- La ocupación de Tanger.

La ubicación geográfica de Tánger la convierte a fines del siglo XIX y comienzos del XX en un centro para la diplomacia europea y para la actividad comercial de Marruecos.

El 24 de junio de 1925, Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y la Unión Soviética firmaron un acuerdo en la Conferencia de Algeciras, por el que se establecía el condominio de estos países sobre Tánger. En 1928 se incorporaría también Italia.

Entrados los años 30, la ciudad se convirtió en un centro de espionaje y en un punto estratégicamente situado en las rutas comerciales y cercano al Estrecho de Gibraltar.

Durante la Guerra civil española continuó esta situación, viéndose la ciudad envuelta en el conflicto interno español.

En el desarrollo del Golpe de Estado en España de julio de 1936, numerosos buques de la Armada republicana se dirigieron al Estrecho para intentar bloquear el paso a la península del Ejército de África.

 

Entre el 18 y el 20 de julio algunos buques se dirigieron al puerto de Tánger, por carecer de un puerto leal en la zona del estrecho. Allí el acorazado Jaime I y los cruceros Libertad y Miguel de Cervantes, junto a otros buques que iban faltos de combustible, intentaron que el gobierno de la ciudad les permitiera petrolear y carbonear, pero no lo consiguieron: el general Franco desde Tetuán calificó a la flota republicana como pirata para que no recibiera ningún tipo de auxilio. La administración española también se vio dividida en dos bandos a raíz de la Guerra civil: La Junta de Defensa Nacional rebelde trató de destituir al Cónsul general republicano, José Prieto del Río, y nombró a su propio representante en la zona. El gobierno republicano también destituyó a todos aquellos funcionarios u oficiales simpatizantes del Bando sublevado como fue el caso del director del Hospital español de la ciudad, Manuel Amieva Escandón,quién años después jugaría un destacado papel. Durante el transcurso de la contienda, la República siguió manteniendo sus funciones administrativas en la ciudad.

En 1938 el socialista Juan Simeón Vidarte fue enviado a Tánger como Cónsul general, donde comenzó a organizar una red de espionaje republicana en el Marruecos español junto al coronel Vicente Guarner Vivancos. Cuando Francia y Gran Bretaña reconocieron diplomáticamente a Franco en febrero de 1939, los representantes republicanos fueron expulsados de la ciudad.

Al terminar la Guerra civil, el nuevo régimen franquista procedió a una purga entre los funcionarios que se habían mantenido fieles al régimen republicano, como fue el caso de los empleados de la central telegráfica española en la ciudad. Manuel Amieva Escandón fue nombrado el 26 de diciembre de 1939 como nuevo representante español en Tánger.

En mayo de 1940 había quedado consumada la ocupación de Bélgica y Holanda por Alemania.

La declaración de guerra de Italia y Francia y Gran Bretaña fue el 10 de junio, y hubo acciones bélicas en la frontera francoitaliana los dias 10, 11 y 12 del mismo mes. El gobierno francés consideró la posibilidad de llegar a un armisticio. Una comisión alemana de armisticio se estableció en Marruecos francés ejerciendo un control efectivo en ciertos aspectos de la administración de aquella zona y por tanto ejerciendo una clara influencia sobre Su majestad el Sultán.

La Asamblea Legislativa de Tánger y la Administración no podían actuar en aquellas circunstacias de desetabilización. Sólo Portugal y España quedaban al margen de la contienda, y sólo España había firmado los acuerdos estatutarios de 1923 y 1928, por lo que sobre ella recaía la responsabilidad de velar por la observancia del espíritu de aquellos Tratados y el principio de la neutralidad solemnemente consignados en ellos, amenazada por las actividades del EJE.

Sir Samuel Hoare en su libro "Embajador en misión especial" afirmaba que había motivos para sospechar que Mussolini iba a intentar la ocupación de la Zona y que para ello contaría con varios millares de súbditos italianos en su mayoría fascistas que vivian en la ciudad. Ese peligro lo confirmó Roosevelt el 8/XI/1942 en una carta dirigida a Franco.

La ocupación de Tanger se llevó a cabo el 14 de junio de 1940, por las tropas de la Mehal-la jalifiana de Tetuán al servicio español mandadas por el coronel Yuste.

Se informó previamente al general Nogués Residente General de Francia en Marruecos de las intenciones pacíficas y por resolver un vacio de gobernanza de la plaza.

Algunos países formularon algunas reservas de principio. Es por ello que el 31/XII/1940 España garantiza los intereses británicos.

La Ley de Responsabilidades Políticas en Tánger de 23/XI/1940 anexiona la ciudad al Protectorado español de Marruecos y se suprimen los órganos internacionales que hasta entonces habían existido.

En marzo de 1941 las nuevas autoridades españolas permitieron la apertura de un consulado alemán, el cual pronto se convertiría en el centro de la red de espionaje alemán en el Norte de África.

 

El posterior curso de la guerra, sin embargó, llevó al cierre del consulado en mayo de 1944 para evitar mayores complicaciones con los Aliados.

Entre 10 y 31 de agosto de 1945 se reunieron en París los representantes de Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Rusia, en la conferencia de Quai D'Orsay en el que se acordó el futuro de la ciudad de Tanger y para no cual no se contaba con el gobierno español.

 

Las autoridades españolas retiraron sus tropas de Tánger y la ciudad volvió a su estatus anterior, bajo la presión de las potencias aliadas.

El 11 de octubre de 1945 era formalmente restablecida la administración internacional por iniciativa de los gobiernos estadounidense, británico y soviético, pasando la Unión Soviética a estar presente en el gobierno de la ciudad.

El ministerio de Asuntos Extranjeros en una nota de 12/IX/1945 se quejó por el injusto trato dado a las tropas jalifianas que abandonaron Tánger en octubre de 1945.