CEMENTERIOS.

1.- EN ESPAÑA.

1.1- CEMENTERIO DE LA ALMUDENA, Madrid.

* La División Azul.

* La Legión Condor.

A espaldas de la capilla del cementerio de la Almudena descansan los restos de ocho pilotos de la aviación nazi que, durante la Guerra Civil, combatieron junto al Ejército Nacional desde el cielo de la capital en la Legión Condor que envueltos en la bandera española, con la cruz gamada y sobre ellos el casco de campaña, recibieron sepultura el 3 de julio de 1942: Heinz Lignitz, Joseff Ullmann, Johann Seitz, August Heyer, Leo Falck, Georg Übelhack, Walter Brotzmann y Helmut Felix Bolz -superviviente del conflicto y enterrado junto a sus compañeros en 1967 por deseo propio-.

El acto de homenaje a los caídos de la Legión Cóndor durante la Guerra Civil se celebró entre una gran expectación y solemnidad. Al entierro acudieron el embajador alemán Eberhard Von Stohrer; el ministro del Aire, el general Juan Vigón; y el alcalde de Madrid, Alberto Alcocer, entre otras personalidades.

Sobre el significado de la ceremonia, Von Stohrer destacó «el espíritu de hermandad que existe entre los Ejércitos español y alemán»; y recordó cómo Alemania «luchó unida al Ejército español para combatir al enemigo común, y hoy, en los campos de Rusia, la gloriosa División Azul lucha brillantemente al lado de las tropas alemanas para arrollar al comunismo».

Antes de 2012.

El recuerdo a los muertos de la División Azul en el cementerio de la Almudena, así como a los pilotos de la Legión Cóndor y a los caídos en el Cuartel de la Montaña, generaron un debate político en el Ayuntamiento de Madrid en 2012. El PSOE propuso retirar los recuerdos conmemorativos a estos episodios históricos. Una vez rechazada la propuesta socialista por el pleno del Ayuntamiento de Madrid, dicha formación acudió directamente al gobierno alemán, que  realizaron las acciones pertinenetes con ael ayuntamiento de Madrid para que se retirara la placa en memoria de los aviadores alemanes.

El monumento conmemorativo en la actualidad.

1.2- CEMENTERIO CIVIL, Madrid (próximo al cementerio de la Almudena).

En este cementerio se encuentra enterrados varias personas que participaron en la segunda guerra mundial y al menos un alemán que falleció en la campaña de Rusia. Hasta el momento cabe señalar los siguientescuyas vidas se hayan detalladas en otros apartados:

  • Arnold, George Truett. Veterano de la segunda guerra mundial, capitán de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Murió de un ataque al corazón en la base aérea americana de Torrejon de Ardoz, en las proximidades de Madrid en 1962.

  • Gäbelt, Erich. En la lista de los alemanes desagradables propuesto por los aliados para la repatriación desde España. Clasificada Lista de B113 Agente. Empleado en Embajada de Alemania Madrid. Delegado de la Asociación Alemana de Industrias Aire (Reichsverband der Deutschen Luftfahrtindustrie). Interrogado por Allied Control Commision sobre Comercio de armas de Alemania con España durante la guerra.
  • Ibarburri, Dolores, "La Pasionaria". Activista de izquierdas que tras la guerra civil se refugió en la URSS y participó activamente en movimientos del régimen comunista. Su hijo falleció en combate como soldado en el ejército comunista contra los alemanes.
  • Lario Sanchez, Juán. Excepcional piloto español que tras combatir en el bando republicano combatió como piloto de caza con los rusos durante la segunda guerra mundial.
  • Mahlau Mann, Elma. Corresponsal en España de la Gaceta de Colonia (periódico alemán) durante el conflicto.
  • Fahndrich, Max. Teniente del ejército alemán del cuerpo de ingenieros. Nacido en Madrid en 1913 y falleció en el frente del Este el 4 de julio de 1943.
  • Modesto Guilloto, Juan. Destacado militar del bando republicano durante la guerra civil. A su término, se exilio a la URSS y llego a ser oficial de alta graduacion del ejercito rojo combatiendo a las fuerzas del EJE.
  • Obermüller, Ivo.  Capitán de Corbeta de la marina alemana, alias "OPITZ". Fue un agente alemán clasificado como "A" por la agencia de inteligencia estadounidenese y fue incluido en su día en la lista de 175 individuos en España reclamados por los aliados y en este caso no llegó a producirse. Adscrito al Departamento de Espionaje Naval, KOSP. También en Francia. Durante 1943 y 1944 fue ayudante del jefe del Departamento Naval de Espionaje, KOSP, BALZER.
  •   
  • Schuldt, Alfred Menzell. Ayudante del agregado naval de la embajada alemana Karl Meyer Doner, que fue reclamado por los aliados. Luis Carrero Blanco -importante autoridad del gobierno de Franco por aquel entonces- se opuso enérgicamente a su entrega, alegando la probabilidad de que fuesen enviados a campos de reclusión rusos. Un destino nada agradable para quien, supuestamente, había prestado importantes servicios a España.

- Por último señalar la tumba del veterano de la primera guerra mundial; Francis A Harvey, primer teniente del ejército americano.

 

- CEMENTERIO ALEMÁN, Cáceres.

Cementerio militar localizado en las proximidades del Monasterio de Yuste, en el municipio de Cuacos de Yuste, provincia de Cáceres, España. El motivo de este emplazamiento fue porque en ese monasterio donde "Carlos I de España y V de Alemania" fijó su residencia de retiro hasta su muerte.

En él están enterrados muchos de los soldados, aviadores y marinos alemanes de la Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial que llegaron a las costas y tierras españolas debido a naufragios o al derribo de sus aviones.

El mausoleo Alemán en el Cementerio de San Amaro,en A Coruña, fue inaugurado el 9 de Noviembre de 1944 para dar sepultura a los militares alemanes caídos en Galicia, tenia 16 tumbas que pertenecían a personal militar de la Kriegsmarine y la Luftwaffe.

A finales de los 70, él gobierno alemán, a través del Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge, decide reunir en un único lugar los cuerpos de los soldados alemanes repartidos por España.

El Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge es la Comisión de Cementerios de Guerra Alemanes, encargado de velar por los cementerios de guerra alemanes que surgio a finales de 1919, destinando a ello las cuotas privadas de sus socios. La entidad, recibió en 1954 el encargo del Gobierno de la República Federal de Alemania de buscar en el extranjero las sepulturas de los soldados alemanes y crear, en estos diversos puntos de la geografía mundial, cementerios exclusivos para ellos, que luego debían cuidar y mantener.

En España, la Comisión adquirió en 1975 un terreno en el que finalmente se levantaría el cementerio militar alemán, concretamente en el municipio de Cuacos de Yuste porque está en la historia común de españoles y alemanes. En 1556, el emperador Carlos de Austria o Habsburgo, conocido como Carlos I de España y V de Alemania, abdica dejando sus reinos en manos de su hermano y su hijo y se instala en la comarca de La Vera en el Monasterio de Yuste a fin de mejorar de la enfermedad que no le dejaba vivir tranquilo: la gota. Pereció allí de paludismo el 21 de septiembre de 1558. Aunque en 1573 Felipe II trasladó los restos de Carlos V de Cuacos de Yuste al Panteón de los Reyes del Monasterio de El Escorial, fue la conexión histórica del emperador que gobernó al mismo tiempo el reino de España y los principados alemanes con este municipio de Cáceres, la que prevaleció a la hora de elegir este lugar para recordar la memoria de los soldados germanos caídos.

Una vez seleccionado el municipio, la Comisión se hizo en la localidad cacereña con una finca de unos 7.000 metros cuadrados denominada el ‘Ronquillo’, donde en junio de 1980 comenzaron las obras del cementerio con un presupuesto de 2.715.549 pesetas (16.320 euros). Éstas estuvieron a cargo del arquitecto placentino José Pérez Curto, que trató de integrar el complejo en el entorno rústico de la zona empleando en él la piedra berroqueña.

Por otro lado, aquel mismo año, a una joven que trabajaba en la Embajada Alemana en España, Gabriele Marianne Poppelreuter, le fue encomendada la misión de buscar las tumbas de todos los soldados alemanes que se hallaban distribuidas por el territorio español y comenzar los trámites oportunos para trasladar los restos de estos militares al futuro cementerio de Cuacos de Yuste, donde serían inhumados.

Poppelreuter tardó tres años en lograr esta empresa, periodo de tiempo en el que tuvo que recorrer más de 15.000 kilómetros investigando y comprobando, tras las exhumaciones, que los datos de cada soldado eran correctos. Los restos de los soldados eran introducidos en urnas precintadas y rotuladas que fueron almacenadas en una sala del Palacio del Monasterio hasta que en 1983 se terminó el camposanto y pudieron ser inhumados.

El cementerio se inauguró el 1 de junio de 1983 con una misa oficiada conjuntamente por un sacerdote protestante y el abad del Monasterio de Yuste, acudiendo a tal evento representantes de la Embajada alemana en España, miembros de la Comisión de Cementerios de Guerra Alemanes, autoridades españolas y más de 200 familiares de los militares enterrados.

En Cuacos de Yuste descansan 26 militares de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda, la mayoría de ellos pertenecientes al Ejército del Aire (Luftwaffe) y a la Marina de Guerra (Kriegsmarine).  De los 180 soldados, unos 80 llegaron a nuestras costas arrastrados por el mar después de ser derribados sus aviones o hundidos sus buques o sumergibles.

Ninguno de los enterrados en Cáceres perteneció a la Legión Cóndor, que luchó en la Guerra Civil española.

-Todas las sepulturas son iguales y únicamente tienen una cruz en granito oscuro. Como inscripción figura el nombre del soldado, su categoría militar, así como su fecha de nacimiento y muerte.

el camposanto fue diseñado para albergar 186 tumbas, aunque finalmente sólo fueron ocupadas 180 debido a problemas en las exhumaciones de seis restos desde los cementerios originales. Existen 25 lápidas en las que no se pudieron enterrar resto alguno, debido a que los mismos habían sido mezclados en osarios comunes, o a que se desconocía su destino final cuando ya estaba elaborada la correspondiente cruz. En estos casos, se optó por colocar igualmente una cruz con el nombre del militar y la inscripción In Memoriam.

También se erigieron ocho cruces pertenecientes a soldados cuya filiación se desconocía y en las que puede leerse la frase “Ein Unbekannter Deutscher Soldat” (Un soldado alemán desconocido).

En las cruces de granito sólo aparece el nombre del fallecido, su empleo en el momento de la muerte y la fecha de nacimiento y defunción, sin diferenciar rangos militares, religiones o clase social. Además, los soldados están agrupados con los de su mismo cuerpo de servicio y guerra en la que tomaron parte.

El camposanto se encuentra a sólo 28 kilómetros de Plasencia y posee unas excelentes vistas a la sierra cacereña. Las instalaciones abarcan unos 3.850 metros cuadrados que se reparten entre zonas verdes y el patio de enterramientos. Al llegar, el visitante se encuentra con el área de recepción y un camino que lo conduce hasta la capilla, ubicada en el centro del recinto. En torno a ésta se encuentran, por un lado, los jardines y, del otro, los tres patios funerarios y las tumbas.

 

Destacan los 38 marinos fallecidos en el hundimiento del U-77 frente a las costas de Calpe en 1943, que fue atacado por dos aviones británicos, falleciendo en la batalla 38 personas. Varios de los cuerpos que flotaban a la deriva, entre ellos los de Walter Bayer, Matthias Otten y Hubert Mörsch, fueron recuperados por dos pesqueros de Altea, ‘Mauricio’ y ‘La Mari Paqui’, y nueve supervivientes lograron ser rescatados por un tercer barco, el ‘Peñón de Ifach’, cuyo patrón, Andrés Perles García, fue recompensado con la Cruz de la Orden del Mérito del Águila Alemana.

los cinco submarinistas pertenecientes al U-966, un tripulante del U-760, otro del U-454, uno del U-447, cinco del U-755, uno del U-955 y uno del U-39 de la I Guerra Mundial, así como numeros pilotos y tripulantes de la fuerza aérea (Luftwaffe).

Igualmente existen 8 lápidas con la inscripción "Ein Unbekannter Deutscher Soldat", dedicadas a los restos de 8 hombres cuya identidad no se conoce.

 


En el cementerio hay colocada la siguiente placa:


 

Cada año, el segundo domingo de noviembre, la Comisión de Cementerios de Guerra Alemanes organiza el Día de Luto Nacional (Volkstrauertag), el cual se festeja tanto en el país germano como en los cementerios militares que tienen repartidos por todo el mundo (827 en 45 países). Al igual que en otros puntos del Globo, dicho día se celebra en Cuacos de Yuste una ceremonia en la que participan instituciones políticas, militares y sociales, en la que se recuerda a los militares alemanes fallecidos en todas las guerras, así como a los soldados y policías que actúan fuera de sus fronteras en misiones de paz o humanitarias.

-Para más información, consultar la interesante obra de "El Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste", de José Carlos Violat, recientemente publicado, y en el que se encontrará más detalles curiosos sobre este cemneterio. Una lectura más que recomendable.

-Página web alemana donde se reseña este cementerio. 

http://www.volksbund.de/kriegsgraeberstaette/cuacos-de-yuste.html

-Johannes Böckler: El fantasma del piloto nazi de la isla de la Cabrera.

 

En la isla de la Cabrera,aAl lado del castillo hay un pequeño cementerio rural que solo existía una tumba identificada: Joannes Bochler, que después sería corregido como Johannes Böckler, y la fecha de su muerte en abril de 1944. El joven soldado alemán, de apenas 21 años, murió en la II Guerra Mundial cuando su avión, un Dornier que había partido del sur de Francia rumbo a Argelia, sufrió un problema en su motor y cayó cerca de Cabrera. Los cuatro tripulantes saltaron antes de que el aparato se precipitara al mar, pero solo el piloto Hans Kieffer logró salvarse y alertar con bengalas de su situación para ser rescatado. A Böckler una barca lo encontró muerto mientras que los otros desaparecieron. Días después se encontraría el cuerpo de uno de ellos, Peter Brühl, en una playa de Mallorca, mientras que del otro nada se supo.

Böckler fue enterrado en el pequeño cementerio de Cabrera, donde reposaban los restos que se habían encontrado hasta el momento de los presos franceses que fueron confinados en la isla a principios del siglo XIX. Junto a él se encontraba otra tumba sin identificar, la de un campesino de la zona conocido como «En Lluent», que había muerto de un infarto de miocardio. Los militares destinados en esta isla hablaban del Lapa, de una presencia que se les agarraba por la espalda. Como el aviador estaba lejos de su casa, salía para buscar a alguien al que traspasarle la maldición de no descansar junto a los suyos.

Esta  historia era tan popular, que llegó a los oídos de la Comisión de Conservación de Tumbas Militares Alemanas (Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge). La Comisión exhumó los restos de Böckler del cementerio de Cabrera y los trasladó al cementerio militar alemán de Cuacos de Yuste.

Allí creen que se equivocaron de muerto y se llevaron al campesino "En Lluent" a Cuacos. Esa es la razón por la que, según aseguran, el fantasma del Lapa aún se sigue apareciendo en Cabrera.

En el pequeño cementerio de la isla ya no queda ninguna inscripción. La cruz del aviador alemán se rompió cuando éste fue exhumado y ya no se ven ni sus restos.

- Cementerio de Burriana, (Castellón)

El oficial de radio Hubert Sasse, de 21 años, era el oficial de radio del U-755, un submarino alemán del tipo U-Boot VIIC, al mando de Walter Göing. Fue hundido el 28 de mayo de 1943 por un avión Hudson británico del 608 escuadrón. Hubo 40 muertos y 9 supervivientes. Su misión era castigar las líneas comerciales enemigas. Este submarino, antes de ser hundido, consiguió destruir un mercante y dos navíos auxiliares de guerra.

Hubert Sasse apareció muerto en la playa de la Malvarrosa de Burriana – otros compañeros suyos aparecieron en Sagunto –. Llevaba un chaleco salvavidas y un tubo, en cuyo interior estaban sus señas y una fotografía. El comerciante alemán José Kaufer se encargó de identificarlo y fue él quien organizó un sepelio en honor a su compatriota y le pagó la lápida, aunque el nicho lo puso a nombre del consulado alemán.

En la lápida se aprecia en relieve un submarino, la fotografía que llevaba encima el soldado, bajo la cual hay una esvástica, símbolo del III Reich, su nombre, la fecha en la que apareció el cuerpo, el 10 de julio de 1943, y un epitafio en alemán que traducido significa: Caído por la Patria. Descanse en Paz.

La familia Kaufer, a través de su hija, Marta Kaufer, ha cuidado siempre de la lápida. José Kaufer, en uno de sus viajes a Alemania localizó a los padres del soldado y les enseñó una fotografía de su tumba, que nunca visitaron, ya que eran de origen humilde.

A finales de los setenta, bajo el patrocinio de la asociación alemana de cementerios de guerra, se inició la construcción de un cementerio en la población cacereña de Cuacos de Yuste, con la intención de reunir allí a todos los soldados alemanes que por una razón u otra fallecieron en territorio español, victimas de buques o submarinos hundidos por los aliados en las inmediaciones de las costas españolas.

En 1979, una joven de origen alemán afincada en Mallorca, Gabriela Poppelreuter, recibió el encargo de iniciar la búsqueda de todos los soldados alemanes enterrados en España. Una ardua labor de más de tres años de exhaustiva investigación y documentación, en la que colaboraron estrechamente tanto la Embajada de la entonces República Federal Alemana, como las Comunidades autónomas.

Fue entonces cuando con el consentimiento del consulado, propietario del nicho, se exhumaron los restos de Hubert Sasse para trasladarlos a Cuacos de Yuste donde descansa con otros 154 soldados alemanes caídos en los dos conflictos mundiales.

Pese a ello, en honor a la familia que le procuró una sepultura, el consulado quiso que se mantuviera la lápida tal y como estaba.

-CEMENTERIO ITALIANO,  Zaragoza. Guerra Civil española.

Iglesia de San Antonio de Padua (Zaragoza)

El Sacrario Militare Italiano de Zaragoza fue construido por el arquitecto pamplonés Víctor Eusa Razquin como mausoleo para los combatientes italianos caídos en la Guerra Civil Española. Si bien en un principio el objetivo era honrar únicamente a los pertenecientes al Corpo Truppe Volontarie, enviado por la Italia fascista, tras la caída de dicho régimen, por exigencias del gobierno que lo suplió, fueron incorporados al osario restos de voluntarios italianos que lucharon en la defensa de la 2ª República Española. El monumento se compone de una torre monumental y la Iglesia de San Antonio de Padua, conventual, atendida por los frailes franciscanos capuchinos.

El capellán capuchino Pietro de Varzi atendió a los soldados italianos durante la Guerra Civil Española y cuando finalizó ésta gestionó la construcción de un mausoleo que acogiera a los combatientes italianos fallecidos durante la contienda y que estaban dispersos en numerosos cementerios de España.

El conjunto fue financiado por el gobierno de Mussolini y llevado a cabo por el constructor Ángel Aísa Esteban entre el año 1937 y el año 1940. La torre fue proyectada para ser el doble de alta de lo que es en la actualidad pero la falta de fondos la paralizó. Ahora tiene la altura de un edificio de 8 plantas.

Consta de una simbólica y poderosa torre en talud en sillería de aspecto de fortaleza rústica y una iglesia definida por un pórtico de acceso en el que se ritman distintos grandes arcos exentos que marcan un camino de acceso a la portada de la iglesia, cuyo interior se ve de nuevo jalonado por arcos en resalte, que recuerdan las ideas del primigenio futurismo arquitectónico y su evolución en la Italia del dictador. Se inauguró el 25 de julio de 1945.

El 3 de mayo de 1942, el entonces embajador de Italia en España Francisco Lequio dijo:

"Es de justicia que el monumento de nuestros muertos se levante en Zaragoza que lleva en su nombre el de su imperial fundador romano. Bien está el monumento a los caídos en la Inmortal ciudad de los Mártires, en el Santuario de la Raza Hispánica, centro espiritual de la nación desde que la Santísima Virgen fijó en ella su Pilar inconmovible".

El complejo es propiedad del gobierno italiano y se considera que está en suelo italiano.

Por el número de sepulturas es el tercer mausoleo militar italiano del mundo.

En la torre mausoleo reposan 2.889 cuerpos. En el Sacrario Militare Italiano se recuerdan a los 546 brigadistas garibaldinos italianos que murieron defendiendo a la República. Sólo 22 de ellos están sepultados en el mausoleo, lo que representa menos de 1% de las sepulturas.

El mausoleo es un lugar de recuerdo y reconciliación que se celebra especialmente el 2 de noviembre de cada año.

En el arco de entrada a la cripta está la inscripción:

    "L’Italia a tutti i suoi Caduti in Spagna (Italia a todos sus combatientes en España)"

- CEMENTERIO BRITÁNICO, Bilbao.

El cementerio británico en Bilbao, -Contiene 56 tumbas de la Commonwealth y de 2 aviadores polacos. De éstos, 48 son víctimas de la Commonwealth de la Guerra 1939-1945. La mayoría de estos hombres fueron enterrados originalmente en cementerios dispersos en las costas norte y oeste de España, principalmente en Galicia. Los 10 restantes corresponden;

  • 4 heridos de guerra 1914-1918.
  • 3 que habian sido enterrados cada uno en los cementerios de Carino, Santa Pola y en el Provincial de Valencia, pero cuyos nombres se han perdido.
  • El último data de la guerra 1914-18 se trataba de un marino que fue enterrado en su momento en el cementerio del pueblo de Ondarroa, en la costa de la misma provincia.

Se encuentran entre las tumbas los civiles en la Parcela G.

Dirección: Avenida Elotxelerri, 1 48180 Loiu (Bilbao)

Horario de apertura.
Invierno - Daily 10 a.m.-6 p.m.
Verano - Diario 10 a.m.-8 p.m.

 

- CEMENTERIO BRITÁNICO, Málaga.

-El Cementerio Inglés de Málagaque es la necrópolis cristiana no católica más antigua de la Península, ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucia. Permitirá la petición de fondos a los gobiernos central y autonómico.

En este cementerio están enterrados tres pilotos ingleses cuyos aviones fueron derribados en la Segunda Guerra Mundial.

Otros ilustres británicos son el hispanista Gerald Brenan; su esposa, la escritora Gamel Woolsey; el militar inglés Robert Boyd, que acompañó en 1831 al general Torrijos en el alzamiento liberal contra Fernando VII; los marineros muertos en el naufragio en 1900 de la fragata alemana Gneisenau en Málaga.

 

- CEMENTERIO BRITÁNICO, Madrid

Apartado del bullicio del madrileño barrio de Carabanchel, delimitado por las calles de Inglaterra, Irlanda y Comandante Fontanes, se encuentra un pequeño cementerio en cuya entrada se puede leer British Cemetery. Hay enterrados un millar de cuerpos. Sus lápidas centenarias son devoradas por el musgo y la erosión. Bajo ellas descansan ortodoxos, luteranos, protestantes, católicos, judíos, e incluso un musulmán, procedentes de 43 nacionalidades distintas. Cientos de historias enterradas, pero que un día fueron dibujadas por espías, masones, aventureros, magnates, artistas o príncipes.

Después de interminables negociaciones e intercambio de terrenos entre los gobiernos español y británico, en 1850 se cedió un terreno de menos de una hectárea en el barrio de Carabanchel. Tres años después se firmaron las escrituras y, aunque hasta 1855 el cementerio no fue consagrado por el obispo de la diócesis de Illinois (EE.UU), John Whitehouse, el 10 de febrero de 1854 se produjo el primer enterramiento: el de un joven británico de 19 años llamado Arthur Thorold.

Durante la Primera Guerra Mundial hubo veinticuatro entierros, entre los que se encuentran el comandante Stewart Barton Bythesea Dyer (condecorado con la Orden del Servicio Distinguido), el embajador ruso Barón Theodore de Budberg, Gustavo Bauer Morpurgo, o el domador William y su mujer Matilde Parish. Éstos últimos fueron yerno e hija de Thomas Price, el fundador del popular Circo Price (anteriormente conocido como Circo Parish) de la Plaza del Rey, fallecido en un accidente y que también está enterrado aquí.

Durante la Segunda Guerra Mundial hubo treinta entierros, de los cuales diez pertenecían a naciones aliadas, como Francia, Estados Unidos, Australia u otros países europeos. Tras la guerra el aislamiento internacional de España y la austeridad de Gran Bretaña provocó que hubiera pocos entierros, hasta que un lustro más tarde se pudo volver a la normalidad.

En mayo de 1944 se estrelló en Prat de Compte, cerca de Tortosa, una avioneta Havilland de la Embajada Británica que volaba en dirección a Barcelona. En su interior viajaban el ministro encargado de Negocios, Arthur S. Yencken y el agregado adjunto del Aire de la Embajada, el comandante Caldwell de la RAF, además del mecánico español Gaspar Martínez. El objetivo del viaje era la negociación de prisioneros de guerra repatriados de Alemania, pero los tres murieron carbonizados. La versión oficial de los motivos del accidente fue la niebla, aunque se ha especulado mucho sobre si realmente se trató un sabotaje de los alemanes. Desgraciadamente nunca sabremos que sucedió realmente. Tras un solemne funeral de Estado, se depositaron los restos de los dos diplomáticos británicos en este lugar.

 

-El Cementerio Británico permanece abierto en días alternos: martes, jueves y sábados, en horario de 10.30 a 13 horas.

 

 

 

 

 

 

2.- FUERA DE ESPAÑA.