. Ulzurrun, más atrás, formando una curva tras la carretera; Oroquieta interceptándola. La Compañía de Aubá actúa como reserva; las ametralladoras de Uribe protegen a sus compañeros. Los refugios se han volatilizado, el teléfono no funciona pero si alguna radio. Ulzurrun es el primero en caer. Su Compañía, destrozada por la artillería, resiste hasta el final a los infantes rusos; la mortandad es espantosa.

El capitán de la 3ª, a su vez, trata de evitar el cerco. Desde su flanco izquierdo castiga el avance enemigo sobre su camarada, ordena a la primera sección del teniente Fernández recuperar las posiciones perdidas. Los españoles, arrojando granadas de mano con furia salvaje, logran expulsar al enemigo nuevamente. Los heridos se niegan a ser evacuados; quieren permanecer luchando. Donde antes había una Compañía ahora aparecen 10 espectros. La única consigna que reciben de Oriquieta es: "¡Arriba España! ¡Viva la muerte!". Su situación abría aconsejado el repliegue, puesto que tanto a la izquierda (2º Res.250) como a su derecha (7ª 262) el frente español ya no existía, y las fuerzas situadas en retaguardia (el resto del Bon. Reserva 250) se habían replegado hacia Ishora.

El jefe del Batallón 250, capitán Miranda, reúne un grupo de choque y con él se lanza por el flanco izquierdo contra el enemigo; es un ataque suicida, a la desesperada. El heroico oficial cae al frente de sus hombres. Una veintena de supervivientes engrosan el núcleo de resistencia de Oroquieta que intercepta la carretera. A las diez de la mañana la situación es desesperada en los retos del batallón 250. Quedan una ametralladora, tres fusiles ametralladores y tres oficiales ilesos, pero llevan tres horas aguantando a la infantería rusa; algunos grupos diseminados continúan resistiendo. Oroquieta herido y con un brazo inutilizado sigue al mando con la mano dentro del bolsillo de su chaqueta y cubierto de sangre y lodo. El alférez De la Fuente con el brazo izquierdo destrozado se niega a retirarse. Los soviéticos vuelven a la carga, como recuerda Oroquieta:

"Con estos pobre medios poco podíamos seguir haciendo frente al enemigo pues contábamos con las inagotables reservas del espíritu. Los estallidos de los proyectiles de la artillería, el fuego de las armas de acompañamiento, el crepitar de las ametralladoras y las descargas incesantes de la fusilería, daban un eco sordo a la tormenta a lo ancho de todo el frente. Aquello era la guerra en un cuadro de grandeza, pero también aquello era una parcela del infierno".

El apoyo de las baterías 7ª, 8ª y 12ª, todas ellas bajo el mando operativo del jefe del IIIº Grupo, el capitán Lasarte, le aportaban algún respiro, pero la presión enemiga (ataques con carros, asaltos de infantería, fuego artillero) era constante, Oroquieta fue herido en dos ocasiones, pero siguió en su puesto. Lo mismo ocurrió con otros mandos de la unidad. El teniente Blesa de Transmisiones, que se había instalado en la unidad de Oroquieta (la más pegada a las líneas rusas) para tratar de interceptar los mensajes telefónicos enemigos, se incorporó a la defensa como un oficial de infantería más.

Esta épica defensa continuó hasta que cayó la noche.  las 16:00 de la 3ª/Res. 250 quedaban trece hombres, cinco de ellos heridos. El sacrificio de los mandos fue completo; cayeron en combate el teniente Fernández Álvarez y el alférez De la Fuente Soberón, así como el teniente Campos Martínez (jefe de la Sección de la 1ª/Rese. 250 que estaba agregado a Oroquieta) y el teniente Blesa, de la Cia. de Teléfonos, que se había unido a los defensores. Oroquieta y el restante oficial de la 3ª/Res. 250, el alférez Navarro figuraban entre el puñado de prisioneros. A Oroquieta se le dio oficialmente por muerto.

En Zaragoza se organiza en su honor por creersele muerto la "Centuria Oroquieta de la Guardia de Franco", que en 1954 representantes de esta fueron a recibirle a su llegada a Barcelona.
 

 

En el año 1969 se le concedió al ya coronel Oroquieta la Medalla Militar Individual, cometiéndose la gran injusticia de no concederle la Laureada, como a Palacios. Según todos los testimonios presentados en el correspondiente juicio contradicctorio se la mereció sobradamente.

El coronel falleció en San Sebastian el 18 de octubre de 1972, mandando el Regimiento de Cazadores de Sicilia, número 67, de la guarnicion de San Sebastián.

Casado con Isabel Menéndez Pablete y tuvo dos hijos.

  

4. Altura Martínez, Miguel. Teniente de Infantería.

(       ¿? /  Madrid 28-V-2008)

Al empezar la guerra civil se afilió a la Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) el 31 de julio 1936.

Alférez provisional durante la guerra civil, estuvo vinculado a la Hermandad de Alféreces Provisionales de la que formo parte, como vocal de su Junta Directiva, en los años setenta.

Tras la guerra civil se alistó en la Division Azul y cruzó la frontera de Irún el 13 de agosto de 1942 con el 14º Batallón de Marcha, siendo destinado a la 1ª Sección de la 3ª Compañía del 1º Batallón del Regimiento de Infantería 262. Mandó una sección de la compañía del capitán Huidobro.

El 10 de febrero de 1943 la artillería enemiga efectuó un intenso bombardeo de 2 horas sobre el sector de Krasnij-Bor. El teniente Altura resistió en su posición sobre el terraplén de la vía del ferrocarril  Moscú- Leningrado. Seguidamente atacó la infanteria rusa y tras resistir la primera oleada, la segunda desbordó las lineas defensivas y su posición fue rodeada. Al morir su capitán se hace cargo de la compañía y dado el gran número de bajas y la falta de municiones, organiza la evacuacion de heridos. Tras poner a salvo a unos cuantos fue hecho prisionero.

Fue conducido a las líneas rusas pasando por varios puestos de mando donde se le interrogó y registró, desposeyéndole de todo lo que llevaba. En uno de los puestos de mando, un capitán ruso le vió la medalla de la Virgen del Pilar que el colgaba del cuello  regalo de su madre al salir para Rusia. Se la arrancó le  dio una bofetada y en ruso le dijo "cerdo fascista".

Sufrió cautiverio durante 11 años en distintos campos de concentración rusos, junto con otros oficiales en los que estuvo a punto de dejar la vida por mantener la dignidad de su úniforme, por defender su fe y su bandera que es la mía. Fue brutalmente apaleado y condenado a trabajos forzados por negarse a trabajar y promover una huelga la famosa huelga de hambre de este campo que llegó a durar nueve días y de a resultas de la cual, el teniente Altura y el capitán Oroquieta fueron condenado a diez años de trabajos forzados, perdiendo la nacionalidad y todos los derechos como prisioneros, pasando a ser condenados de nacionalidad rusa. Al ser llamado por su nombre, Altura debía contestar con el artículo y párrafo de la condena: 192-2-B.

Le  trasladaron hacia un nuevo Campo a través de numerosas cárceles de tránsito llamadas Perisilkas-Tiurme, viajando en vagones cárcel (Stolypin) de Leningrado a Kirov. En la estación de Leningrado se encontraron con un tren cárcel de unos 40 ó 50 vagones que transportaba a toda una pequeña población letona hacia Campos de Siberia.

El Campo nº 160 en Souzdal (distrito de Vladimir a 200kms al este de Moscú) era un Campo especial para Oficiales Prisioneros establecido en un monasterio fortaleza.

En algunos campos les proyectaban películas rusas, y un día con gran asombro y enorme alegría, vieron en pantalla un NO-DO con la imagen del Generalísimo en la entrevista de Hendaya, Serrano Suñer en Bordiglera y la escolta mora en la Casa de Campo.

En los alrededores de los campos de Tscherepovetz, al este del Lago Ladoga, un grupo de prisioneros españoles se encontraron a un viejecito que entusiasmado con el encuentro comenzó a abrazarlos con alegría. Era el hombre encargado de la casa de baños situada en la retaguardia del frente de su regimiento y en la que periódicamente se duchaban. Tras la ocupación rusa, fue desterrado.

Regresó a España en el buque Semíramis junto con los demás compañeros de cautiverio 2 de abril de 1954, manteniendo hasta el último día de su vida su amor a España y su fidelidad a la Falange.

El 5 de mayo de 1955 se le concede la Medalla al Sufrimiento por la Patria Honorífica.

En julio de 1965, el Estado Mayor le nombró formar parte de una comisión con objeto de ordenar y clasificar la documentación de la División Azul.

Posteriormente, tuvo otros destinos que conllevaron tener a su cargo documentación de la División Azul, como el Archivo de la Milicia Nacional y el Servicio Histórico Militar hasta 1982.

El 31 de octubre de 1968 se le concede la Medalla Militar Individual.

Sirvió en Regulares, por lo que en la Sala de Laureados del museo “Sala de Honor de Regulares” situado en el Acuartelamiento González-Tablas de Ceuta, se encuentra su chilaba, uniformes, fotografías y condecoraciones. 

Ascendió a General en la misma fecha, 3 de julio de 1986, que otro compañero de cautiverio: el teniente Rosaleny, siendo este empleo el que ostentaba cuando falleció hace casi dos años.

Capítulo Extraordinario de la Real y Militar Orden de San Fernando celebrado el 4 de Marzo 2003, por el cual los caballeros condecorados con la Medalla Militar Individual ingresan en la Orden de San Fernando.

Falleció el 28 de mayo de 2008 ostentando el grado de General de Brigada de Infantería, Medalla Militar Individual.

 

5. Martín Batuecas, Honorio. Teniente de Infanteria.

(Pozuelo de Zarzón (Cáceres) 30-IX-1917- Toledo, 27-I-2005)

En los primeros días del alzamiento nacional en 1936 Martín, menor de edad que media 1,80 m. de estatura, marchó voluntario a incorporarse al Regimiento de Infanteria Argel, número 27, teniendo su bautismo de fuego a los 19 años.  Tomó parte en todas sus acciones hasta que encontrándoes en Escamplero (Asturias),  fue reclamado por su madre y regresó a Pozuelo de Zarzón terminando el bachillerato e incorporándose nuevamente con caracter voluntario al Tercio de Requetés "Virgen de Guadalupe", participando en todas las acciones hasta realizar los cursillos de alferez en Miranda de Ebro (Burgos).

Al terminar el curso fue destinado al V Batallón de Montaña Flandes, número 5, de la IV Brigada Navarra, ascendiendo a Teniente al año siguiente y combatiendo con dicha unidad hasta hasta la terminación de la guerra.

Después continuó en el ejército siendo destinado sucesivamente voluntario al regimiento de Infantería de Carros de Combate, número 4 (Estella y Pamplona). Al terminar su formación fue asignado Arma de Artillería, ingresa en dicha Academia de Transformación de Zaragoza el 1 de marzo de 1942, según D.C. de 12 de enero de 1942, causando baja el 23 de mayo de 1942 e incorporandose al Regimiento de Artillería, número 25 de donde procedía. El teniente como provisional, al no realizar el curso de transformación ya que renunció a la tercera convocatoria, indica que suspendió o renunció también a las otras dos convocatorias anteriores; debió de quedar incluido en la resolución de la normativa de los cursos de transformación. Ese artículo de la norma, que comenzó a aplicarse en 1945 al terminar el último curso, implicaba el licenciamiento inmediato de oficiales y sargentos que no hubiesen aprobado el curso en alguna de las tres convocatorias permitidas para cada uno de ellos. En el caso de los sargentos también se les permitía continuar en el Ejército degradados al empleo de cabo 1º.

03-X-1942 Marchó de voluntario a la División Azul en la primera expedición. Cruza la frontera de Irún con el 17º Batallón de Marcha.

10-II-1943. Estuvo encuadrado en la 5º comapañía del 2º Batallón del Regimiento 262. Desde que la División ocupó su frente en la orilla occidental del Voljov (al Norte de Novgorod) su Compañía cruza el río para ocupar con su Sección la posición avanzada de Possad en el bosque próximo al Río Vischera y al ferrocarril Moscu-Leningrado, llamada  POSICIÓN INTERMEDIA y que fue aniquilada en la madrugada nevada del 10 de febrero de 1943 en la Batalla de Krasny Bor y cuya gesta heroica, junto con otras, está registrada por los historiadores.

Quedó cercado con sus hombres en el contraataque efectuado en la tarde noche del 10 al 11 de febrero de 1943 por fuerzas del 1º Batallón del 263.

Cuando las unidades de la 2ª compañia se retiraron hacia el Ishora, con su capitán muerto nada más comenzar la acción, el teniente Martín comandó a sus hombres y con unos pocos de la 4º, aislado de los hombres de Rosaleny, formaron cuadro y resistieron cercados a los rusos a campo hasta que fueron capturados.

Mientras caminaban hacia la retaguardia rusa dado que los heridos y exahustos eran asesinado para que retrasarna la columna de prisioneros Martín recogió y transportó a compañeros.

Una vez llegado a la primera prisión, los rusos pensaron que por el apellido podia tratarse de un familiar de destacado del movimiento Falangista español, por lo oque fue sometido a abusos y torturas para obtener su confesión. Descartado esta relacion de parentesco fue sometido nuevamente a torturas para obligarle a participar en mensajes radiofonicos para desmoralizar a sus compatriotas e instarles a desertar y pasarse a las lineas rusas. Le partieron la mandibula con un culatazo de fusil y le apuntaron en la sien con una pistola en un contexto en el que la vida no valía nada. Finalmente, colaboró en la grabación de esos mensajes como también lo hizo el alférez José Navarro.

Una declaración jurada del capitán Palacios ante Torcuato Luca de Tena, escritor dellibro embajadores del infierno que relatalas peipecias de Palacios en cautiverio ruso, reveló que dos divisionarios españoles que, contra la orden directa de Palacios, decidieron hablar por radio a sus compatriotas instándoles a desertar: “Me informó el teniente Rosaleny que el teniente Honorio Martín y el alférez José Navarro se habían dirigido por radio a la División con la siguiente alocución: ‘Vendidos y abandonados por nuestros jefes, hemos sido hechos prisioneros: ¡Pasaros!”.

Durante el tiempo en prisión, la población rusa tuvo gestos de misericordia con lo sprisioneros y pasaban a través de las alambradas de forma cladestina comida. Martín llegó a entramar a amistad con alguna de ellas.   

En España se le dió por muerto hasta que un prisionero alemán que estuvo con los españoles, fue liberado años antes. Martín introdujo los datos de su familia en un orificio dentro de una pastilla de jabón que entregó a este alemán cuya esposa en 1949 avisó a su familia por carta de que Martín seguía vivo.  

 

Esta es la 2º carta de la mujer de un prisionero alemán, que al tener informacion sobre Martín, se lo comunicó a su familia en España. La primera carta parece ser que se ha perdido.

En su estancia en las prisiones rusas tuvo roces con el capitán Palacios sobre el trato que este dispensaba a los compatriotas de tropa. El comportamiento altivo y distante en cuanto a los subordinados y órdenes de disciplina en un contexto innecesario, hizo surgir ciertas fricciones. Cuando se organizaba la expedición de retorno el capitán Palacios se dirigió al teniente Martín diciéndole; "Lo que ha pasado en Rusia, se queda en Rusia".

Tras retornar a España en el "Semiramis", le esperaban sus dos hermanas y un hermano que junto con un primo hermano que tenia coche se habian desplazado desde Pozuelo de Zarzon, Cáceres.

A la vuelta al pueblo fue recibido con una fiesta donde las gentes de su pueblo y de los pueblos de alrededor le recibieron como un héroe. Elaboraron un arco artesanal a la entrada del pueblo para que lo atravesara el coche que le traía. Dandole la bienvenida al héroe. Él abrumado por la situación pidió ir a su casa para ver a su madre viuda que prefirió esperarle en casa.  

Poco tiempo después fue junto con los demas regresados, a Marbella, Málaga, a recuperase emocionalmente del trauma vivido servicio presumiblemente pagado por Alemania.

Tras retornar a su casa de nuevo, recibió la visita de dos tenientes coroneles encargados de recabar información sobre lo ocurrido durante el tiempo de cautiverio pero Martín exigió hablar unicamente con el Jefe del Estado Francisco Franco. Cuestión que le fue denegada.

Poco despues fue dado de baja administrativa del Ejército por no haber rtealizado el curso de Transformación.

Se dedicó entonces a administrar el patrimonio familiar de tierras en su pueblo y no mantuvo actividad con asociaciones de veteranos de la Divisón Azul dado el desencanto que le produjo la situación que se le tocó vivir a partir de entonces y de como las circusntancias politicas recomendaban no dar un trato oficial de reconomcimineto a los veteranos de Ruria.

Una sobrina en Toledo inició la solicitud de una pension compensatoria por daños de guerra a combatientes en ealemania y una vez evaluados le fue concedidda por la embajada de Alemania en Madrid, a modo de pensión vitalicia, una cantidad exigua pero que de algun modo "alguien reconoció su esfuerzo y sacrificio por combatir al bolchevismo".

Una de sus hermanas que era profesora en Sevilla, hizo gestiones ante el arzobispo de Sevilla, Segura para que rehabilitaran en el ejército a su hermano y al enterarse este, se enfadó con ella y la desautorizó hechando al traste las gestiones.

El arzobispo Segura era poderoso y tuvo enfrentamientos con el dictador por muy diversos motivos, los más conocidos, su oposición a la entrada bajo palio de Franco en las iglesias y catedrales de su jurisdicción, llegando a amenazar con la excomunión a quienes lo permitieran; y la negativa, en contra de lo ordenado por la dictadura, a que se instalaran placas en los muros de la catedral y parroquias de la diócesis con los nombres de los Caídos por Dios y por la Patria.

Martín nunca se casó. En la última etapa de su vida se deplazó a un geriátrico de Toledo donde falleció en el Hospital del Valle de Toledo a las 7:30 un día en la que cayó una tremeneda nevada, como la que casualmente aconteció en la batalla de Krasny Bor en 1943, y en la que le dieron por muerto una vez.

Condecoraciones:

  • 1 Cruz de guerra, en 1938 (española).
  • 2 Cruces rojas, en 1938 (españolas).
  • Medalla de los tres asaltos, en 1943 (alemana).

* Mis más sinceros agradecimientos a Angelina Martín -sobrina del teniente Martín- y a su marido José Prieto que me facilitaron la información, detalles y fotografias que se recogen en esta reseña, un 28 de junio de 2014, dos personas muy especiales y entrañables.

 

6.-  Rosaleny Giménez, Francisco. Teniente de Infanteria.

(Granada - Madrid 26/V/2006)

En la Guerra Civil Española combatió como Alférez Provisional. Terminada la guerra continuó en el ejército con el grado de teniente y se alistó en la División Azul en 1942.

El 11 de febrero de 1943 en la posición de “El Gua” del Subsector de Ishora, cuando al frente de los restos reforzados de la 3ª y 4ª Compañías del 2º Batallón del 263 Regimiento, los rusos le capturaron herido en la batalla de Krasny Bor, comenzando un periplo de 11 años de cautiverio.

El Capitán Teodoro Palacios Cueto describió al Teniente Francisco Rosaleny Jiménez en su libro “embajadores en el infierno” del siguiente modo:

"Le estreché la mano. Rosaleny era un muchacho moreno, muy pálido, de grandes ojos incompatibles con la insinceridad. Su comportamiento fue siempre admirable, y su nombre habrá de repetirse a lo largo de estas páginas cuantas veces, que fueron muchas, tuvo ocasión de demostrar su lealtad.”

Durante su reclusión fue objeto de maltratos, penurias, privaciones, huelgas de hambre, aislamientos, dos condenas a muerte conmutadas por 25 años de gulag, todo siempre en apoyo de su jefe el “gigante Palacios”, así como una pleuresía contraída en Jarkof de la que salió gracias al sacrificio del incomparable e indomable Castillo que accedió a trabajar exclusivamente para mejorar las condiciones de su camarada enfermo.

Cuando en los interrogatorios fue increpado contestó como Palacios y Castillo:

-¿Religión?- Católica, apostólica, romana.

-¿Partido político?- Falange Española Tradicionalista.

-¿Motivo de su incorporación a Rusia?- Luchar contra el comunismo.

Hay una anécdota sobre el teniente Rosaleny en su época de reclusión, que le sucedió años después al que llegara a ser general de brigada Francisco Martínez-Esparza, cuando en el  año 1982 estaba destinado en París como Agregado Militar Adjunto y que está recogido en la sección de "Cartas al Director" del número 320, 1. año 2012 de la revista "Tierra, Mar y Aire":

"RECUERDOS. En el nº 319 de la Revista, se publica un artículo del General Alamán, Presidente de FENASVPE, sobre el XXI Congreso de la Unión Europea de Paracaidistas (UEP), y me viene a la memoria una anécdota que me parece oportuno comentar.

El año 1982 estando destinado en París como Agregado Militar Adjunto, el Presidente de la UNP (Unión Nacional de Paracaidistas), me invitó a acompañarle a Gante, donde se trataba de fundar una asociación de paracaidistas de los principales países europeos. La organizaba en Gante, un antiguo oficial paracaidista belga, veterano del Congo, y que editaba una revista de escasa tirada dedicada a los veteranos y soldados de fortuna.

Tras pedir los permisos oportunos me autorizaron a asistir pero solo a título particular, que en román paladino quería decir entre otras cosas que tenía que ir con mis medios. Así que en mi coche particular y acompañado del coronel Favfreau, Presidente de la UNP salimos de París para Gante. Allí nos encontramos con que la asistencia era escasa. Aparte de la Delegación francesa, había una alemana, otra italiana y la organizadora, la belga.

Formaba parte de la Delegación alemana el Coronel Witzig, el Teniente que con su destacamento de 80 paracaidistas había conquistado el Fuerte belga de EBEN-EMAEL, aterrizando con sus planeadores en el techo de la fortaleza. Era un tipo antipático y en un momento de la reunión dijo algo despectivo de los españoles, como ya lo había dicho de los italianos y de los franceses. En ese momento el Teniente Coronel alemán Alfred Genz que se sentaba a mi izquierda se levantó, pidió la palabra y dijo, dirigiéndose a Witzig:

"Cuando me encontraba prisionero en un campo de concentración ruso y estaba castigado en una celda sin comida, ninguno de mis compañeros alemanes me ayudó, pero un oficial español llamado Rosaleny me trajo comida varias veces a pesar de que el gesto podía costarle la vida. Alzo mi copa por ese caballero que se jugó la vida por ayudarme a sobrevivir en tan difíciles circunstancias”.

El Coronel Witzig se retiró y ya no volvió.

El Teniente Coronel Genz antiguo paracaidista que saltó sobre Creta, me dio su tarjeta y me explicó que ahora se dedicaba a las prospecciones petrolíferas y que si en alguna ocasión necesitara su ayuda podía contar con él."

El 2 de abril de 1954, Rosaleny regresó junto con sus compañeros a España en el barco “Semíramis”.

Se incorporó al ejército español y ascendido a Capitán, fue destinado en Ifni desde el 1 de diciembre de 1955.

En noviembre de 1957 se produjo la insurrección apoyada por Marruecos, y Rosaleny era capitán de la 3a Compañía del I Tábor de Tiradores de Ifni. Él mismo contó que el 21 de noviembre de 1957 por la tarde, se presentó en su casa el cabo "Banderín" de la Compañía -era un ba-amrani, la tribu autóctona de Ifni, leales a España- que estaba de jefe de día, para informarle de que tenía conocimiento de un inminente ataque desde fuera para acabar con los mandos españoles. Inmediatamente, el capitán Rosaleny lo comunicó al Coronel jefe del Grupo, y a través de su hermano, al delegado gubernativo, comandante Francisco Mena Díaz.

Un día después, el 22 de noviembre, el mismo Cabo da los detalles exactos: "...Mañana sábado, a las 6 de la mañana, se producirá el ataque." El plan consistía en asesinar a los oficiales en sus casas o en los cuarteles de  estar de servicio. Con toda discreción, se les fue comunicando a todos y concentrándolos, para evitar la sorpresa.

Como estaba previsto, la insurrección se produjo el 23 de Noviembre de 1957, y fracasó. Aunque hubo que lamentar la muerte de un paracaidista y un artillero cuando el autodenominado "Ejército de Liberación" iba a tomar el polvorín. Sólo consiguieron poner su bandera marroquí en el alminar de la mezquita mayor, bandera que fue retirada por un Teniente de Fragata de la Milicia Naval, que no estaba ya en servicio activo, trepando a lo alto del mástil.

El Cabo banderín fue enviado, con toda discreción, a Canarias. Allí siguió en el Ejército, retirándose como Capitán de Complemento muchos años después, al cumplir la edad reglamentaria.

Rosaleny llegó al grado de General de Infantería.

 

7.  Del Castillo Montoto, JoséAlférez de Infantería.

El alférez de infantería José del Castillo Montoto se incorporó en 1942 a la 3ª Sección de la 5ª Compañia (Capitán Teodoro Palacios Cueto) del 2º Batallón del Regimiento de Infantería 262.
El 1 de diciembre de 1942 se le concede la Cruz del Mérito de Guerra 2ª con espadas.
El 10 de febrero de 1943 cae prisionero en la batalla de Krassny Bor,
y se le dá por muerto. De hecho se publicó la siguiente reseña sobre su fallecimiento  en el periodico ABC.

 

Regresa a Barcelona en el Semíramis el 2 de abril de 1954.

 

El 31 de octubre de 1968 se le concede la Medalla Militar Individual.

 


8.  Ocañas Serrano, Lorenzo. Alférez de Infantería.        

(IV-1915, Montoro (Córdoba)- Morales (Córdoba) 16-XII-1981)

Nació en abril de 1915 en Montoro (Córdoba),

De familia humilde, trabajó como labrador y barbero. En un principio tuvo atracción por ideas izquierdistas, sin embargo al comprobar las acciones que al comienzo de la Guerra Civil española estaban provocando grupos de ésta índole, se alistó en una bandera de Falange.

Se alistó en la División Azul en julio de 1941 por milicias de Castellón ciudad ésta donde se encontraba destinado, con el grado de Alférez.

En el frente ruso fué herido leve en diciembre de 1941.

A su vuelta de Rusia y de acuerdo con otros ex-divisionarios pasó la frontera con Francia, junto con el Alférez La Puente, por el puerto de Port Bou para alistarse en las SS alemanas en agosto de 1944. Formó parte del denominado "Batallón Fantasma", españoles alistados en el ejercito alemán contarviniendo las órdenes oficiales de Franco.

Según su ficha de la División Azul, que se encuentra en los archivos de Ávila, cometió un desfalco antes de su salida de España. Este dinero lo envió a su familia pensando, probablemente, que nunca regresaría.

Formó parte de la Unidad Ezquerra, como oficial, defendiendo Berlín hasta su toma por las tropas aliadas. Fué capturado por los soviéticos en abril de 1945 e internado en diversos gulags durante 10 años donde, según palabras de Ángel Salamanca, sufrió un aislamiento absoluto ya que los rusos no olvidaban su procedencia SS.

Regresó a España a bordo del Semiramis.

A su regreso a España se le sométió a procedimiento. El interrogatorio lo hizo el Coronel Joaquín Huidobro. No se le abonó las 163.315 pesetas que le correspondían por los servicios prestados. Se declaró el sobreseimiento de su causa, por éste motivo, el Coronel Castillo consultó con el Sr. Ministro si se le podría liquidar los haberes atrasados. De nuevo hubo negativa. Solicitó el reingreso en las Fuerzas Armadas lo cual le fue denegado por sus "antecedentes".

Consiguió trabajo en el Banco de España en su sede de Córdoba. Allí vivió en el Barrio de Lepanto. 


Se casó con Rosa María Morales Sandoval enviudándo y haciendolo en segundas nupcias con Ana Riejos Carrión. No tuvo hijos.


Su última residencia fué en su piso de la Calle San Perfecto, 21.

Murió en el Hospital de los Morales de Córdoba el 16 de diciembre de 1981 a causa de una enfermedad crónica pulmonar (traída de sus estancia en Rusia).

Sus restos mortales descansan en el cementerio de San Rafael donde también está enterrado otro "último de Berlín"; Martín de Arrizubieta.

 

 

 

-Repatriados de tropa, por orden alfabético:

 

- Barrena Anglada, Gonzalo.

Estudiante de Magisterio en Madrid afiliado al SEU , se alistó como voluntario en la División Azul

En el frente escribió una novela de ambiente divisionario, que al parecer mereció aceptación.

Una noche en la víspera de un golpe de mano contra el enemigo, cruzó el río Volchov y desertó de la 5ª Compañía, pasándose al enemigo.

Brigadier en un campo de Kiev.

Regresó a España en la segunda repatriación.

 

- González García, Gerardo.

Madrid

La Guerra Civil termina con la victoria de Franco, y viviendo todavia en Madrid. su madre fallece a los 39 años y su padre se queda con cuatro hijos a su cargo. Gerardo pasa por los calabozos y ve cómo se llevan a la gente para ejecutarla.

En 1941, Serrano Suñer, promueve una pequeña incursión de España en la Guerra Mundial: la División Azul. Gerardo quiere alistarse con los primeros, pero es demasiado joven. Lo consigue en febrero de 1942 y tras un pequeño adiestramiento en Alemania llega a Novgorod a últimos de marzo. Allí tocó el cuerpo a cuerpo. Gerardo asegura que no tenía ni idea de las barbaridades que estaban haciendo los alemanes, aunque sí vio a judíos marcados con la terrible estrella amarilla.

Un año después, combate en Krasniborg, una batalla enmarcada dentro del Cerco de Leningrado, que dejó unos 4.000 muertos entre los españoles.Fueron tomados prisioneros más de 300 y sobrevivieron unos 200. A los españoles, se cree que por una especial simpatía de Stalin, les trataron mejor que a los alemanes.

El 2 de abril de 1954 salieron de las celdas. Los españoles son llevados de Odesa (actualmente en Ucrania) a Barcelona en un barco griego, el Semiramis, fletado por la Cruz Roja. En España le esperaban dos de sus hermanos, porque su padre había muerto durante su presidio. El abrazo fue de los que no se olvidan. En España conoció a su novia, se casó y tuvo dos hijas, que le han dado cinco nietos.

Volvió a Rusia muchos años después y vio los escenarios que le tocó vivir de una forma muy distinta. Recuerda a Galina, la enfermera que le cuidó cuando le cayó encima un madero que le provocó fiebre muy alta. O cuando pasó el paludismo o la hepatitis B y trataban de curarle con vodka. Recuerdos y recuerdos que se entrecruzan con fotos, con sus compañeros, con himnos de los que no olvida la letra.

 

- Salamanca Salamanca, Ángel. Sargento de Infanteria. 

(Escalonilla (Toledo) 1919  -  2005)

Tras ser nombrado Medalla Militar Individual por su capitán en el propio campo de batalla en 1943, hubo de esperar hasta 1969 para que le fuera concedida de manera oficial y hasta 1998 para que le fuera impuesta en un acto en la Academia de Infantería.

Ángel Salamanca Salamanca nació en 1919 en el pueblo toledano de Escalonilla. Transcurría tranquila su vida, como la de cualquier aldeano, hasta la llega de la II República. Tras unos primeros años sin alborotos, la victoria del Frente Popular en las irregulares elecciones de 1936 acaba con la paz del poblado. La ley empieza a brillar por su ausencia y solo vale lo que salga de la Casa del Pueblo. A todo aquel que tiene unas míseras tierras se le considera rico, y como tal se le obliga a contratar parados, que al no tener donde trabajar, solo hacen que vaguear y vivir de una pobre clase media trabajadora. Uno de estos casos es el del padre de Ángel Salamanca. Al inicio de la guerra, dos familiares son asesinados y arrojados a un pozo y enterrados bajo macetas.

Tras el estallido de la guerra, la familia Salamanca queda en la zona roja. Seguirán con especial atención el avance de las tropas nacionales hacia la liberación del Alcázar de Toledo. Era septiembre de 1936, cuando enterado de la presencia de los nacionales en Talavera de la Reina, Ángel Salamanca, con solo 17 años, decide pasarse a sus líneas, en soledad y sin decir nada a nadie. Durante 3 días ando siguiendo el curso del río Tajo. Alimentándose de lo que iba encontrando en los huertos que iba encontrándose en su camino y durmiendo al raso, fue sorprendido por unos disparos y unas voces. Se había topado con un tabor de Regulares. Tras decir que venía a unirse a sus fuerzas, fue llevado ante un oficial para ser interrogado sobre la situación tras las líneas. Estaba en la posición de la columna del comandante Castejón, formada por el II Tabor de Regulares y la V Bandera de la Legión. Tras pasar toda la información que pudo, quedaron sorprendidos de que no hubiera encontrado tropas enemigas en todo su camino, eso significaba que el avance estaba más libre de lo que creían. Queda encuadrado en la Plana Mayor y pocos días después participa en la liberación de su propio pueblo, donde se encuentra con su preocupada familia que nada sabía de él. Tras esto, siguió en el avance hasta Toledo. Una vez tomada la ciudad y liberado el Alcázar queda filiado en el Depósito de Milicias de FE de las JONS.

Se le encuadra en la III Bandera de Castilla donde lucha en el frente de Toledo y Madrid, hasta que por ser menor de edad de le tramita la baja de la I Bandera de Toledo donde estaba en ese momento. Al poco tiempo, ya mayor de edad, pasa a formar parte de la IV Bandera de Castilla, en la tercera centuria, en la División nº 13 del Cuerpo de Ejército Marroquí. Como cuenta en sus memorias "Esclavos de Stalin", estuvo en los frentes de Aragón: en el Vértice del Silencio; en Teruel, donde su bandera tomó varias cotas importantes hasta el río Alfambra; y en Belchite. Su Bandera recibió por estas acciones la Medalla Militar Colectiva.

Cruzó el Ebro y el Cinca y llegó hasta las puertas de Lérida. En su expediente consta que “durante su permanencia observó buena conducta y alto espíritu militar y falangista”.

La curiosidad en este tiempo, es que durante la batalla de Teruel, sirviendo como enlace, se pierde durante varios días entre las líneas enemigas. Se le da por muerto y así se le comunica a su familia. Finalmente apareció y pidió permiso para ir a su pueblo a calmar a los suyos.

De abril a junio de 1938 realiza el curso de Sargento Provisional en Jerez de la Frontera. Tras obtener sus galones es destinado al 6º Batallón del Regimiento de Infantería Burgos nº 31, adscrito a la 81 División del Cuerpo de Ejército de Castilla bajo el mando del general Varela. Se movió por Castellón, Valencia, el Ebro, Extremadura y Guadalajara, donde le sorprende el final de la guerra. Además de la Colectiva, obtuvo de manera individual la Medalla de Campaña, dos Cruces Rojas del Mérito Militar y dos Cruces de Guerra.

Tras la guerra es enviado con su batallón a los montes de Asturias y León para controlar los últimos focos de resistencia republicana, hasta que en junio de 1940 acaba su misión y es disuelto su batallón, quedando en situación de disponible.

Ese mismo año intentó alistarse como voluntario en el ejército alemán que entonces avanzaba imparable por Europa. Su petición, aunque agradecida, fue rechazada como todas las demás, pues Alemania no tenía entonces ninguna unidad donde enrolarlos. Así que cuando se formó la División Azul corrió a alistarse. En esos momentos estaba destinado en la 1ª División de Caballería. Su padre, harto de las ausencias de su hijo, que solo tenía 21 años, consiguió que no le cogieran.

Triste vio partir en julio de 1941 a los primeros voluntarios. Así que cuando las cosas en Rusia se complicaron para los alemanes, sin decir nada en casa, fue de nuevo al banderín de enganche y enmayo de 1942 concentrado en Logroño, cruzo la frontera en el 14º Batallón de Marcha, quedando en Alemania hasta el 15 de setiembre.

Una vez en Rusia queda encuadrado en la 5ª Cía. del II Batallón del Regimiento 262, a las órdenes del capitán Teodoro Palacios. Este le destinó a la 2º sección, bajo el mando del alférez Céspedes, que cayó en Krasny Bor.

Durante casi dos horas, todo tipo de proyectiles llovieron ininterrumpidamente sobre los españoles; unas 600 piezas de artillería hicieron que el hielo y la nieve se derritieran a nuestro alrededor, a pesar de los 16 grados bajo cero. En esta preparación artillera desaparecieron, volatilizados, más de la mitad de los soldados españoles que causaron baja ese día. Se produjo un hueco enorme en el dispositivo defensivo divisionario pero, sin embargo, los flancos quedaron casi intactos. Después, una marea humana se lanzó al asalto. Era como en las películas del oeste cuando ves una estampida de bisontes; miles y miles de rusos, unos junto a otros, sin apenas sitio para moverse hacia los lados y sin que viesemos su final, avanzaban sobrelas defensas españolas.

Las ordenes eran aguantar, y aguantamos, mientras aquella gente corría hacia ellos. Cuando prácticamente podíamos ver el blanco de los ojos de la primera fila rusa, Salamanca que era el jefe de las posiciones más adelantadas, ordenó fuego; y le siguieron el de otras posiciones, y pronto, una nube de plomo recibió a los rusos. La ola se para en seco, y el frente de esa ola cayó desplomado, los que les seguían pasaron sobre ellos y tambien cayeron y así sucesivamente, de pronto comenzó a formarse una muralla de cadaveres frente a los españoles. Este muro era escalado por el otro lado para ser coronado y caer al vacío de los que venian a morir a las balas españolas. Fueron seis oleadas de asalto, todas iguales. El general ruso no comprendía nada -como reconocería después- ya que no esperaba ninguna resistencia después del ablandamiento artillero.

Durante horas resistió junto a sus compañeros, se ocupó de los morteros y las ametralladoras, pero los tubos ardían, y las máquinas no daban abasto para llenar cintas. Los rusos situaron morteros de 81 y de 120, que los batían. Perdió tres dotaciones de una ametralladora. Cuando miró al último relevo, éste le pidió con los ojos que no le ordenase hacer fuego con ella; finalmente, se hizo cargo de la máquina. Instantes después una granada cayó delante de él, lanzándole a más de cuatro metros y perdiendo parcialmente la visión. Ya sin munición, la última orden de Palacios fue: "si no hay munición, tirarles bolas de nieve ". Poco después se rindieron. Eran las tres de la tarde.

Salamanca, herido en Krasny Bor, pasó los primeros días hacinado en uno de los hospitales rusos donde antes de sanar sus heridas, fue ya enviado a un campo. Durante todos esos años trabajó en diversas tareas y estuvo muchas veces al borde de la muerte por las enfermedades, la falta de alimentos y el maltrato de los carceleros bolcheviques.

"Vivir no viviras, ya que esto no es vivir, pero morir no te dejaremos ". Estas palabras me las dijo un oficial de la MVD durante el cautiverio. Nada más capturarlos, lo primero que hicieron fue saquearles; no les dejaron nada, salvo la ropa y a veces, también les quitaron alguna prenda, para lo que utilizaron una violencia inusitada, casi salvaje, y sobre todo innecesaria. A continuación les condujeron tras sus líneas.
Pensaron que los matarían enseguida, pues de vez en cuando oían un disparo de pistola en las cunetas, pero no eran para nosotros, eran para los heridos graves, ya fuesen españoles, alemanes o sus propios heridos: el que no podía andar y valerse por si mismo era rematado directamente en la cuneta o en mitad de la carretera. Unos a otros se ayudaban para continuar la marcha.

Salamanca así como otros suboficiales tuvo un papel importante en el mantenimiento de la moral de los prisioneros españoles. Palacios y los otros oficiales pronto fueron separados del resto de los españoles, por lo que los más altos grados en la mayoría de campos, eran los sargentos.

Estuvo en el punto de mira de los traidores a España, los que formaban los llamados grupos antifascistas que trataban de convencer a los otros prisioneros de firmar declaraciones contra España, mintiendo sobre su situación o que incluso llegaran a renunciar a la nacionalidad española. A cambio se les ofrecía raciones extras de comida o pequeñas comodidades. En una situación extrema, Salamanca consiguió que pocos hombres acabaron cediendo a estas trampas, y recuperó a muchos de los que lo habían hecho. El momento de mayor tensión se vivió en Abril de 1951. Muchos prisioneros de otras nacionalidades ya habían sido liberados o vivían en mejores condiciones, incluso los alemanes. Pero los españoles, por causa del gobierno de Franco, eran los más odiados por los bolcheviques. En esta fecha, Salamanca y otros organizan una huelga de hambre porque eran los únicos que no tenían permitido mantener correspondencia con sus familiares. Tras muchas torturas y tratar de hacerles comer a la fuerza, el gran éxito de la huelga en el corazón del “paraíso de los trabajadores”, hace que al igual que Palacios y otros oficiales, Salamanca y sus colaboradores sean condenados a 25 años de trabajos forzados. Poco les importaba esto a unos hombres que habían perdido toda esperanza de salir de la URSS y que sobrevivían gracias al orgullo de ser españoles y de mantener firmes sus ideales. Al menos, gracias a los camaradas alemanes liberados, idearon un sistema de correspondencia a través de Alemania y diversos organismos, que les permitió dar noticias de su situación a sus familias.

En Abril de 1954 se llega a un acuerdo para su liberación, muchos no podían creerlos hasta que embarcaron en el "Semíramis" en el puerto de Odessa. La llegada a Barcelona fue espectacular, todo el mundo se volcó con ellos. Cuenta Salamanca, que cenando en un restaurante se le acercó una prostituta y le dijo que no podía darle nada excepto su cuerpo, y que si quería podía tomarlo. Salamanca rechazó la invitación agradecido, pero sirva el ejemplo para dar cuenta de cómo toda la población adoraba a estos héroes. Tras el recibimiento en su pueblo y dar cuenta de su testimonio, Salamanca intentó volver a filas, pero no se le permitió. Se le contaron los años de servicio, pero no le sirvieron para ascender. Tuvo que conformarse con un trabajo civil y hacer el curso para brigada.

Hasta 1969 duraron los trámites para concederle su Medalla Militar.

Fue ya como teniente en la reserva que se hizo justicia y hace unos pocos años, en la cuna de la Infantería, se homenajeo a este ESPAÑOL como se merece.

Su cabreo es mayúsculo cuando en 1998 pide renovar su juramento a la Bandera y solo le rinde honores una simple compañía de honores cuando lo preceptivo a un Medalla Militar Individual es un Batallón.

En mayo de 2005 Ángel Salamanca Salamanca falleció.

 

 

 

 


- Abad Pereda, José.

(Burgos  ¿?-  ¿?)

En diciembre de 1943 José Abad Pereda, burgalés de 27 años, barbero de profesión, fue hecho prisionero y recluido endiversos campo de concentración en la URSS durante 12 años.

Abad fue rapado al cero y hacinado con otros prisioneros, la mayoría alemanes. No había ningún español en el campo. De la noche a la mañana se vio encarcelado, obligado a realizar trabajos forzados, sin entender una palabra en un invierno terrible, con días y noches de temperaturas inferiores a los 30 grados bajo cero, con nieve y hielo por todo paisaje. Durante cuatro años, su rutina fue tan sencilla como cruel. Dormía en un barracón infecto, hacinado con reclusos en su mayoría alemanes.

Los rusos le levantaban a la seis de la mañana. Por todo desayuno les servían 200 gramos de trigo cocido e idéntica medida en pan. Y a trabajar. En aquellos cuatro interminables años, el burgalés ejerció todos los oficios. Trabajó en minas, en obras de construcción, en fábricas. Jornadas de diez horas sólo interrumpidas por la comida, siempre la misma: berza, caldo y un mendrugo de pan duro.

En 1947 fue trasladado a Odessa, donde se reunió con otros españoles prisioneros.

Sus condiciones de trabajo mejoraron notablemente. Al presentarse como barbero de oficio, fue asignado a esa labor para todo el campo de prisioneros.

Mientras que la mayor parte de los soldados alemanes, italianos,  y de diferentes nacionalidades fueron puestos en libertad tras un lustro recluidos en los campos de internamiento soviéticos, la mayor parte de los prisioneros de guerra españoles tanto de la División Azul como republicanoes, que también los hubo, tuvieron de esperar hasta doce años para ver cumplido su anhelo de recuperar la libertad y regresar a la patria.

Al morir Stalin se dieran las condiciones para el retorno del aquel largo infierno del que sólo sobrevivieron 219 españoles. Además de José Abad, que había sido dado por muerto hasta que su familia recibió en el domicilio de Medina de Pomar una carta escrita por un sacerdote alemán en la que informaban de que seguía vivo, resistieron:

  • José Luis Casado Moral, de 37 años y orihundo de Caleruega.
  • Miguel Pereda Zorrilla, natural de Medina de Pomar, residente en Villarcayo.
  • Sisinio Arroyo, de Fuentecén;
  • Félix Sagredo Vilumbrales, de Burgos, hecho prisionero cuando formaba parte de la 29º SS Italien.
  • Fraciscco Aliaga, también de Burgos.

Tras arduas gestiones en las que medió la Cruz Roja, el viernes 2 de abril de 1954 se fletó un vetusto buque griego llamado "Semíramis" en el que embarcaron para ser repatriados los pocos supervivientes del cautiverio stalinista (se calcula que del contingente de casi 50.000 españoles divisionarios enviados a combatir a Rusia, 16.000 resultaron muertos o heridos y medio millar fueron capturados y recluidos en los terroríficos gulag).

 

- Tejada, Francisco

División Azul. Una vez prisionero tuvo la suerte de ser curado en un hospital de campaña ruso, donde se confundió con la tropa soviética. Una vez restablecido, emprendió la evasión atravesando los Cárpatos, pasando a Yugoslavia y desde aquí, tras vencer enormes dificultades, consiguó llegar a Italia. Al fin coronó su magnífica aventura embarcando con rumbo a la Patria en el año 1946.

 

-Extranjeros en la División Azul prisioneros.

- Rodríguez Estevez, José Alberto.

División Azul, súbdito portugués, prisionero 10/II/1943.

- Uriel Lozano, José.

División Azul, prisionero 27/XI/1941, de nacionalidad argentina.

 

 

 

 

 

- LOS VOLUNTARIOS DE LAS SS:

La información "oficial" del gobierno de Franco facilitada alos medios de comunicación de entonces fue que, entre los repatriados habia 21 españoles miembros de las SS (cuerpo militar del partido nazi alemán), pero no fue así.

No se sabe si fue por error o un intento de desvincular publicamente la actuación de españoles en el ejército alemán tras la marcha de la Legión Azul, por razones politicas, la realidad es que las dos tereceras partes estaban en unidades de la Heer:

  • "Batallón fantasma" 357 ID. 7 españoles.
  • 3ª Gebirgsjager Division. 7 españoles.

A continuación los soldados que supuestamente estuvieron encuadrados en los cuerpos de las SS.

 

1.) "Batallón fantasma" 357 ID. Hechos prisioneros el 20/III/1945 en el frente de Eslovaquia.

  • Cabo Jorge Mayoral Mora
  • Soldado Manuel Báez Gil.
  • Soldado Jesús Corral Martín.
  • Soldado Miguel Climent Sebastián.
  • Soldado Juan Martínez García.
  • Soldado Manuel Rodríguez Martín.
  • Soldado Benjamín Vázquez García.
     

2.) 3ª Gebirgsjager Division. Hechos prisioneros entre septiembre-noviembre de 1944.

  • Soldado José Garrote Fernández.
  • Soldado Juan García Fernández.
  • Soldado Antonio Gómez Jiménez.
  • Soldado Isidoro Lahoz Lázaro.
  • Soldado José Martínez García.
  • Soldado Jaime Pereiro Cruces.
  • Soldado Ramón Pérez Izaguirre.
     

3.) De los otros 7 que restantes:

  • Alférez Lorenzo Ocañas Serrano capturado el 28/IV/1945 y pertenecía a las Waffen SS. 
  • Cabo Enrique Maroto Fernández y el soldado Jesús Corral Martín, capturados el 22/II/1945.
  • Soldado Félix Sagrado Vilumbrales, capturado el 12/II/1945.
  • Soldado Antonio Izquierdo Rodríguez apresado el 23/XII/1944.
  • Soldado Ricardo Serra Schaefle, 29/1/I1945.
  • Sargento Tásilo Mackle Aguirre, 18/V/1945.
     

-Por órden alfabético:

 

- Arranz Abril, Pablo.

Nació en Madrid. Se registró en la Embaja de Alemania en Madrid, según relación en poder del agregado militar alemán fechada el 18 de enero de 1944.y se enroló en las SS legando a ser cabo. Fue hecho prisionero en los cárpatos.

Murió por que las piernas se le congelaron en el campo de prisioneros de Chelaviski (los Urales)

- Báez Gil, Manuel.

Voluntario ejército alemán. 3ª Gebirgsjager Division.

Fue hecho prisionero el 20 de marzo de 1945.

- Bueno Gimeno, Salvador.

Trabajador voluntario organización Todt en 1941-42, trabajo en la base de submarinos de la Rochelle, marchando por su cuenta en 1942 a berlín a trabajar a un hotel, en 1944 en Viena trabaja como peluquero, al ocupar los rusos la ciudad se presenta a las nuevas autoridades, siendo deportados junto con el obrero Miguel Rodríguez y otro a Alemania.

En guerra civil fue miembro de la CNT, voluntario 28 división (durruti)

- Miguel Climent, Sebastián.

Ex-divisionario, en transmisiones. Reenganchado por su cuenta.

Fue hecho prisionero en el año 1945.

- Corral Martín, Jesús.
Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta.

Fue hecho prisionero el 20 de marzo de 1945.

- Gracia Fernández, Juán.

Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta en la  3ª Gebirgsjager Division.

Fue hecho prisionero cuando era cabo el 10.10.1944.

- Garrote Hernández, José.

Ex-divisionario. Perteneció a la 11ª batería y después a una unidad alemana. prisionero el 3 de septiembre de 1944.

Movilizado por los rojos en la guerra civil, fue hecho prisionero en la liberación de Santander, movilizado por el ejército nacional en el que continuó la guerra civil, a finales de la misma fue ingresado en la cárcel hasta 1940 por una denuncia, siendo puesto en libertad sin juicio. Afiliado a falange desde 1942 en San Sebastián.

Se alisto a la División Azul en 1942 en la jefatura de falange de Bilbao, llegando al frente a finales de agosto de ese año. Destinado a la 11º batería del 4º grupo.

Tomó parte en todos los servicios de artillería pesada de la división con la 11º batería del 4º grupo, estuvo destacado 5 meses en una pieza antitanque de la regimental que la mandaba el teniente Luis Ayala de la legión.

Tomó parte en el combate de Krasnibork, pero como estaba a unos 600 metros del frente, después de volar las piezas de artillería por orden del capitán se retiraron. Fueron relevados por los alemanes a las 11 horas de la noche del 10 de febrero de 1943, tras ello fueron agregados al 269º de Villalba, permaneciendo en esta situación, hasta que de nuevo mandaron piezas de artillería, haciendose cargo el personal de artillería de la nueva batería, que fue emplazada en Sluz, donde continuaron hasta el 6 de noviembre de 1943, regresando a españa.

El 6 de julio de 1944 salió de España para reengancharse por su cuenta en el ejército alemán. Fue hecho prisionero el 13 de octubre de 1944 mientras defendian una posición en la region de los Cárpatos en Rumanía, en una unidad SS con el grado de soldado.

Junto a él fueron apresados 7 españoles más, de los que tres de ellos moriran en los campos de trabajo: Jaime Pereiro Cruces, Juan García Hernández, Isidoro Lahoz, Antonio Izquierdo (estos sobrevivieron siendo repatriados en el "Seminaris"), Justo Callejo Cabrera (de Corrales de Buelma, Santander), muerto en Siberia en un campo de trabajo, Pablo Arranz Abril (de Madrid), muerto también en Siberia; Pablo Domínguez (de la provincia de León) muerto en un campo de trabajo de los Urales, total con el declarante cayeron prisioneros 8 españoles de los que cinco volvieron y tres murieron.

Los rusos les obligaron a andar durante 8 dias a 30 km/día hasta el campo de concentración de Brasso en rumania, donde permanecieron 6 días.

A los españoles los rusos les quitaron entre otros efectos las botas y los abrigos, por lo que tuvieron que forrarse los pies con los calzoncillos para poder andar. Al segundo día los 8 españoles fueron separados del resto de prisioneros con los que hacían el camino (unos 700) para fusilarlos por ser de las SS pero la intervención de un oficial ruso lo evitó, siendo reintegrados al grupo de prisioneros, tomandoles declaración ese mismo día. Los tres primeros días no comieron nada.

Del campo de Brasso, marcharon con unos 2.000 prisioneros más al campo de Fochant (Rumania), donde permanecieron 6 días más. De allí, con 5.000 prisioneros fueron al campo de Yabuski (Siberia) en tren, con gran mortandad de prisioneros en el camino (llegaron apenas 1.500), que duro 34 días, en el vagón iban los 8 españoles y 42 prisioneros húngaros, y dormían directamente sobre el suelo en un rincón tres y sobre ellos otros tres, y sobre ellos tres más, turnándose la posición. El rincón que ocupaban lo defendieron tras una fuerte lucha con los prisioneros húngaros.

Durante el trayecto, los que caían enfermos eran trasladados a un "vagón hospital" que carecía de techo y de cualquier tipo de equipo o personal, por lo que no tardaban de morir de frió. Lahoz, Izquierdo y Callejo fueron trasladados al vagón hospital pero tras la primera noche entre cadáveres se fugaron, pero dadas las condiciones regresaron al tren.

Los últimos 6 kilómetros, desde la estación al campo los hicieron andando.

Al mes de llegar al campo de Yabuski murieron Justo Callejo Cabrera y Pablo Herranz Abril, que habían llegado con las piernas congeladas del tren, permanecieron en ese campo unos 8 meses y les dieron unas bota viejas con suela de madera y un abrigo viejo desecho del ejército ruso (estuvieron seis meses sin botas ni abrigo).

En el mes de julio salieron para el campo de Chelaviski en los Urales los seis españoles que quedaban, junto al resto de los prisioneros, que se les sumaron  4.000 mujeres alemanas.

Marcharon a Chelaviski en tren, sin comer nada y tardaron dos días, en aquel campo murió Pablo Domínguez.

En 1946 les dijeron que serian repatriados y fueron trasladados los españoles, salvo Lahoz que lo hizo en 1947, al campo Nú 2 de kiev (situado a unos 20 km de la capital), tardando 32 días en llegar, en el campo de Darnisa (Kiev nú 2), encontraron a los españoles capitán Roca, Jose Martínez, Juan Valenzuela, Antonio Gómez y Ramón Pérez.

Estando en Kiev llegaron 31 españoles más procedentes de la cuenca minera de Dombas, prisioneros de la División Azul y desertores de la misma, llegando Lahoz en mayo de 1947 con un grupo de rumanos.

El resto cautiverio similar al de los demás prisioneros.

- Gómez Giménez, Antonio.

Obrero en alemania fue enrolado en las compañías alemanas en austria.

Prisionero en los cárpatos rumanos.

- Izquierdo Rodríguez, Antonio.

Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta.

Fue hecho prisionero el 20 de marzo de 1945.

- Lahoz Lázaro, Isidoro.

Alistado por su cuenta en el ejercito alemán.

Fue hecho prisionero el 20 de marzo de 1945.

- Mackle Aguirre, Tarsilio.
Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta.

Fué sargento en una unida de tanques alemana hecho prisionero en la capitulación de los países bálticos.

- Maroto Fernández, Enrique.

SS, 2ª cia de Valladolid.

Prisionero en Yugoslavia.

- Mateo Berenguer, Francisco.

Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta.

Prisionero en Posan 1945.

- Martínez Carrillo, José.

Obrero en alemania.

- Martínez García, José.

Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta. Apodado "el bicicleta".

Fue hecho prisionero en 1944 en los carpatos rumanos.

- Martínez García, Juan.

Ex-miembro de la Legión Azul, reenganchado por su cuenta.

Fue hecho prisionero en 1945.

- Mayoral Moral, Jorge.

Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta.

Fue hecho prisionero en 20 de marzo de 1945.

- Moreno Gómez, Francisco.

Ex-miembro de la Legión Azul, reenganchado por su cuenta.

Fue hecho prisionero el 1 de julio de 1944 con el grado de sargento.

- Moreno Rodríguez, Telesforo.
Obrero en Alemania, ingresó voluntario en la organización TODT.

Fue hecho prisionero el 25 de marzo de 1943.

- Negro Castro, Juán.

Ex-divisionario. Reenganchado por su cuenta.

Fue hecho prisionero en 1945.

- Pereiro Cruces, Jaime.

En la Guerra Civil fue movilizado en marzo de 1937 con los nacionales, en los Regulares de Larache número 4, 8º tabor. Fue herido en dos ocasiones

Se alista como voluntario de la División Azul.

Comandante jefe del grupo "Lopez de la Cruz", de la unidad divisionaria de antitanques 250,

Herido el 24/XII/1941 en el sector de Gorka, salio voluntario para Possad, solo regresaron un sargento y él, pasando hospital de Porchof y despues Rostov y Colonia.

Fue nuevamente herido y fue licenciado en el lago ilmen en agosto del 1943.

En 1944 se enrola nuevamente en el ejército alemán y es destinado a la División Alpina del Alto Tirol (Gerbisjager), de la guarnición en Insbrug (austria), formando parte del 138º batallón, y mientras defendía una posicion llamada "Madrid " entre Rumania y Hungria,cercana  Domisora (Rumania), es capturado el 13 de octubre de 1944, a las 14 h., a causa de que los rusos cerraron una bolsa una bolsa de 60 km., .

Tenia la categoria de soldado al ser hecho prisionero.

También cayeron prisioneros: Juan García Hernandez, Antonio Izquierdo Rodriguez, José Garrote Fernandez e Isidro la Hoz Lázaro (todos regresados a españa), y Pablo Herranz, Justo Calleja y Pablo Dominguez muertos en cautiverio.

Tras andar como prisioneros casi 600 km. hasta Brasoff (Rumania), con prisioneros, alemanes, checos y rumanos, de alli fueron en tren a Yerkus en Siberia.



- Pérez Eizaguirre, Ramón.

(Santander ¿?- Madrid 25/XII/2010)
Natural de Santander, exdivisionario perteneciente a la 1ª cia.

Fue hecho prisionero por los soviéticos el día 15 de septiembre de 1944 en los Cárpatos mientras servía con la 3ª División de Cazadores de Montaña.

Escribió un libro sobre su cautiverio "En el abismo rojo" publicado en Madrid en 1955.

Es el guía que conduce a los protagonistas del libro:"Nieve Roja. Desaparecidos en el frente ruso".

- Sáez Garrido, Francisco.

División Azul. Regimiento 82. prisionero en 1945.

- Sagredo Vilumbrales, Felix.


División Azul. Regimiento 82. prisionero en 1945

- Serra Schlaefle, Ricardo.

Súbdito alemán de padre español y madre alemana. Asesor de educación física premilitar de fet de rubí (barcelona) en 1939. Salió de barcelona el 20 de enero de 1944, vía aérea, incorporandose al ejercito alemán el día 25 del mismo mes, en grailsheim, ingresando en el 53º regimiento de aviación, hasta el mes de mayo del mismo año, en que fue trasladado a Tilburg (Holanda) y destinado a k.a.a. 11 (cuerpo de instrucción automovilismo). En el mes de octubre del mismo año fue destinado a las SS División Totenkopf, llegando al frente el día 20 de enero de 1945, próximo al lago Balaton (norte de hungría) y al poco tiempo, estando en una avanzadilla, sin orden ni retirada, fueron copados por los tanques rusos en una ventisca de nieve, temiendo en el momento de ser hecho prisionero congelación de manos y pies, creyendose ser el único prisionero de su unidad por las circunstancias expuestas.

El grado que tenia al ser hecho prisionero: soldado granadero de tanques del ejercito alemán.

- Vázquez García, Benjamín.

Batallón voluntarios españoles. prisionero 23/III/1945
 

- Sáez Garrido, Francisco.

División Azul. regimiento 82. prisionero en 1945.

- Sagredo Vilumbrales, Felix.

División Azul. regimiento 82. prisionero en 1945.

 

El 82 SS Regiment, perteneció a la 29th Waffen Grenadier Division of the SS (1st Italian).

Pues, deben de ser dos voluntarios españoles de la famosa sección del SS-Oscha.(sargento primero) Camargo.

Parece ser que este suboficial, junto con 20 voluntarios españoles de la 28 SS Div. "Wallonien", se incorpora a la 29 SS Division italiana. Acompañan a un centenar largo de voluntarios italianos que abandonan la división valona, en Pomerania, para incorporarse a esta división en Italia.

Aunque hay textos que ubican esta sección española en el 81 SS-Regiment, también de la citada 29 SS Division.

 

-Pinar, Juan, "capitán Roca".

En "Berlín" de Werner Haupt, aparece una Compañía de españoles luchando junto a la División francesa "Charlemagne", mandada por el Comandante Roca.
En "De Leningrado a Odessa" del Capitán Gerardo Oroquieta Oriol, aparece un prisionero español que en principio se hizó pasar por Capitán de Aviación y que luego confesó que era el Capitán Roca de las SS y que fue capturado en abril de 1945. Oroquieta confiesa que no les resultaba muy de fiar el tal Roca y que se relacionaba más con los alemanes que con los españoles. Posteriormente comenta que averiguaron la verdadera identidad del supuesto Capitán Roca, y que reamente se trataba de Juan Pinar, murciano que perteneció a la 2ª Compañía de Antitanques, a partir del 10 de febrero de 1943, posteriormente fue voluntario en la Legión Azul y finalmente formó parte de las SS como enlace de un Capitán.
En "Berlín a vida o Muerte" de Ezquerra, aparece el sargento Juan Pinar combatiendo bajo sus ordenes y junto a él hasta el momento final.

 

FALLECIDOS EN LAS PRISIONES RUSAS

 

En el libro "LA DIVISIÓN AZUL" del General  Estaban Infantes, los fallecidos de la "División y el Tercio" durante el cautiverio en los Gulags fueron los siguientes:
 

NOMBRE

PROCEDENCIA

FECHA

GULAG

  1. Alonso, Ramiro

Galicia

 

Cherepoviets

  1. Alonso Camaño, Francisco

Mieres

1945

Potma

  1. Amador, Salvador

Madrid

 

Novi-Charcoff

  1. Arambuena, Ángel

Santiago de Comp.

 

Cherepoviets

  1. Arija Raba, Luis

Madrid

 

Jaroslaff

  1. Arranz,  Pablo

Madrid

 

Cheliabinsk

  1. Barranco Martín, Francisco

Jaén

 

Cherepoviets

  1. Barrera Trujillo, Elías

Canarias

1946

Cherepoviets

  1. Barreto, Joaquín

Badajoz

 

Cherepoviets

  1.  Bernabé, Felipe

Barcelona

 

Charcoff

  1.  Bernal Muñoz, Vicente

Madrid

 

Cherepoviets

  1.  Blanco Ramero, Ramón

Badajoz

1944

Makarino

  1. Caballero Hidalgo, Manuel

León

 

Cherepoviets

  1. Cáceres Hernández, Diego

Hornachos, Badajoz

1943

 

  1. Calderón, Eustaquio

Santander

 

Vorochilograd

  1. Callejo Cabrera, Justo

Corrales de B.,

 

Jakurski

  1. Candelas, Pedro

Madrid

 

Odesa

  1. Carlés, Juan

Madrid

 

Cherepoviets

  1. Castelló

Cataluña

 

Karaganda

  1. Clos Herrera, Pascual

Zaragoza

 

Cherepoviets

  1. Cuesta, Antonio

 

 

Karaganda.

  1. David, Antonio

 

 

Makarino

  1. Domenech Moll, Francisco

Valencia

5-IV-1943

Cherepoviets

  1. Domínguez Fernández, Juan José

Asturias

 

Cherepoviets

  1. Domínguez Fernández, Antonio

Tarancón

 

Rostov

  1. Domínguez Díaz, Antonio

Alicante

1945

Krasny Luch

  1. Domínguez Fernández, Pablo

Cambados

 

Cheliabinsk

  1. Domínguez Millán, Juan José

Alicante

 

Dombas

  1. Duro Revuelto, Pedro

 

 

Bovorosky

  1. Ejído Barrado, Francisco

Malpartida, Cáceres

 

Karaganda

  1. Elizarraga, Juan

Pamplona

1943

Cherepoviets.

  1. Fabra, Antonio

Alicante

 

Moscú

  1. Fernández García, José Justo

Barcelona

 

Rostov

  1. Fernández, Acacio

Asturias

 

Cherepoviets

  1. Fernández Barrán, Eduardo

Sevilla

 

Rostov

  1. Fuster Mas, Hermelando

Monovar

 

Cherepoviets

  1. Gallardo, Antonio

Puerto de Sta. María

 

Karaganda

  1. García, Pablo

Madrid

 

Vorochilograd

  1. García Ramos, Paulino

Zafra

 

Charcoff

  1. García Marchena, Francisco

Cádiz

1945

Cherepoviets

  1. García, Nicasio

Madrid

1942

Jaroslaff

  1. Garcó García, Félix

Vitoria

 

Cherepoviets

  1. Gómez Sáez, Benigno

Mérida, Badajoz

 

Cherepoviets

  1. Gómez Naranjo, Pedro

Arnedo

1944

Karaganda

  1. Guerrero Naranjo, Eustaquio

Azuaga

1943

Mordiera, Moldavia

  1. Gutiérrez de Terán, Arturo

Madrid

1944

Karaganda

  1. Gutiérrez García, Manuel

Asturias

1944

Cherepoviets

  1. Gutiérrez Guarasa, Cayo

Asturias

 

Cherepoviets

  1. Hernández, Francisco

Canarias

 

Bovorosky

  1. Hernández, José

Huelva

 

Cherepoviets

  1. Hernández de la Rosa, Ramiro

Medina de Rioseco

 

Cherepoviets

  1. Iglesias Monaster, José

Sevilla

15-VIII-1946

Cherepoviets

  1. Iniesta Franco, Juan

San Fernando

 

Cherepoviets

  1. Lavín, Juan

Asturias

1-I-44

Makarino

  1. López, Rafael

las Palmas

 

Cherepoviets

  1. López, Nicolás

Jaén

1942

Karaganda

  1. López García, José

 

1946

Cherepoviets

  1. López García, Ángel

Madrid

1947

Charcoff

  1. Marín, Francisco

San Fernando

1944

Vorochilograd

  1. Mariño, Antonio

Asturias

 

Krasny Luch

  1. Mata Guerra, Antonio

Lora del Río

1945

Krasny Luch

  1. Mayol

Cataluña

 

Makarino

  1. Mayoral Vergel, Joaquín

Lérida

1946

Cherepoviets

  1. Medina, Vicente

Guadalajara

1945

Krasny Luch

  1. Molero y Ruiz de Almodóvar, José

Córdoba

10-VII-1947

Charcoff

  1. Montañas, José

Málaga

 

Oranky

  1. Montañés Martín, José

Córdoba

 

Charcoff

  1. Montejo, Carlos

Madrid

 

Cherepoviets

  1. Moreno Olarte, Paulino

Logroño

1943

Asbets Kyus

  1. Moreno Rodríguez, Juan

Murcia

1946

Cherepoviets

  1. Naranjo, Francisco

Morón

1942

Karaganda

  1. Navarro Navarro, Julián

Ciudad Real

1946

Asbets Kyus

  1. Núñez, Luís

Valladolid

 

Budapets

  1. Oliver Ramis, Bartolomé

Benisalem

 

Cherepoviets

  1. Osuna Álvarez, Ángel

Sevilla

1945

Cherepoviets

  1. Padilla Reyes, Francisco

Barcarrota, Badajoz

1945

Cherepoviets

  1. Pascual Payá, Juan Bautista

Petrel

1946

Cherepoviets

  1. Paz Acosta, Antonio

Canarias

1945

Krasny Luch

  1. Pérez, Victor

Logroño

 

Cherepoviets

  1. Ramírez, Esteban

Toledo

 

Cherepoviets

  1. Ramírez, Manuel

Madrid

 

Bovorosky

  1. Rueda Suárez, Luis

Sevilla

1945

Krasny Luch

  1. Ruiz Mesa, Antonio

 

 

Makarino

  1. Ruiz García, Francisco

Benejúzar

 

krasny Luch

  1. Rojo Maté, Benito

Torquemada

1944

Cherepoviets

  1. Salazar, Juan

Sevilla

1942

Karaganda

  1. Sánchez Barroso, Julio

Valverde del Fresno, Cáceres

1951

Rostov

  1. Sánchez Ponce de León, Manuel

Sevilla

 

Cherepoviets

  1. Santafé Jimeno, Carmelo

Teruel

 

Cherepoviets

  1. Santiago, Leopoldo

Badajoz

1942

Cherepoviets

  1. Torres Maudacén, Miguel

Urdiroz

 

Cherepoviets

  1. Trias

Cataluña

 

Karaganda

  1. Valle García, Juan

 

 

 

  1. Vázquez Fachal, Juan José

Sevilla

 

Karaganda

  1. Vázquez Paz, José

Vigo

 

Cherepoviets

  1. Vigil, Juan

Asturias

 

Karaganda

  1. Viñuelas, Carlos

Badajoz

 

Cherepoviets

  1. Vítores Estrada, Felipe

Portugalete

 

Chakitil

 

Algunos españoles hechos prisioneros por los rusos fueron asesinados aquel mismo día cuando eran llevados a las líneas de retaguardia del ejército comunista, bien porque las heridas o el agotamineto no les permitían seguir la marcha sus vigilantes los ejecutaron, o por el simple capricho de estos. Entre aquellos desdichados estaban los sargentos ANTONIO LÓPEZ CALDAS y ARTURO DÍAZ DAUCÓN y los soldados JOSÉ PÉREZ MARTÍNEZ, MANUEL PORRAS SORIA, JUAN SASTRE, CRESCENCIO SASTRE MARTÍNEZ, LEANDRO CANO.
 

 

Balance de la campaña de españoles en las fuerzas del Eje en la campaña del Este:

45.482 Voluntarios

4.954 Caídos

8.700 Heridos

2.137 Mutilados

372 Prisioneros

 

Documental de recuperacion de restos de divisionarios.

http://www.youtube.com/watch?v=bz0MQBBf9xI