Bando del EJE

El 22 de Junio de 1941, las fuerzas armadas alemanas atravesaban la frontera soviética e iniciaban la llamada operación Barbarroja. Tanto los países aliados de Alemania (Italia, Hungría, Finlandia, Croacia, Rumania, Eslovaquia), como voluntarios de los países ocupados por las fuerzas del Eje (Francia, Bélgica, Holanda, Noruega, Dinamarca…) e incluso de naciones neutrales (Suecia, participan en la campaña contra el comunismo peronificado en la figura de su lider; Stalin.

A esta lucha se unieron pronto aquellas naciones sojuzgadas por la URSS (Letonia, Estonia, Lituania, Ucrania) y tomadas por Alemania y voluntarios de otros pueblos que, prisioneros o huyendo, logran llegar a las líneas germanas (pueblos del Cáucaso y Siberia, Hindúes, musulmanes del Norte de África y Oriente Medio).

Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores y presidente de la Junta Política de FET y de las JONS, inmediatamente después de haber sido informado por el embajador alemán del inicio de la operación Barbarroja en las primeras horas de ese domingo, visitó a Franco, en su residencia del palacio de El Pardo, para exponerle el deseo del Partido de que fuera organizada una unidad de voluntarios civiles para combatir en el frente ruso, añadiendo que los falangistas estarían encantados de ser la mayoría en sus filas. .

El Consejo de Ministros reunido bajo la presidencia de Franco la tarde del 23 de junio de 1941, para debatir sobre el ataque de la Alemania nazi a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), tomó la decisión de ofrecer la colaboración militar española para esta empresa, en la que participan, ya en el arranque de la campaña, los ejércitos de Finlandia y Rumanía. Dicha oferta expresaba el compromiso de la España de Franco con la Alemania de Hitler, el más importante aliado del régimen en la esfera internacional, el cual años atrás prestó un apoyo entusiasta a los sublevados contra la Segunda República Española.

En la Mañana del 24 de Junio de 1941, millares de españoles salieron a las calles demandando el envio de voluntarios para combatir a la Rusia de Stalin. Serrano Suñer, Ministro de Asuntos Exteriores y Presidente de la Junta Politica de Falange, pronuncio a la gente que se aglomeraba en la sede de la Secretaria General del Movimiento en Madrid, en uno de los balcones:

"Camaradas, no es hora de discursos; pero si de que Falange dicte en estos momentos sus sentencia condenatoria: ¡Rusia es culpable!, culpable de nuestra Guerra Civil. Culpable de la muerte de Jose Antonio, nuestro fundador. Y de la muerte de tantos camaradas y tantos soldados caidos en aquella guerra por la agresion del comunismo ruso. El exterminio de Rusia es exigencia de la historia y del porvenir de Europa..."

El paso dado estaba en consonancia también con la cruzada que Franco y sus partidarios decían haber iniciado en julio del 36 para derrotar al comunismo internacional, un enemigo al que la propaganda franquista responsabilizó de la guerra civil y de todos los males de España y, por supuesto, con el deseo de participar en la reordenación territorial de Europa y África que se diseñaba desde Berlín.

Franco era partidario de un compromiso con Alemania contra el comunismo  pero tambien tuvo presente a los aliados de la URSS; Gran Bretaña. Confiaba en que el cumplimiento del acuerdo firmado se traduciría enbeneficios territoriales a un bajo coste en términos económicos y diplomáticos. Por este motivo se envío de un cuerpo expedicionario a la URSS formado por una unidad de voluntarios y, con más énfasis, a que el predominio correspondiese a Falange. Voluntarios civiles pero mandada por jefes y oficiales del Ejército. El nombre oficial de esta unidad de infantería fue División Española de Voluntarios. Sin embargo, en las horas siguientes el ministro secretario general de FET y de las JONS, José Luis de Arrese, la denominó División Azul, dado que el azul mahón era el color de la camisa del uniforme de Falange.

 

 

RECUPERACIÓN DE LOS RESTOS DE LOS CAÍDOS.

Desde la década de los noventa, la Asociación de Desaparecidos en Rusia, fundada por los hermanos Miguel Ángel y Fernando Garrido Polonio, viene trabajando en la localización, identificación y repatriación de estos héroes hasta hace poco anónimos, que ahora recobran su identidad y regresan a España entre el silencio oficial y ante la parsimonia de una sociedad fatua y carente de sensibilidad.Los restos mortales de unos 2.900 españoles ya han sido exhumados.

Esta asociación surgió en Toledo cuando siendo niños, los hermanos Fernando y Miguel Ángel Garrido Polonio, prometieron a su abuela dar con el paradero de los restos de su tío Mariano Polonio, muerto en Rusia a la edad de 19 años, y tras estudiar la carrera de Derecho en Madrid, comenzaron la búsqueda, ya en década de los noventa, tras la caída del Telón de Acero.

Así se inició la extraordinaria aventura de lo que poco más tarde fue La Asociación de Desaparecidos en Rusia. No tiene ánimo de lucro ni recibe subvenciones. tienen mas de 200 socios y han participado y colaborado en la exhumación de los restos de 2.300 soldados españoles, siendo imprescindible su trabajo en la localización de los mismos y su participación en las repatriaciones. Trabajan tambien sobre soldados españoles del ejército soviético.

Hay una labor de investigación en los archivos militares, especialmente el de Ávila, pero también de muchas lecturas, de revisión sistemática de libros parroquiales, de los registros civiles y todo documento capaz de precisar la identidad de un joven combatiente, caído en aquellos años y en aquellas frías tierras rusas.

Uno de los problemas más difíciles es saber el número exacto de soldados voluntarios alistados porque, según se ha podido comprobar, algunos mintieron sobre la edad al no cumplir la mínima exigida, que era de 16 años, y algunos viajaron con identidades falsas. Pero también los españoles que lucharon con el ejército soviético son más difíciles de localizar, porque están más dispersos. Pertenecían a diferentes unidades militares y muchos de ellos tenían en Rusia a sus familias y habían establecido allí su nuevo hogar. A pesar de ello, se han hallado ya 60 enterramientos de estos españoles sobre cuya identificación, exhumación y repatriación han trabajado los miembros de la Asociación siempre en contacto con sus familiares en España.

Hasta localizar los restos de su tío, los organizadores de la Asociación tardaron 5 años, y ya habían dado con un buen número de españoles sobre los que trabajaron en las tareas de identificación. Y es que los caídos eran enterrados a toda prisa, antes de que las unidades militares abandonaran la posición; que los capellanes y los sanitarios fueron los encargados de dar sepultura a los caídos; que se cuidaban de camuflar los cementerios, o más bien enterramientos, para evitar que la ira popular de los soldados soviéticos pudieran utilizar los cadáveres para perversas venganzas, como ocurrió tras la batalla del río Voljov, donde los españoles sufrieron una severa derrota y los cadáveres de algunos de ellos fueron clavados sobre el hielo. Los capellanes y sanitarios tomaban notas con descripciones, a veces muy detalladas, de la posición de cada tumba, de la identidad del soldado que la ocupaba y de las lesiones que les habían causado la muerte; de si estaban mutilados, de si tenían la chapa identificativa, etc.

Los primeros tiempos fueron los más difíciles porque ellos lo hacían todo: localización, descubrimiento, identificación, solicitud de trámites para la repatriación etc. Ahora, el Ministerio de Defensa colabora en la repatriación de los restos. Y ahora, tras muchos años de experiencia, se han establecido relaciones con otras organizaciones similares, como la empresa alemana VOLKSBUND -que cuentan con unos veinte cementerios en Rusia- y una rusa llamada DOLINA, que facilitan los trabajos estableciendo  campamentos de verano para localizar a combatientes del ejército soviético.

En Nóvgorod hay un recuerdo para los caídos españoles, donde están depositados los restos de unos 2.000 voluntarios que podrían ser repatriados si las familias así lo desean. Las autoridades de estos países suelen visitar estos lugares y participar en los actos oficiales, en los que se rinde homenaje a sus héroes anónimos y los italianos han repatriado ya los restos 40.000 soldados caídos en aquella guerra.

Otro hecho a destacar son las buenas relaciones entre los miembros de la Asociación y las autoridades locales rusas, y la colaboración cariñosa que reciben de la población. La sinceridad con que les ofrecen una taza de té y la afabilidad con la que, los más ancianos, pronuncian palabras en español que recuerdan o les han sido transmitidas oralmente por sus mayores, fruto de la amistosa convivencia de los soldados de la División Azul con la población rusa, y cómo tararean las canciones que de estos aprendieron.

Muchas anécdotas estan recogidas en la publicacion “NIEVE ROJA”, de 2004 editado por la editorial Oberón.

 

La Bevo de la División Azul.

Todos los extranjeros que combatieron en las filas del Ejército alemán, portaban un distintivo de su nacionalidad que se reguló por la orden OKH No.62/41 g.Kdos.AWA/W Allg. de 13 de agosto de 1941. En el caso de los españoles esta regulación fue anterior, según la orden OKH/ ChefHRüst u.BdE./AHA la No. 3385/41 g.K de 9 de julio de 1941.

A los españoles de la División Azul el Ejército alemán les entregaba un distintivo consistente en un escudo con forma de "piel de toro" con los colores de la enseña española y la leyenda "España". El Servicio de Intendencia divisionario, que los recibía en rollos de 50 unidades, era el encargado de distribuir las unidades que se cortaban para separarlas y los soldados eran los encargados de que se cosieran (por ellos o encargándolo a alguien)..

Este distintivo era del tipo que se conoce como BEVO. Inicialmente hubo dos versiones.

  • Una de ellas consistía en un escudo de 7.1 x 6.6 cm tejido a máquina sobre una tela verde Feldgrau de 7 cm de ancho.
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  • la otra versión era un escudo de 7 x 6,5 cm tejido sobre un fondo gris de 6,8 cm. Esta última se confeccionaba en la factoría Bertran, muy cerca de la localidad francesa de Mezt.

Posteriormente apareció una versión realizada por estampación sobre tela de color blanco.

 

Hubo otros modelos muy originales denominados "Escudos de Madrina" que eran enviados desde España, en su mayoría de los casos por las madrinas de guerra a los voluntarios con los que se carteaban. Su confección era puramente artesanal, habiéndolos de distintas facturas. Estos estaban inspirados en los escudos oficiales confeccionados por los alemanes y que les habían sido entregados junto al resto de la uniformidad, pero normalmente se les añadía algo más al bordado para darle un toque más personal, como solía ser una Cruz de Hierro con el Yugo y Flechas falangista. Los soldados los lucían orgullosos sobre el uniforme, sustituyendo a los que oficialmente deberían de llevar, en estos casos los alemanes hacían la vista gorda como en otras cosas, y aceptaban como una práctica normal esta irregularidad en los uniformes que portaban los españoles.

 

Al finalizar la guerra se fabricaron escudos de distinta calidad y diseño, similares al modelo alemán para ser portados en la manga derecha en los uniformes españoles de los militares veteranos de la División Azul y los falangistas veteranos en sus camisas azules, por lo que hubo cierta demanda de estos emblemas hasta épocas recientes.

 

Condecoraciones de la División Azul

 

Las grandes condecoraciones alemanas y en el caso de las que se entregaron menos de 10 se menciona a los condecirados.

 

1 Cruz de Caballero con Hojas de Roble  Agustín Muñoz Grandes

2 Cruces de Caballero: Agustín Muñoz Grandes y Emilio Esteban Infantes

2 Medallas Militares Colectivas para:
- El II/260 por sus acciones en el combate de Teremez y la liberación de Mal Samosche.
- Para la compañia de esquiadores por su acción en el lago Ilmen.

8 Laureadas de San Fernando a:
- Teniente Jaime Galiana Garmilla (15/269)
- Cabo José Pérez Castro (7/262)
- Cabo Generoso Ramos Vázquez (2/263)
- Alférez José Rubio Moscoso (II/269)
- Capitán Salvador Masip Bendicho (II/269)
- Cabo Antonio Ponte Anido (Zapadores)
- Capitán Manuel Ruiz de Huidobro Alzurena (I/262)
- Capitán Teodoro Palacios Cueto (II/262)

42 Medallas Militares Individuales

138 Cruces de Hierro de 1ª Clase

2.370 Cruces de Hierro de 2ª Clase

 

Aún hay placas y calles que recuerdan a aquellos voluntarios que se marcharon a la URSS a combatir el comunismo.

 

 

Madrid, España.

Salvoconducto Alemán para un español.